Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El Foro cierra pero Skype es eterno.
Miér Oct 23, 2013 12:47 am por Jack Daniels

» Afiliación Strong World [Élite]
Dom Ago 11, 2013 3:24 pm por Invitado

» O.W. {Foro rol anime} normal
Sáb Ago 10, 2013 3:11 am por Invitado

» Jung Sang Art School {Normal}
Jue Ago 01, 2013 5:35 pm por Invitado

» Afiliación a VirtualWorld
Sáb Jul 27, 2013 11:31 am por Invitado

» Petición de experiencia (Activa)
Vie Jul 26, 2013 9:27 am por Aoi Revenge

» Capítulo uno - Primer encuentro.
Vie Jul 26, 2013 6:48 am por Aoi Revenge

» PRIMER CENSO GLOBAL. [18/07/13 - 26/07/13]
Jue Jul 25, 2013 6:36 pm por Adán D. Romalia

» "The Peacemaker"
Jue Jul 25, 2013 1:00 am por Aoi Revenge

» ~~Aburrimiento, Balas, Puños y un pajaro muerto~~
Miér Jul 24, 2013 9:06 pm por Jean Vancroux

One Piece World

Memento Teen Titans New Generation
'Ndrangheta

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 24 el Jue Jul 04, 2013 2:06 pm.

"The Peacemaker"

Ir abajo

"The Peacemaker"

Mensaje por Aoi Revenge el Jue Jul 25, 2013 1:00 am

"The Peacemaker"

- Parte IV -

¿Dónde nos habíamos quedado? Ah sí, plena estadía de Frank y Aoi en aquel pueblo que visitaban de camino hacia ciudades aún más grandes. El motivo no sólo era descansar en él y continuar su camino, sino que el armero tenía negocios pendientes con unos extraños, y pensaban reunierse en aquel lugar aparentemente desolado.

Ya había cerrado el trato, pues vendió una cierta cantidad de armas a estos forajidos, siendo que Aoi probó una de estas armas frente al lider de aquel grupo de extraños. Tras ocurrido ello, se habían vuelto a recorrer las calles de aquel monótono pueblo. Lo extraño era que a las lejanías, parecía ser un lugar más poblado, más activo, aunque al verlo de cerca, se sentían estafados, apenas si había un alma en las calles. ¿Qué estaría pasando? Las dudas consumían las mentes de nuestros protagonistas.

Nuestros dos forajidos seguían caminando por las calles de la cidad, cuando ya parecía ser pasado el mediodía y el sol estar en su punto más alto, calentando sin cesar la árida tierra del sendero el cual recorrían. Era algo agobiante, y les consumía la sed, aparte de que ya el estómago del joven Aoi había empezado a rugir. Algo sonrojado se apretaba el estómago intentando hacer que sus tripas dejasen de producir tanto alboroto, pero aún así el viejo Frank podía oírlo, por lo que decidió invitarlo a almorzar, ya que no parecía haber otra que hacer en un lugar tan quieto como lo era este.

No tenías muchas opciones a las cuales acudir, lo único que parecía activo en aquel moribundo lugar, era una especie de taberna. Pero, ¿justo allí deberían parar? Vaya si estaría de suerte el viejo Frank. Aunque, sabiendo cómo era el veterano, Aoi prefirió advertirle antes de que ambos se terminaran metiendo en líos. - Escuché señor, pediremos algo para comer, y más nada. Nada para beber, siquiera agua. ¿Oyó? - Demonios, el chico le quería poner límites al anciano, qué irónico. Aún así el armero no se dejaba someter por aquel crío, y respondía de inmediato. - Vaya, vaya, vaya. Eres todo un hombretón niño. Ordenando a un tipo de mi edad. Jajaja, ya cállate. Te dije que comeríamos, y eso haremos, tú sólo ocúpate de tus cosas. - Y así contestaba intentando dejar en claro las cosas, aunque veremos qué tal reacciona aquel borracho de turno completo cuando una botella de licor pase frente a sus ojos y tenga que ignorar las ganas de beber.

Así pues, a los pocos minutos de acontecida aquella plática en "no muy buenos términos", los dos sujetos se encontraban en puertas de la taberna, listos para entrar, pudiéndose oír el escándalo provenir desde el interior. Lo cierto era que para pasar desapercibidos, deberían entrar a la misma aparentando ser rudos, para imponer respeto, y eso era algo que Frank tenía muy en claro, de hecho, su historial visitando cantinas es más extenso que el discurso de cualquier político en fechas de campaña electoral, en fin.

Abrían las puertas del local, entrando Frank primero, caminando recto y erguido directo a la barra, con la mirada en alto, sin siquiera fijarse qué tenía a sus costados. En cambio el torpe del muchacho, caminaba algo cabizbajo entre las mesas cubiertas de botellas de alcohol, algunas que otras con naipes y ciertas cantidades de dinero, o joyas, todo robado claro, mientras las mismas eran rodeadas por sujetos de apariencia intimidante, altos, corpulentos, caras feas, llenos de cicatrices y tatuajes, vaya, hasta yo me haría pipi tras verlos. No sólo eso, sino que entraba intentando sonreír, para peor algo sonrojado pues estaba apenado, y para terminar de hundirlos, circulaba hablando. - Hola ¿qué tal? Hola, ¿cómo estás? Buenas tardes, que tengan lindo día. Soy Aoi, un gusto. Hola, bonita camisa. - Terminando todo de forma catastrófica. - Sean amables, no somos de aquí, es nuestra primera vez. - Para ese entonces Frank le metía un codazo en la boca al chico, para hacerlo callar de una vez por todas, mientras se dejaban sentir los murmullos entre los expectantes.

Al fin de cuentas llegaban a la barra, la cual no estaba muy lejos de la entrada, pero entre que Aoi se había puesto a autohumillarse saludando a los presentes, le había tomado más tiempo del que debería. Pero ya estaban frente al cantinero, y esta vez fue Frank quién habló, intentando no seguir la senda errónea que Aoi había marcado al comienzo. - Queremos algo para comer, tenemos hambre. - Mencionaba con un tono de voz algo instigadora, para oír de palabras del tipo que tenía de frente, que allí no vendían comida, que a lo sumo podría ofrecerle un sandwich. ¿Y qué más podrían comer en un pueblo vacío? - Pues eso está bien. - Dijo Frank para acabar.

A los pocos minutos ya estaban los dos sentados en una mesa comiendo su precario almuerzo, mientras Frank miraba algo sediento las jarras llenas de cerveza que disfrutaban los bárbaros. Poco más y se le caía la baba al viejo. Aoi lo miraba con algo de asco y a la vez enojo, pues ya la baba llegaba a gotear sobre la mesa, por lo que no aguantó más. - ¡Está bien! - Dijo exaltado, mientras continuaba. - Puedes tomar, pero sólo un poco. A ver si se te quita esa cara, y ya límpiate, estás babeándote. -

No faltó decir más, cuando Frank hacía aparecer una botella de ron. ¿De dónde la habría conseguido? Parecía que la hubiese de bajo la mesa. Algo curioso ciertamente. A los pocos instantes, aquella botella de un cristal verdoso, estaba destapada y en posición exacta para que el líquido cayera directo sobre una copa, cuando entonces las puertas de la cantina se abrían de improvisto, y una bala impactaba sobre el culo de la botella de Frank, haciendo que con la presión, todo el líquido saliese disparado por doquier, aunque irónicamente, la copa continuaba vacía como al principio.

La ira tomaba posesión del viejo, quién comenzaba a temblar, mientras se lo veía temblar un tanto de la fuerza que estaba haciendo para contenerse, cuando entonces pudo ver quién entraba por la puerta de la taberna, ya que todos los presentes se habían tirado al suelo tras el disparo, y la vista le quedaba libre hacia la entrada. ¿Y quién era? Pues como era de esperarse, o quizá no. Al punto, era el cliente del mismo Marlon, quien se hacía presente en conjunto de su banda, sumando un total de cinco hombres.

¿Qué buscaban allí? Pues, la taberna a los pocos minutos estaba desolada, ya que al momento de entrar estos cinco hombres, el resto, que tan duros se habían mostrado hasta ahora, salían disparando como gallinas. Ahora sólo quedaba la banda de aquel hábil pistolero, el cantinero, en conjunto de un par de mozos, y una camarera. Sin olvidar a Aoi y Frank que no se habían movido hasta entonces. Con el lugar despoblado y un silencio predominante, cada paso que daba aquel sujeto de buen porte y cabellos rubios, se dejaba sentir en lo alto, retumbaba es más. Pronto había llegado a la barra y más que una botella, pedía se le preparara un trago, algo que era extraño. No sólo eso, sino que el cantinero, con tan sólo una mirada del pistolero, le entregaba en compañía de su copa, la recaudación del día, y pedía disculpas por si no era suficiente.

Con esto ya nos queda más que claro, eran los maleantes que merodeaban el pueblo, y por su estadía aquí, era que el mismo se encontraba tan vacío el día de hoy, pues aparentemente todos los jueves visitaban el lugar. Al parecer, el rubio no había detectado la presencia de su armero, puesto que no le había hablado siquiera, y Frank seguía enmudecido. El joven Aoi lo jalaba de la ropa mientras le murmuraba. - Ya vayámonos Frank, no hay nada para hacer aquí, este no es nuestro problema. - Eran unas palabras un poco crueles tal vez, pero al fin y al cabo eran verdad. Después de todo, ¿qué podrían hacer?

Entonces, el veterano rompía el silencio. - No, no es nuestro problema que roben, hay criminales sueltos por todos sitios, y para ello está la policía. Aunque la misma debe ser muy corrupta, y los habitantes del pueblo están esperando a su héroe, aunque no seré hipócrita, no creo que ese sea yo. Pero, yo pagué por esa botella de ron, y apenas si pude dar un sorbo, esto es personal. - Así que, ¿pensaba meterse en líos, sólo por una botella de alcohol desperdiciada? Vaya, teníamos a un borracho tacaño frente a nos.

El rubio, líder de aquella pandilla, oyó tales palabras, y rió descaradamente. - Vaya Frank, te pagué una buena cantidad de dinero por tus armas, el dinero te sobra. Anda, invita una ronda para mí y para mis amigos. - Así jugaba con el veterano, haciéndose el chistoso, y los únicos que parecían reírse, de manera forzada, eran sus secuaces. Pero Frank no se reía, no. Al contrario, estaba furioso. ¿Tanto por una botella de alcohol? Sí que le daba importancia a aquel simple líquido... Bueno digámoslo en voz baja, no vaya a ser que nos oiga.

Entonces, el veterano contestaba embravecido, pero no con palabras, sino que sacaba una pistola detrás de su espalda, y en un sutil movimiento amartillaba el revólver y prácticamente jalaba el gatillo al tiempo que el arma estaba cargada, dirigiendo el disparo a la copa del rubio, la cual se desarmaba en pedazos. El mismo estaba rabioso, pero a la vez sentía gracia por la situación. ¿Qué depararía esto? ¿Un enfrentamiento tal vez?

Difícilmente aquel sujeto quisiera lastimar a Frank Marlon, puesto que él era quién reparaba y mejoraba sus armas, lo mejor tal vez sería intentar calmar la situación, por lo que procedía a hacerlo. - Oye, tranquilo Frank, sólo estaba jugando. ¿No te divierten los chistes? Ya estás demasiado viejo amigo, has estado perdiendo tu precisa puntería, ese disparo que efectuaste hacia la copa de la cual bebía, me rozó la mano, casi me haces daño. En fin, esta vez invito yo, pero me debes un trago a mí y a mis compañeros. -

Entonces, con otro simple gesto, el cantinero ya sabía que debía servir tragos para todos, y que el tipo tampoco pensaba pagarlos, vaya pérdida para el pobre hombre. Ya con los tragos servidos, todos pretendían tomar, menos Aoi claro, quién era aún pequeño supuestamente, aunque el rubio insistía en que tomara, pero el chico se negaba y no sólo eso, sino que además tomaba su Colt por la empuñadura y efectuaba dos disparos, casi que simultáneos, nuevamente dirigiendo aquellos proyectiles a las copas. Primero, el objetivo era la copa del rubio, la cual claramente no opuso resistencia ninguna, y terminó desquebrajada, mientras todo el líquido se le caía encima. Y su segunda víctima fue la copa del mismo Frank, que seguía sin poder probar una gota de alcohol. Entonces el muchacho entonaba. - Ya es suficiente, esto está mal. Deben irse, ya dejen de robarle a este pobre trabajador. Tú en especial Frank, no deberías tomar, sabiendo que esto no está pago. Es mejor irnos, quizá puedas tomar mañana. -

Con tal sensatez hablaba, que el forajido de cabellos rubios extrañamente le dio caso al chico. No sólo que pidió disculpas, sino que también pagó los tragos, y los daños al sitio, aunque seguramente ese dinero era robado, pero ya qué. Nuevamente el sujeto se sorprendía de la grandeza del pequeño, y posteriormente se retiraba lentamente del lugar, junto a sus secuaces. Poco a poco todo volvía a la normalidad, y el chico y el armero estaban de nuevo en su casa de hospedaje, esperando para salir mañana por la mañana. ¿Sería la última vez que verían al rubio y a su banda? ¿Habrá más aventuras para Aoi y su maestro? Pues lo sabremos pronto...

- Continuará -

_________________

Aoi Revenge|Pirata| Artillero|GunShock|Carpintero| Armero


Soy conocido porque mis balas nunca fallan. Especialmente si van dirigidas al corazón de una chica bonita.
¡BANG!

avatar
Aoi Revenge

Mensajes : 22
Fecha de inscripción : 02/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.