Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El Foro cierra pero Skype es eterno.
Miér Oct 23, 2013 12:47 am por Jack Daniels

» Afiliación Strong World [Élite]
Dom Ago 11, 2013 3:24 pm por Invitado

» O.W. {Foro rol anime} normal
Sáb Ago 10, 2013 3:11 am por Invitado

» Jung Sang Art School {Normal}
Jue Ago 01, 2013 5:35 pm por Invitado

» Afiliación a VirtualWorld
Sáb Jul 27, 2013 11:31 am por Invitado

» Petición de experiencia (Activa)
Vie Jul 26, 2013 9:27 am por Aoi Revenge

» Capítulo uno - Primer encuentro.
Vie Jul 26, 2013 6:48 am por Aoi Revenge

» PRIMER CENSO GLOBAL. [18/07/13 - 26/07/13]
Jue Jul 25, 2013 6:36 pm por Adán D. Romalia

» "The Peacemaker"
Jue Jul 25, 2013 1:00 am por Aoi Revenge

» ~~Aburrimiento, Balas, Puños y un pajaro muerto~~
Miér Jul 24, 2013 9:06 pm por Jean Vancroux

One Piece World

Memento Teen Titans New Generation
'Ndrangheta

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 24 el Jue Jul 04, 2013 2:06 pm.

The Emptiness “El Origen de una nueva Leyenda” [Flashback|Entrenamiento]

Ir abajo

The Emptiness “El Origen de una nueva Leyenda” [Flashback|Entrenamiento]

Mensaje por Engel D. Schwärze el Lun Jul 08, 2013 6:49 pm

Yo, Engel, había conseguido llegar a Isla de Dawn gracias a la ayuda de las Amazonas que fueron amables de dejarme ahí. Era la primera vez que veía una isla tan interesante. El clima era cálido, y el viento era demasiado tranquilo, el sol se encontraba escondido tímidamente detrás de las nubes, y di una débil sonrisa. Este sería el lugar dónde buscaría a un Maestro Espadachín de nombre  Yakko. Tranquilamente caminé por el pueblo hasta dar con un enorme Dojo, y en la puerta había un grabado con dos espadas en forma de equis. Me paré frente a la entrada, las puertas se encontraban cerradas, y me dispuse a tocar la puerta con una ligera tranquilidad y serenidad. Después de dos ligeros toques con mis nudillos la puerta se abrió, y un señor de edad adulta, aproximadamente  se veía mayor de cincuenta años se acercó. Juzgando por su expresión facial, se aterró al ver que estaba un poco más alta que él, ya que con dieciséis años tenía una estatura aproximada de un metro con ochenta centímetros.

A pesar de mi estatura nunca sentí complejo alguno, después de todo era la hija de una Amazona, era normal que fuera alta. ─ Hola, me llamo Engel. He venido a Entrenar en este lugar. ─ Mis palabras eran demasiado rápidas, y al observar su expresión, mostraba una enorme seriedad que jamás había visto en una persona antes. ─ Yo soy Yakko, sé quién eres Engel. Eres la hija de Ethán, un antiguo Alumno mío. ─ Aquellas palabras me impresionaron un poco, y mostré una débil sonrisa, sabía que esta persona entonces era la indicada para entrenarme. ─ ¿Usted cómo sabe que mi padre fue Ethán?. ─ Tenía una ligera curiosidad de saber cómo se había dado cuenta de ello. Yakko comenzó a carcajearse, y lo miré seriamente. ─ Lo sé porque puedo ver en ti la misma determinación y destreza de Ethán. ─ Se hizo a un lado, y sonrió. ─ Entra, yo te enseñaré ─ Dijo con una serenidad que me dio confianza. – Gracias.- Respondí, mientras entraba al dojo. En ese momento las puertas se cerraron y me senté junto a los demás de manera extravagante.

Yakko caminó tranquilamente  y se puso frente a todos. Yo observaba fijamente, pues era la única mujer que estaba sentada en ese lugar, los demás eran hombres. Al parecer Yakko no era un hombre machista, y es por eso que toma a todos por igual, sean hombres o mujeres. ─ Alumnos, Me iré a las montañas cerca de aquí, Debo entrenar a Engel. ─ En ese momento sentía que todos me miraban fijamente. ¿Acaso no me va a entrenar aquí?, me preguntaba a mí misma, pues desconocía como me entrenaría. ─ Volveré cuando ella esté lista, hasta entonces el Dojo cierra. ─ Todos los demás salieron del dojo quedándome sola con Yakko. Este fue a un rincón y tomó dos espadas de madera de roble. Y me lanzó una al aire, y yo la cogí con mi mano izquierda. ─ Engel vamos a las montañas, ahí te entrenaré como a tu padre cuando lo conocí. ─ Era el momento que había estado esperando desde que llegué a este lugar. Agarré la espada de madera, y la guardé en el cinturón de tela de mi Kimono, junto con la espada de acero negro que mi padre me había regalado antes de partir, y agarré mis cosas.

Salimos del Dojo en ese mismo instante, y caminamos toda la tarde hasta que llegamos en la noche a un lugar llamado Mt. Corvo. La noche había llegado, y Yakko se detuvo. ─ Aquí dormiremos esta noche, en la mañana empezaremos el entrenamiento. ─ Diciendo esto arrojé mis cosas al césped, y me acosté en mi bolsa para dormir. Observaba fijamente  las estrellas y la luna, luego de ver ese paisaje me quedé dormida. En la madrugada me levanté temprano como de costumbre, para entonces Yakko también estaba despierto. ─ Que bueno que despiertas, Engel. Comenzaremos ahora. ─ Quizás era demasiado temprano para comenzar, pero que importaba. Era de más interés aprender que comer o dormir. – cinco vueltas al campo, es aproximadamente un kilómetro. - ¿Hablaba en serio? Tener que correr un kilómetros aproximadamente, ¿Y bueno ese solamente era el principio. ─ Lo básico para un Espadachín es la Velocidad y la Agilidad, es por eso que debes dar las vueltas, cuando termines te esperaré aquí. ─ Me explicaba antes de comenzar.

Sin duda hablaba en serio, y bueno, comencé por calentar mi cuerpo para poder aguantar, calentamiento de cabeza, brazos, piernas  etc. Luego de eso comencé a correr. Sabía que en total eran diez kilómetros que correría diez kilómetros en total, y yo debido a mi estatura me consideraba un poco lenta, pero ya era rápida debido a mi entrenamiento con las Amazonas. Seguí corriendo, como si lo hiciera por inercia. A raíz de la tercera vuelta los músculos de mi pierna comenzaban a doler al igual que mis pies. Sabía que lo peor estaba por venir, pero no me rendiría tan fácil sólo porque un vejete se le había ocurrido hacerme correr. Bajé un poco la velocidad para caminar un poco, y luego volver a correr. Al parecer había pasado ya una hora y me encontraba por la quinta vuelta. Hasta que por fin, logré hacer las cinco vueltas. Me sentía absolutamente cansada. El sol se encontraba a punto de salir, y aquella brisa fresca se iría. ─ He hecho las cinco vueltas. ─ Yakko se asomó, y sólo sonrió y me lanzó la espada de madera que me había entregado en su Dojo.

Era momento de comenzar el entrenamiento, y me encontraba sumamente cansada, quizás porque aún no me acostumbraba lo suficiente. Lo primero que te enseñaré será lo básico del Ittoryu. ─  Lo básico sería suficiente para mí, de ahí seguiría mi propio estilo, pero eso no significaba que dejaría de aprender las técnicas clásicas del Ittoryu. ─ Engel, en estos momentos quiero que esquives mis ataques lo más rápido que puedas. ─ Dijo mientras tenía la espada en su mano derecha. Agarré con fuerza la espada de madera con mi mano izquierda, y esperé a que él ce acercara hacía mí.  Hicimos una pequeña reverencia  y en cuestión de segundos Yakko desapareció ante mi vista. ─ No pierdas la concentración. ─ Esa voz era de Yakko, y rápidamente giré mi cuerpo, y empuñé la espada frente a mi cabeza evitando su ataque. Lo miraba con una gran determinación y sobre todo lo miraba con admiración, ya que era algo impresionante. ─ Tienes buenos reflejos, Engel ¿Eso te ayudará la próxima vez?. ─ Di una débil sonrisa en señal de respeto. ─ No lo sé, pero lo averiguaré. ─

Dije en un tono un poco sarcástico y egocéntrico, sin duda este viejo era más fuerte de lo que parecía. Bajaste la guardia. ─ Dijo parándose detrás de mí. Al momento de voltear sentí un fuerte golpe en el hombro, y yo contraataqué golpeándolo en su pierna izquierda con la misma fuerza. Este saltó hacía atrás, me di cuenta entonces que era mi oportunidad de darle un golpe certero. Corrí hacía el de manera rápida, y cambié la espada de madera de mano, agarrándola desde la hoja, y lo golpeé en el abdomen con la empuñadura. Sin duda creí que le daría un golpe directo, y nuevamente se movió, y volvió detrás de mí, pero ya lo estaba esperando, cambié la espada de mano, y bloquee su siguiente golpe, le di una patada en el abdomen, y pretendí golpearlo en la muñeca que sostenía la espada, pero no fue así, él consiguió bloquear sencillamente el golpe. Sin duda, esto se veía un poco complicado, pero algo se me iba a ocurrir, sin duda alguna esto se ponía un poco complicado para mi gusto. ─ ¿Ya te cansaste?, Venga si apenas estamos empezando. ─ Dijo con una sonrisa.

Correspondí la sonrisa de forma serena. ─ Estaba Calentando, ahora será mi turno de atacar. Diciendo esto corrí lo más que pude mientras agarraba la espada de madera con las dos manos, y arrastré la punta contra el suelo, y comencé a correr rápidamente, al estar a pocos centímetros de él, levanté la hoja y lo ataqué en forma de corte diagonal. Yakko abrió los ojos, y sin duda supo que debía detener esa técnica, ya que había tomado la velocidad y la consistencia adecuada, y empuñó su espada de madera en posición contraria para defenderse. ─ No esta vez. ─ Grité fuertemente, y cambié la espada de mano en segundos, y lo golpeé en su hombro. Eso había creído hasta que vi que usó su antebrazo izquierdo para evitar aquel golpe. De igual forma salió lastimado. Había conseguido herir a Yako, en ese momento me alejé saltando de él, y en ese momento hicimos una reverencia. ─ Engel, aún debes entrenar tu agilidad, y velocidad. Tuviste mucha suerte, hay que seguir con el entrenamiento más tarde, por ahora deberás correr otras diez o quince veces más el campo. ─ Hice una reverencia en señal de respeto, y sabía que estaba recién comenzando todo esto, pero no me daría por vencida fácilmente.
avatar
Engel D. Schwärze

Mensajes : 5
Fecha de inscripción : 02/07/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.