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This is my life – Daniel Moore [Cap 1]

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This is my life – Daniel Moore [Cap 1]

Mensaje por Daniel Moore el Lun Jul 22, 2013 6:06 pm




— Prométeme que llevaras una vida normal lejos de la pirateria…  
—Padre… Sabes que no podre… Mi vida… está en el mar, yo…  
— Entiendo, pero entonces prométeme que cuidaras de ti hija mía…Y que intentaras tener una vida tranquila…
—Lo prometo… Padre… ¿Padre? ¡¿Padre?!  


Así fue como comenzó mi historia.
Después de estar bajo el cuidado de mi padre desde mi nacimiento era casi imposible creer que a los 18 años volviera a quedar huérfana; La muerte de mi padre era algo inesperado, nunca creí que alguna vez mi vida estuviera carente de su presencia hasta que ese fatídico día llego donde pidiendo que llevara una vida normal dio su último aliento en esta tierra para irse de mi lado.

Fue ahí cuando mi vida comenzó, como antes lo había dicho, y aunque esto quizás parezca las memorias de mi vida solo quisiera dejar en claro que son fracciones de mi historia que me gustarían conservar conmigo hasta el final de mis días, quizás por eso las escribo, para nunca apartarlas de mi lado y saber por qué terminé siendo lo que ahora soy, Daniel Moore.

La promesa que le hice a mi padre quedo muy marcada en mí, incluso aún ahora puedo escuchar su voz pronunciando querer verme teniendo una vida normal; aún ahora puedo incluso ver su rostro en el lecho de su muerte y yo tomando su mano como si eso impidiera que se alejara de mi lado, que ilusa era, pero la esperanza era lo último que moría o al menos eso había escuchado.
Su muerte para mí fue un duro golpe; fue el cierre y el inicio de un nuevo capítulo en mi vida donde comenzaba a ver por mi porvenir y no depender de los demás, solo era yo, los dos revolver que mi padre me había regalado hace unos meses y el único recuerdo que me quedaba de mi padre, su espada, era todo mi equipaje además de un poco de dinero que habíamos guardado, dinero el cual reservaba solo para lo necesario. Mientras no encontrara una fuente de ingresos no podía gastar a diestra y siniestra, tenía que ser más cautelosa en mis decisiones, ahora estaba sola.

Así inicié, siendo una chica sin conocer lo que el futuro esperaba de ella, caminando por un mundo extraño buscando cumplir el último deseo de su padre aun sabiendo que la única vida que conocía era la pirateria. De esa forma intenté alejarme del mar y por un tiempo lo logré gracias el recuerdo de mi padre se encontraba en la inmensidad del mar lo cual era un recuerdo doloroso el que me aparto por un tiempo, causando así que ese lapso de mi vida transcurriera en el pueblo natal de mi padre “Water Seven”. Es gracioso pensar que una parte de mi vida quiso alejarse del agua, pero nunca lo hice completamente; en lugar de comenzar una vida “normal” en otro lugar preferí quedarme en la “capital del agua”. Nunca pude alejarme completamente del agua.

Mi apariencia – a comparación de la de hoy  – era diferente, pues en ese tiempo aún vestía como si fuera un chico además de que mi cabello era tan corto que podían verse mis orejas, mi padre nunca dejó que nadie se enterara que tenía una hija por lo cual siempre me acostumbre a vestirme y a veces actuar como un chico, quizás para cuidarme de algunos peligros que sabía el que estaba expuesta por ser  pirata, pero fuera lo que fuera yo siempre creí que solo exageraba.  Aunque con el tiempo fui entendiendo lo que él me quiso mostrar con el ejemplo de su vida.

La primera semana que pasé cuidando de mí fue de las más difíciles, el poco dinero que me dejó mi padre fue de gran ayuda, pero no del todo como creía por lo cual lo cuidaba más que otra cosa como la espada de mi padre. Cada berrie debía ser utilizada para cosas indispensables y sin caprichos, esa era mi forma de vivir hasta que un día pasó algo lo cual podría considerarse un hecho importante en mi vida.

La mañana era como cualquiera, no había nada fuera de lo común así que hice lo típico que hacía en esos días, buscar el desayuno. Esta vez iría a conseguir quizás un poco de fruta para comer, estaba segura que podía al menos comprar un poco el cual me duraría para todo el día si solo la hacía rendir y no me la terminara tan rápido. Sé que quizás muchos pensarían que hubiera sido mejor que yo robara, pero intentando cumplir los deseos de mi padre aquello no era una opción, aún intentaba con todas mis fuerzas alejarme de la piratería.

En un puesto compre la fruta más barata que pude, solo tres piezas las cuales parecían demasiado maduras, casi al punto de comenzar a echarse a perder, pero no era exigente sabía que mientras comiera todo estaba bien, así que pague por ella como cualquier persona haría y luego de ello caminé para alejarme del bullicio de la gente, ahí las cosas comenzaron a tornarse raro.

Un grupo de chicos parecían interesados en los pocos berries que cargaba en una pequeña bolsa que hacía más bulto que lo que llevaba. Pero tan despistada era que nunca noté eso como una señal de alerta. Continué así mi andar buscando un lugar donde comer y al final encontré un lugar que daba vista al mar, por un momento pensé que era buena idea y solo me senté en la tarima de madera viendo el circular de la gente mientras yo tomaba con una de mis manos una de las frutas y sin pensarlo dos veces solo la mordí. En ese preciso momento mi boca se inundó de un sabor terrible no sabía cómo catalogar ese sabor solo sabía que era lo peor que había comido en mi vida incluso comencé a toser un poco por el bocado que me había comido. —¡¿A quién se le ocurre vender esto?!  —Dije con enojó tirando la fruta pues no solo fue un desperdicio si no que gaste el poco dinero que poseía en algo inútil, eso hizo que me levantara de donde estaba sentada y comenzara a caminar hacía la ciudad nuevamente, pensaba reclamarle al vendedor pero eso nunca llego a ocurrir, pues cuando pasé cerca de un callejón, sentí como algo me jalaba hacía adentro del mismo sintiendo como perdía el equilibrio y mi espalda golpeaba contra la pared, mis ojos instintivamente se cerraron por el golpe y al abrirlos noté tres siluetas extrañas las cuales mi vista tardó un poco en enfocar reconociendo los rostros, eran las personas que me veían en el puesto del comerciante.

—  Pero miren que tenemos aquí, un indefenso gatito.
—  ¿Gatito? Yo más bien diría un pobre diablo.

Por un instante no supe que hacer solo los miraba con miedo, no pude reaccionar al instante, era como si el miedo me hubiera paralizado y solo podía verlos con la boca un poco abierta quizás porque no entendía bien lo que pasaba.

—  Valla, valla, parece que el pobre gatito está asustado. Bien, bien pues mientras no grites ni hagas nada extraño nosotros no te lastimaremos, así que danos lo que traes y no saldrás herido… Tal vez.

Comenzaron a reír nuevamente  y sentí como uno de ellos jaló de mi mano la bolsa de frutas lo cual aún paralizada no pude poner resistencia, comenzaba a sentirme algo mareada y sentía como en parte todo comenzaba a dar vueltas pero intentaba no caer, tenía que salir de esta, escapar.

—  Miren, parece que aquí trae su almuerzo, pero miren nada más estas frutas ya no sirven que ¿acaso no pudiste comprar algo más fresco?
—  Calla, sabes nosotros no nos interesa lo que coma, solo lo que trae de más consigo como esto.  

Su mano comenzó a buscar a un costado encontrando la pequeña bolsa de tela donde guardaba las pocas monedas que me quedaban y como si ello hubiera sido su triunfo la alzó como un trofeo mientras sus acompañantes reían a grandes carcajadas mientras él se alejaba de mi para acercarse un poco a la luz para contar lo poco que me quedaba, así otro de su grupo buscando algo más que robarme  vio la espada que tenía de mi padre, quiso quitármela y fue ahí cuando instintivamente solo bajé mis manos oponiendo resistencia, no decía palabra alguna, o quizás ya no recuerdo bien, pero puse mis manos sobre las de aquella persona intentando detenerlo. Tiraba de ella con todas mis fuerzas, no podía permitir que me alejaran del único recuerdo que me quedaba de mi padre y escuché incluso como comenzaban los insultos hacia mi, aunque ellos seguían pensando que yo era un chico, ahora me cuestiono si fue bueno o quizás malo que ellos creyeran que yo era un chico o no.

Cuando me di cuenta que mi fuerza era inferior a la de él y más por el estado en que estaba mordí su brazo con todas mis fuerzas sintiendo como emanaba un poco de su sangre de las heridas que causaba con la presión de mi mordida. El grito que lanzó el chico hizo que sus compañeros que estaban más atentos en saber de cuanto constaba su botín se voltearan viendo la escena y de inmediato recibí un golpe en mi estómago obligándome a soltar no solo a su compañero si no también la espada de mi padre. Sentí como con aquel golpe mi espalda ahora golpeaba contra el suelo y el aire se iba de mi por unos momentos, fue una experiencia terrible el sentirse sin aire pero mientras lo recuperaba podía escuchar algo extraño; el latir de mi corazón, el bombeo de la sangre, lo escuchaba tan ligeramente que por un momento creí que era grave, muy grave.

Mis atacantes ahora estaban furiosos no solo por su amigo que estaba herido, si no por que intente defenderme.

—  Al parecer el gatito quiere jugar. —
— Entonces juguemos con él. —

Abrí un poco mis ojos para ver cómo se acercaban a mí, el bombeo de la sangre lo escuchaba cada vez más fuerte tanto así que incluso ya no escuchaba del todo a mis atacantes, solo veía que reían e intentando defenderme saqué uno de mis revolver apuntando a ellos pero antes de disparar alguien lanzo una patada a mi mano obligándome a soltar el arma sintiendo como al instante mi mano era pisada. El dolor era fuerte y estoy segura que grite por un momento mientras ellos reían aun burlándose de mi dolencia.

No tenía claro que hacer, no pensaba nada bien, solo quería irme de aquí y vi como el chico que al inicio me arrebato la espada de mi padre la tomaba de nueva cuenta, veía unos manchones de sangre en su camisa y sentía como mi mirada se perdía en su sangre, el latir de mi corazón y el bombeo de la sangre se volvió mas fuerte y solo escuchaba eso. Cerré mis ojos intentando callar el ruido pero no podía, no comprendía que pasaba y comenzaba a asustarme hasta que sentí  como algo se deslizaba por mi mejilla sintiendo un agudo dolor y algo cálido que resbalaba desde donde sentía el dolor hasta mi cuello, se sentía húmedo  y tenía más miedo de abrir los ojos solo los apretaba esperando que todo se terminase en un momento.

Otro de mis acomañantes encontró el otro revolver que ocultaba y sin dudarlo me lo quitó para dejarme sin defensa alguna y un nuevo impacto sentí en mi costado obligándome a encogerme por el dolor. Sentí que la presencia de aquellas personas se alejaba y con mis manos libres logre tocar mi costado siendo aún atormentada por el sonido del bombear de la sangre.

“Badum, badum, badum”

Era lo único que escuchaba y estaba desesperada no solo por el dolor si no por el sonido, entonces volví a sentir aquellas gotas cálidas que resbalaron desde mi mejilla hasta mi cuello y con mi mano temblorosa toque mi mejilla sintiendo con aquel rose nuevamente dolor, pasé mi mano y al colocarla frente a mi rostro comprendí lo que pasó. Habían pasado el filo de la espada sobre mi mejilla cortándome y haciendo emanar de ella aquellas gotas de sangre que tenía ahora sobre mis dedos.

Mis ojos estaban abiertos tan grandes como dos platos y mi respiración se agito un poco. El sonido aumento, parecía que habían alborotado un enjambre de abejas mientras bajaba mi mano viendo como aquellas personas aún estaban ahí, quizás querían verme totalmente acabada o pensaban que podría ocultar algo más, pero no tenía otra cosa, todas mis pertenencias estaban en sus manos ahora. Pero al ver como ellos comenzaban a jugar con la espada de mi padre hizo que algo dentro de mí me enfureciera un poco. Todo eso era mío, era lo único que tenía y debía protegerlo y pelear por el hasta la muerte…

Es así como sin pensarlo mucho, sintiendo una sensación extraña de lucha me levante a como pude. Me dolía todo el cuerpo pero con ayuda de la pared logré sostenerme en pie. — Regre….Regresenme… Lo que es mio. — Apenas pude pronunciar. — ¡Regresenlo!— Apreté un poco mis dientes mientras seguía siendo atormentada por el sonido, pero de un momento a otro aquel sonido comenzó a darme algo de fuerzas para enfrentarlos, para no tener tanto miedo…  Sabía que podía recuperar lo que era mío.

Aquellas personas solo comenzaron a reír mientras me veían y mientras se iban acercando yo buscaba en mis costados mis armas.  

— ¿Buscas esto? — Dijo uno de ellos enseñándome uno de mis rifles mientras su compañero alzaba el otro.

Estaba estupefacta, pues con todo lo que pasaba no recordaba que ellos me habían desarmado, pero aún estaba decidida en recuperar mis pertenecías. — No…. No las necesito— Intenté encontrar valor en mis palabras mientras sentía un extraño hormigueo en mi mano. — ¡No las necesito!— Grite un poco aunque por dentro sentía desesperación por no saber cómo poder defenderme.

Así uno de ellos apuntó hacia a mí con uno de mis revolver riendo y la ira incrementó en mi sintiendo un gran impulso solo levanté mi mano –como si supiera lo que a continuación pasaría– y solo apunte hacia ellos. —Todo eso… es lo único que tengo… Regrésenlo, ¡regresen a mi padre!— Dije en un grito de dolor cuando ellos solo soltaron a carcajadas en ese momento sentí un cosquilleo leve en mi mano como si algo resbalara de ella y se alejara, como si la sangre que tenía se moviera, pero el ruido y sus carcajadas combinadas me hicieron gritar de desesperación y fue ahí cuando aquello que tenía en mis manos salió disparado hacia el chico que tenía mi espada dando en un punto vital dañándolo de gravedad.

Los otros dos por un momento se quedaron quietos, me miraron y se quedaron atónitos así como yo lo estaba, no sabía ni comprendía como es que eso había pasado, como es que yo había dominado mi propia sangre para impulsarla como si fuera una bala.  No entendía nada de lo que pasara pero si eso me ayudaba para poder salir de esta…

Sin pensarlo dos veces busque un poco más de sangre y al ver la herida de su acompañante camine hacia ellos viendo como tenían miedo pero aun así no estaban dispuestos a dejarme escapar.  Me sentía algo débil pero al ver que no lograría llegar hacia donde estaba su cuerpo intente atraer la sangre hacia mí; no tengo ni la más mínima idea de cómo lo hice, como es que pude atraer la sangre que emanaba de él hacia mi mano pero sus compañeros al ver lo que hacía se asustaron que comenzaron a disparar contra mí, pero se veía que ellos no sabían usar armas de fuego pues dispararon a todos lados sin darme hasta que se quedaron sin balas, así  uno de ellos desesperado tomó la espada y corrió hacia mí, al ver eso puse mi mano intentando detener el ataque, algo tonto pero esa fue mi reacción cuando de un momento a otro vi el rostro de mi oponente el cual se desfiguraba de temor pues la espada nunca logró tocar mi mano, estaba manchada de sangre pero no era mía, a mí no me hizo nada más sin embargo la espada salió disparada por que no la sostuvo con suficiente fuerza para recibir el impacto.

Después de ver ello con miedo solo soltaron mis cosas y salieron de ahí despavoridos cargando a su amigo herido. Al ver eso por un momento me sentí aliviada, caminé con paso lento para recoger mis cosas notando que la fruta que había comprado estaba más que pisoteada por ellos, hoy no comería, pero al menos lo demás estaba menos las pocas monedas que tenía.
Con gran desilusión solo tomé mis cosas y comencé a andar con pasos cortos sintiéndome cada vez peor, intentando sostenerme de algo para caminar andaba por las calles, algunos pensaban que solo estaba ebria y otros veían mis heridas pero a pesar de eso no se me acercaban por miedo a que fuera  peligrosa… Aunque a pesar de todo eso no recuerdo más pues estoy segura que después de andar por las calles un rato me desmallé perdiendo la conciencia de mi misma.

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