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~~Entrenamiento en dunas~~

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~~Entrenamiento en dunas~~

Mensaje por Igarashi Len el Dom Jul 21, 2013 11:30 am

Avanzo con cierta tranquilidad hacia aquel oasis hermoso, en medio del desierto de Arabasta, un desierto de gran extensión y bastante seco, de hecho el encontrar agua podías considerarlo como un acto divino de suerte, o que la divina providencia no quería tener que perder a alguien valioso. Sonrío con cierta dedicación hacia su maestro que se hallaba sentado en aquel oasis, tomando vino blanco con melón, el mejor melón que podías saborear en kilómetros y kilómetros. Bajo aquel sol sus armas aprecian pesar el doble o quizás hasta que triple de lo que normalmente deberían pesar, era algo extraño pero bastante entretenido a decir verdad, sudaba como una vaca a la cual la tiene para arar bajo grados y grados de calor insoportable donde el agua escasea y tus dueños son no más que unos malditos explotadores que no piensan más que en su beneficio propio. El señor Salvador Alexander Sogen Salas un retirado, que ahora entrenaba a los novatos de la marina a disparar bueno, más que a disparar, ano desperdiciar bala alguna que pudiese servir incrustándose en el cráneo de su enemigo, era un hombre sencillo que llevaba siempre consigo armas a pólvora que tardaban en cargarse, pero decían las leyendas que sus disparos eran legendarios, o más que legendarios, eran potentísimos, tan fuertes que podían atravesar buques de la marina, la renombrada técnica de artilleros “Skyfall” o sencillamente “Caída de estrellas” porque hasta la estrella más lejana podía sucumbir ante aquel disparo perfecto de aquel hombre de arrugas profundas y semblante colorido, casi amistoso. Susurro algo y dio a entender otra cosa, pero Blanco no entendió ni una ni otra, solo miraba cansado hacia su maestro, pensaba que ser como él le tardaría años y años, quizás 10 o más, eso había sido cuando tenía 25 años, ahora pensaba diferente, pero esa es otra historia. Su maestro seguía sentado, con los pies en el agua del oasis, una camisa hawaiana con flores de colores, pantalones cortos, un sombrero de paja y sus lentes negros “anti-sol” como el señor decía. El vino blanco dentro del melón se acabo y le hablo.
-Llegas exactamente 22 minutos, 53 segundos tarde joven pupilo, y se me acabo el vino blanco, te pediría que fueras a buscar más, pero te demorarías y seria innecesario, tengo 2 barriles llenos kui kui kui kui –Musito riéndose de manera extraña al final de sus palabras -¿Quieres un poco? Yo creo que deberías refrescarte.
-Si señor, deje que me saque las cosas y estaría listo para ello –Señalo tranquilo con una jugosa sonrisa en su boca. Se saco todas las cosas hasta quedar solamente con su camiseta sin mangas y su pantalón lleno de arena. Un salto y estaba en el agua del oasis, una posa bastante profunda, en donde las palmeras regalaban sombra –¿Como fue que descubrió este lugar?
-Son secretos muchacho, pero podría decirte que me perdí en una guerra años antes de que tu nacieras, muchos años antes de que tu nacieras, y mientras deambulaba con una sola bala que utilizar, me tope con este lugar y ahora es mi casa de verano, aunque aquí siempre es verano kui kui kui.
-Usted es raro, pero bastante simpático –Musito con tranquilidad Blanco mientras se remojaba en aquellas aguas frías, que eran un paraíso entre las arenas del desierto –¿Cuando comenzaremos con nuestro entrenamiento?
-Estas demasiado apurado chico, si es así podrías empezar apenas me termine de beber el melón y el vino que acabo de servirme así que no molestes hasta una media hora más o estaré tan ebrio que no podré defenderme, y me vencerás con cierta facilidad joven padawan, así que déjame tomarme esto.
-Usted es un alcohólico empedernido, pero si me ofrece yo también puedo ser uno –Dijo sonriendo mientras se servia, se sentaba de la misma forma que su maestro y ambos se ponían a beber con tranquilidad en aquella zona libre de guerras, de ruidos, solo amenazada por el sol que caía implacable sobre sus cabezas, que parecía querer destruir todo, hasta dejar nada.
El entrenamiento comenzó alrededor de 30 minutos después, y empezó con un disparo de su maestro, este le dio en el pecho a Blanco, o sea en el hombro y rápidamente empezó a sangrar –No puedes ser un artillero, luchar con balas si nunca has recibido una en tu cuerpo, debes saborear una de las balas, sentir su dolor, sentir el inquebrantable desgarro de tu cuerpo interiormente hasta que sale de tu cuerpo –Señalo disparándole en la pierna izquierda, en el muslo. Un dolor agrio lo consumió y le hizo gritar, pero en aquellas tierras nadie le escucharía. Saco sus armas y disparo tres veces con cada una pero su maestro era solamente una idea en aquellas tierras… -Dime Blanco, entre las tantas personalidades ¿Cuál es el mejor oponente? Rubio ¿No? Será mejor que me lo traigas no creo que puedas contra mi en ese estado.
-Other Gates: Adjusment! –Grito mientras disparaba contra aquel hombre de pequeño aspecto y de fuerza ilimitada al parecer, saco su rifle y empezó a disparar con él, una bala, dos balas, tres balas, cuatro balas, cinco balas, seis balas, solo una quedaba, apunto bien y la disparo con total seguridad. Saco sus revólveres una vez acabado el rifle y miro con tranquilidad, se sentía aliviado, pero no era así. Se fue acercando y sus ojos experimentaron terror cuando noto que había sido un espejismo, una alucinación, parecía ser… el vino tenia algo raro, lo había drogado.
-No te desconcentres –Señalo el anciano mientras sentía como una bala se introducía por su hombro izquierdo y salía pulcramente. Grito. Dio media vuelta y exclamo.
-¡Other Gates: Rapid Shower! –Musito mientras sus disparos intentaban salir rápidos, pero no tenia ni la fuerza ni la velocidad para aquella técnica… Su maestro le golpeo antes del primer disparo, con el mango de la pistola.
-Mejor duerme, seguiremos después joven estudiante.
-No creo querer seguir después maestro, preferiría seguir ahora, que el dolor me llene –Dijo antes de desmayarse, la noche era joven y ambas personas se hallaban allí, bajo el agotador sol.

“Blanco, eres un estupido, no puedes contra un señor, aunque debo admitir a tu favor, que fuiste valiente y que no espere que duraras tanto”

“Mejor cállate Rubio, se movió bien, y además el anciano guarda algo raro dentro de si, es extraño…”

“Ya cállense por favor y déjenme dormir tranquilo, por hoy, solo por hoy, por el momento, necesito descansar”

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Igarashi Len
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