Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El Foro cierra pero Skype es eterno.
Miér Oct 23, 2013 12:47 am por Jack Daniels

» Afiliación Strong World [Élite]
Dom Ago 11, 2013 3:24 pm por Invitado

» O.W. {Foro rol anime} normal
Sáb Ago 10, 2013 3:11 am por Invitado

» Jung Sang Art School {Normal}
Jue Ago 01, 2013 5:35 pm por Invitado

» Afiliación a VirtualWorld
Sáb Jul 27, 2013 11:31 am por Invitado

» Petición de experiencia (Activa)
Vie Jul 26, 2013 9:27 am por Aoi Revenge

» Capítulo uno - Primer encuentro.
Vie Jul 26, 2013 6:48 am por Aoi Revenge

» PRIMER CENSO GLOBAL. [18/07/13 - 26/07/13]
Jue Jul 25, 2013 6:36 pm por Adán D. Romalia

» "The Peacemaker"
Jue Jul 25, 2013 1:00 am por Aoi Revenge

» ~~Aburrimiento, Balas, Puños y un pajaro muerto~~
Miér Jul 24, 2013 9:06 pm por Jean Vancroux

One Piece World

Memento Teen Titans New Generation
'Ndrangheta

¿Quién está en línea?
En total hay 2 usuarios en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 2 Invitados

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 24 el Jue Jul 04, 2013 2:06 pm.

Z Chronicles ~ Capítulo 3

Ir abajo

Z Chronicles ~ Capítulo 3

Mensaje por Zhown el Lun Jul 15, 2013 5:47 am


La búsqueda de su maestro lo había llevado a los muelles de Lvneel, donde se enteró de que su hijo había estado jugando con las personas equivocadas y ahora debía demasiados intereses a pagar. Como método de reclamación, habían secuestrado a su padre hasta que les diera lo que ellos querían, reteniéndolo contra su consentimiento en uno de los almacenes del puerto. Y allí era donde estaba el peliazul, terminando de interrogar a unos mafiosos y lanzándolos por los acantilados hacia el mar, terminando con sus vidas y con las posibilidades de que pudieran alertar a sus compañeros. Es aquí donde retomamos la historia, que continúa hacia un final inesperado…

El almacén 312 era donde estaba preso el maestro del dojo, y por consiguiente, el siguiente objetivo a inspeccionar de la lista del espadachín. Armado con sus tres espadas, se movió como una sombra entre las distintas calles para llegar a las distintas naves de embarque. Sus ojos, bajo las gafas de sol, revisaban los carteles que indicaban el número de almacén. Pasó por todas las estancia de los 1XX y 2XX, hasta que llegó a la zona de los 3XX. Sus espadas estaban envainadas y sujetas por su cinturón, mientras que él caminaba lentamente y con mucho cuidado. No tardó más de media hora en encontrar el nº 312, que era el que estaba buscando. Estaba mucho más protegido de lo que pensaba, teniendo a cinco guardias en la entrada y unas vallas metálicas que quitaban la esperanza a todo aquel que quisiera entrar. Claramente, tendría que buscar otra forma de colarse a su interior, puesto que visto desde aquel punto era casi imposible intentar una entrada firme y directa. Pasó sus ojos por los techos, buscando algún conducto o ventana que pudiera ayudarle a entrar. Pero debido a que la distancia le impedía verlo todo con buen ojo, tuvo que subir por una de las escaleras de mantenimiento a uno de los techos de una nave cercana. Allí se tumbó, y movió su cuello para dirigir su mirada al almacén que tenía como objetivo.

Protegido por la parte baja, no estaba tan bien en la parte superior, pues un único francotirador era el que se encargaba de mantener los cielos vigilados. Se cercioró de que era el único que había, y buscó una manera para llegar al techo. Podría aprovechar la proximidad entre los almacenes para llegar al techo del 312 con rapidez, por lo que dicho problema estaba solventado y solo hacía falta ponerlo en práctica. Una vez que tomara la parte superior de dicho almacén, podría colarse al interior con facilidad, bien fuera por medio de conductos o rejillas. Saltó de tejado en tejado, acercándose por las zonas menos iluminadas a su próximo destino. Cuando estuvo en uno de los tejados anexos, se agachó y siguió la trayectoria del francotirador. Realizaba rondas circulares, de forma que esperó a que se diera la vuelta para saltar hacia la cornisa y subir tras agarrarse con las manos y piernas. Fugazmente se escondió detrás de un aparato de ventilación, desenfundando una espada que sostuvo con la mano izquierda y esperando a que el francotirador llegase. Cuando escuchó sus pasos lo suficientemente cerca, se lanzó a por él y tapó su boca con la mano, a la par que lanzaba un tajo a sus manos para que soltase el arma. Para proseguir, le golpeó con un rodillazo y clavó el filo en su cuello, terminando con su vida y sujetándolo con sus manos para que no hiciera demasiado ruido al caer. El cuerpo quedó tendido en lo alto de la nave, mientras que Zhown limpiaba la sangre de su arma con los ropajes de aquella persona y la enfundaba, mirando a todos lados para encontrar un buen lugar por el que colarse.

Se decidió por una rejilla que daba a un conducto de ventilación lo suficientemente ancho como para pasar agachado por él, el cuál conectaba con la parte interior superior del almacén. A través de la rendija de salida divisó que el interior estaba muy bien organizado y defendido, con guardias en todas las escaleras, puertas y ventanas frontales. También vio una pequeña estancia en la que estaba el maestro Motaro sentado en una silla y con las manos atadas por sogas. Por lo demás, la parte superior no parecía tener nada más de defensa. Sin embargo, entrar en esa zona con tantos guardas sería una locura absoluta, por lo que decidió llevar a cabo un buen plan para sacarlos afuera. Volvió por el conducto hacia el techo, para tomar el cadáver del francotirador y lanzarlo hacia la puerta de entrada, chocando su cuerpo contra el suelo y llamando la atención de los demás guardias. Mientras tanto, él se metió hacia dentro del conducto y lo cerró para evitar sospechas, colándose al interior y abriendo la nueva rejilla para ver cómo la cantidad de guardias se reducía drásticamente. Al final, solo quedaron dentro cinco personas, sin contar a Motaro.

Deslizándose hacia el suelo, Zhown desenfundó dos de sus espadas y las sostuvo entre sus manos, mientras que trazaba un plan de ataque para matar a los guardias. Había dos al noroeste, otros dos al este y uno custodiando al maestro. Los que estaban a los lados estaban cubiertos por unas paredes de piedra de la vista de los concomitantes, por lo que podría aprovechar dicha falta de visión para acabar con ellos primero. Se dirigió hacia allí y los sorprendió por detrás, clavando una espada a cada uno por la nuca, de forma que atravesase, sus gargantas y no pudieran alertar a los compañeros. Tras dejarlos caer al suelo, fue cuestión de tiempo que se desangrasen, mientras que Zhown preparaba su siguiente acometida. Se movió por debajo de las pasarelas para llegar a la otra zona guardada por los dos hombres, haciendo lo mismo que antes para pillarlos por sorpresa: esperó a que se dieran la vuelta para atacarles. Esta vez pasó las espadas por delante de sus cuellos, para luego traerlos hacia sí y rebanarles de un simple tajo la cabeza. Sujetó los cuerpos y los dejó tumbados, mientras que saltaba hacia la parte baja de las pasarelas y se dedicaba a ir hacia el enemigo del medio. A ese no podía sorprenderle, pues no había una manera de alcanzarle por la espalda. Y tampoco realizaba ninguna trayectoria, por lo que solo le quedaba una manera de enfrentarlo. Clavando una de sus espadas en el suelo, golpeó con la otra en la base del filo, de forma que la elevó al aire y golpeó en el mango para lanzarla como si de una bala se tratase. Con precisión de milímetros, el arma se clavó en la espalda del guarda, tirándolo por la barandilla hacia donde él se encontraba, donde lo sentenció con un fuerte rodillazo en el cráneo. Sacó su espada del cuerpo, y subió por las escaleras desatendidas hacia donde estaba su maestro.

Nada más verlo, se acercó a él para desanudarle las cuerdas que lo mantenían atado, mientras que él se alegraba y le decía con voz cansada. – A pesar de ir tan vestido te reconozco, mi gran amigo y discípulo – Ajustándose las gafas tras volver a mover sus manos. En ese momento, Zhown hizo una señal con su mano para que no dijera nada, puesto que tenían que salir de allí en ese mismo momento. Tomó de la mano a su maestro y comenzó a bajar las escaleras, al mismo instante en el que un guardia extra entraba en las inmediaciones y daba la voz de alarma.

¡INTRUSOS! ¡EL REHÉN ESCAPA!

Pronto, más de diez nuevos guardias llegaron al interior de la habitación con todo tipo de armas: pistolas, los cuchillos de la organización, espadas, armas de fuego. Les habían pillado en su hora de escape. Mala suerte. Así, Zhown tendió su tercera espada al maestro del dojo, de forma que pudiera defenderse por sí mismo. Además, el peliazul tomó sus demás armas, preparado para empezar a pelear. – Salgamos de aquí, maestro. Tienes a tus alumnos preocupados y ansiosos por aprender más sobre tu conocimiento – Dijo con una sonrisa oculta tras la bufanda que le tapaba, de forma que fuera un incógnito. Los enemigos los rodearon, pero las sonrisas de ambos espadachines seguían estando en sus bocas. La verdadera diversión empezaba en ese momento, y podrían discutir quién era mejor: si el discípulo, o el alumno.

Continuará…

_________________



Epadachín - Arqueólogo
Niveles C - Iniciado
Kenbunshoku Haki nivel Básico {Afín}
Pirata sin Recompensa
Técnicas y Habilidades
Subcapitán de "Song Of Sparrow"




avatar
Zhown

Mensajes : 197
Fecha de inscripción : 15/06/2013
Edad : 25

Hoja de personaje
Tripulación:
Cargo:
Recompensa:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.