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Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

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Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

Mensaje por Edmundo X. Cruxes el Sáb Jul 06, 2013 3:03 pm

Recuerdo del primer mensaje :

Mis pasos se aceleraban a cada segundo e incluso tuve que golpear a uno que otro piratilla que se me atravesaba para chismear acerca de mi compañero herido, no tenía tiempo para perder con inútiles, lo único que me interesaba era llegar rápidamente hasta el barco, ahí me lo tope como siempre tranquilo, sereno, meciéndose con suavidad debido a las ligeras corrientes -¡Sakura!- grite con fuerza mientras de un potente salto utilizando mi flexibilidad llegaba hasta la cubierta sin encontrar rastro de aquella mujer, por ende tuve que dirigirme a mi oficina con toda prontitud abriendo la puerta de una patada -¡Sakura, maldita sea donde estas mujer!- estaba un tanto desconcertado por no decir que muy alterado, Zhown no se movía para nada y apenas si se escuchaba su respiración de manera superficial,  claro que yo no era experto en medicina pero conocía bien por mero raciocinio que no era nada bueno un estado tan bajo en sus funciones. No espere a que llegara aquella médico, quizás me había desobedecido de nueva cuenta y estaba por ahí vagueando, así que haciendo lo único que podía cogí un cuenco de agua que tenía siempre a mano para beber, ahí moje un trapo y comencé a limpiar las zonas de mayor fluido carmesí, infantilmente creía que eso ayudaba pero algo me decía que no era posible, aun así, la esperanza era lo último que se perdía y mientras mi amigo estuviese vivo yo seguiría buscando una manera de apoyarle. Estaba tan sumergido en este pensamiento que ni siquiera me di cuenta cuando alguien ingreso a la oficina, me puse en guardia pensando que aquella demonio me persiguió pero no, se trataba de Sawa quien en sus manos traía una especie de saco con diversos materiales, al parecer ella estaba bien y eso me daba gusto.

-Sawa, ¿dónde está Sakura?- claramente vi en su mirada que tampoco tenía idea, así mismo parecía un tanto consternada o quizás solo fue mi impresión respecto a la figura de nuestro compañero -Me lleva el demonio…- me quite la ropa tan elegante que siempre cargaba dejando meramente una camisa de tela blanca que tenía ciertos rastros de sangre a causa de haber cargado a Zhown -Necesitamos un médico y rápido, no creo que aguante mucho en esta condición- mirándole con cierta autoridad le mostré el cuenco con agua ordenándole que se quedara con el limpiando sus heridas -¡Vuelvo enseguida!- salí de la oficina a toda marcha y de un salto poderoso caí al puerto, comencé a dirigirme al centro de la ciudad, buscaba constantemente algún anuncio de medico pero por ningún lado podía dar con el mismo hasta que finalmente como si se tratase de una luz en la oscuridad me topé con un cartel, sin pensármelo dos veces entre en un establecimiento donde un hombre de cierta posición estaba sentado esperando claramente el turno de su revisión -¡Doctor, debe venir conmigo!- grite apenas un anciano salió despidiendo a una señora que agradecida se retiraba con unos jarabes.

El hombre de traje reclamo haciendo alusión a su turno y como no estaba de humor basto un golpe en todo el rostro para destrozarle los dientes dejándolo fuera de combate -Vendrá conmigo por las buenas o las malas- centre una mirada seria en el hombrecillo quien asintiendo con cierto temor tomo su bata blanca y un estuche, debido a su edad era notorio un paso lento, así que lo tome cargándolo en mi espalda y eche carrera de regreso al navío, esperaba que Zhown estuviese consiente y que Sawa le ayudase a no dormir, no podíamos perder a un miembro de la tripulación en un robo menor.


Última edición por Edmundo X. Cruxes el Mar Jul 16, 2013 1:28 pm, editado 1 vez

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Re: Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

Mensaje por Sawa el Sáb Jul 20, 2013 12:35 pm

Aun a pesar de su estado, el moreno era capaz de lanzar amenazas contra los marines que los rodeaban y, era necesario aclarar que, se encontraban totalmente rodeados de hombres uniformados y armados que podrían matarlos en menos de tres segundos si quisieran pero, al parecer, por ahora, mantendrían la palabra de “Si vuestro capitán es capaz de vencer a nuestro superior, quedaréis libres”, aunque estaba claro que pasara lo que pasara tenían intenciones acabar con sus vidas pero, por el momento, podrían disfrutar de la “película” en la que su capitán dejaba totalmente inútil al marine jefe.

Mientras la joven clavaba su mirada en el barco de los marines, en el que un chico se paseaba como si, el hecho de estar en el transporte del gobierno, no fuera nada importante, cuando un grito la sacó de sus pensamientos, provocando que su cuerpo se estremeciera debido a que no estaba preparada para escuchar un tono de voz tan elevado. Giró todo su cuerpo hasta encontrar el origen de aquellos quejidos. Su compañero lisiado estaba retorciéndose sobre su silla a la vez que pedía que se callaran porque no era capaz de escucharlos a todos a la vez.
La chica miró en todas direcciones, estaba claro que no había un silencio absoluto pero tampoco había un gran alboroto que provocara aquella reacción, estaba claro que algo malo le pasaba al pirata. Estaba sudando mucho ¿Le habría vuelto a subir la fiebre? Era lo único que podría explicar lo que estaba pasando o, por l menos, lo único que la chica pensaba que podía explicarlo. Debía estar delirando por la fiebre y eso le hacía escuchar voces en su cabeza. Finalmente, después de intentar ahogar varios gritos, alzó su voz para pedir que alguien los callara.

Estaba claro, necesitaban un médico y pronto. Obviamente los marines que los rodeaban disfrutaban del dolor y el sufrimiento de su enemigo y esto se podía ver claramente en los comentarios de alguno de ello y la sonrisa, incrédula, de la gran mayoría. Todos se lo pasaban bien, a pesar de que su jefe no estaba en las mejores condiciones y, claramente, estaba perdiendo ante el hombre de goma. Aun así, las risas de los marines estaban desquiciando a la joven, quien continuaba fingiendo estar esposada mientras contemplaba como su compañero se retorcía en la silla.

-¡Callaros todos!- A la vez que ordenaba a los marines que cerrarán la boca, soltó las esposas de golpe, que cayeron al suelo chocando entre ellas y haciendo el ruido propio del metal, aunque no estuvieran hechas de ese material. Se situó frente a la silla de su compañero, agarró sus hombros con delicadeza y, con una mirada de clara preocupación, llevó su diestra a su frente para comprobar si tenía fiebre. Continuaba más caliente de lo normal, debido a que su fiebre no había bajado por completo, pero no lo suficiente como para delirar de esa manera, algo raro tenía que estar pasándole.-Z, ¿estás bien? ¿Qué te pasa?

El capitán de goma, quien ya se había encargado del más fuerte de los marines, continuó con los más débiles por lo que la chica dejó de preocuparse de los que se encontraban a su alrededor  para centrarse en intentar calmar a su compañero. Notó como los marines alzaban sus armas contra ellos y, como un reflejo, se agachó para dejar pasar la extremidad de su capitán que se estaba encargando de acabar con todos los uniformados sin apenas mostrar un poco de cansancio.

Todos los marines estaban ya muertos o huyendo por sus vidas cuando el capitán ordenó que se lo llevará al barco mientras él investigaba el barco, al verla dirigir una mirada al barco de los marines para asegurarse de que no quedara ningún marine y para saber que el chico al que había visto antes no le haría nada.
Sin pensárselo demasiado, la joven se dirigió a la parte trasera de la silla y desató las manos del chico para, después de coger otra arma de fuego de uno de los marines que yacía inconsciente o muerto cerca de ellos, agarró la silla y la empujó rápidamente hasta llegar a la cubierta del barco.

Una vez allí una gran explosión, proveniente del barco marine, sacudió todo el puerto y lanzó escombros y hombres por todo el lugar. Uno de aquellos cuerpos calló sobre su barco, un chico seminconsciente y un poco quemado. Por lo que se veía de sus ropas no parecía un sirviente del gobierno pero no debía bajar la guardia, nunca sabía lo que podía hacerle.
Por la cabeza de la chica solo pasaba una cosa “Debía ponerse seria”. Y así lo hizo, con un rápido movimiento se deshizo de su única prenda de vestir, quedando únicamente tapada por la ropa interior  inferior femenina de toda mujer, mostrando por completo el resto de su cuerpo, como tenía costumbre. Enganchada al elástico se encontraba el papel amarillento que había recogido de la mesa antes de ser capturados.
Se arrodilló frente a la silla del chico y apuntó con su arma, recién robada, al hombre que había aparecido en el barco-¿Quién eres? Y ¿Qué haces aquí? – Dudaba que fuera un marine y sus ropas se parecían a las del chico que había visto en el barco de éstos antes de la explosión. ¿La habría creado él?

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Re: Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

Mensaje por Zhown el Sáb Jul 20, 2013 1:31 pm

Las voces seguían hablando en su cabeza, embotándole cada vez más. “Mira cómo sufre ante Jared”, “Seguro que no aguanta más de un minuto”, “¿Es de goma? No me jodas”, “Maldito pirata, qué asco le tengo”, “Oye, pues la tía está para un buen revolcón”, “¿Por qué no soy un mono?”, “¿A qué sabrán los pepinos de mar?”… Eran las distintas frases que se escuchaban en su cabeza, muchas de ellas dirigidas contra el capitán Edmundo, que peleaba contra el marine a cargo de toda aquella división. Otras frases no tenían sentido alguno, puesto que parecían más de deficientes mentales que de agentes al servicio de la Marina. Todas sonaban a la vez, tanto que se agolpaban las unas con las otras y era casi como un puzzle el poder separarlas y entender qué querían decir. Trozos de palabras sueltas se perdían vagando por su mente, mientras que otras se grababan a fuego lento en su cabeza. ¿Qué era lo que le estaba pasando? No tenía ni la menor idea, pero quería que aquello terminase pronto. Intentaba mover sus manos para sostenerse la cabeza, pero el tenerlas encadenadas se lo dificultaba de mala manera. Por tanto, lo único que podía hacer era remover su culo por la silla, adelantándose hacia las rodillas y adquiriendo una posición fetal de la que todo el mundo disfrutaba. Seguro que por aquella escena, los marines se estaban echando unas cuántas risas por el estado actual del arqueólogo, pero en cuanto pudiera vengarse, les ensartaría a cada uno las espadas para ahogar sus tontas gracias. Siempre se dice que la venganza es un plato que se sirve frío, y más congelado que el corazón del espadachín no había nada en el mundo entero.

Extrañamente, las voces que viajaban por su cabeza fueron extinguiéndose poco a poco. Las pequeñas “flamas” etéreas que su mente dibujaba con los ojos cerrados, se apagaban como si de un soplo fuerte de viento se tratase. Conforme más tiempo pasaba, menos voces aturullaban su cabeza, si bien el miedo que estas infundían era mayor. Parecían los suspiros de aquellas personas que esperaban la cuchilla de la Muerte antes de exhalar su último aliento de vida, como si el camino de sus lagos años hubiera terminado en un escaso período de tiempo. No sabía qué era lo que estaba pasando, puesto que el embrollo de su cabeza le impedía pensar con claridad, pero debía estar ocurriendo algo malo para los marines. Cuando quiso darse cuenta, el agarre de las esposas contra sus muñecas se había desvanecido por completo, dejando sus manos libres. Rápidamente se las llevó a la cabeza, apretando su pelo y sienes con fuerza mientras que seguía concentrando su mente para no escuchar esas voces. Intentaba paliarlas, pero lo único que conseguía hacer era incrementar la concentración requerida para prestarles atención. El ritmo cardíaco se le había disparado, su pectoral subía y bajaba con cada inspiración de sus pulmones, que querían abarcar la mayor cantidad de oxígeno para sobrevivir. Cada segundo que transcurría ahogaba otra voz más, y pronto no hubo frases que rondasen por su cabeza. Por fin, aquel calvario había terminado, y lo único que se escuchaba era el silencio propio de una sangrienta batalla que había finalizado.

Recostando su cuerpo hacia atrás, hizo lo mismo con su cabeza, por detrás del respaldo de la silla. La frente le sudaba horrores, y abrió la boca para tomar más aire del normal. Sus ojos estaban cerrados bajo las gafas, pero los párpados pronto se alzaron, dejando ocultos unos preciosos ojos violáceos bajo dichos cristales semitransparentes. Tenía la boca seca, y lo primero que dijo tras “volver” a la normalidad fue. – Han dejado de hablar, las voces ya no están… - Como si hubiera perdido el rumbo, girando su cabeza hacia los lados para presenciar una masacre total. Los cuerpos de los marines estaban tendidos en el suelo, sin vida y sin un futuro por delante. La sangre era la pintura que teñía el lienzo que era el suelo, observado por el peliazul mientras que se acomodaba en el asiento de la silla de ruedas. Desvió su atención de ello durante un tiempo para comprobar que sus espadas estaban todavía con él, y así fue: estas estaban entrelazadas con el respaldo de terciopelo y los ejes de la silla, de forma que no las había tenido muy lejos en todo el tiempo. Aunque las voces se hubieran callado, ahora presentía varias “almas” cerca de él. Contó dos, que claramente eran Sawa y Edmundo, mientras que una tercera no estaba muy lejos de ellos. Por la posición en que se encontraba, debía provenir del barco en el que habían estado anteriormente, por lo que miró hacia allá. Sorprendido, se encontró con un panorama mucho más devastado de lo que pensaba: un barco de la Marina había explotado, y sus restos de madera y metal se perdían en el interior del agua, o bien flotaban sobre ella indicando el desastre. ¿Quién había hecho eso? ¿La tercera presencia?

Dejando de lado aquel nuevo poder de presentimiento que había nacido en él, pronto fue trasladado junto con sus compañeros a la cubierta del barco. Ya un poco más recuperado y con un pulso más ameno, volvía a pensar racionalmente. Por tanto, lo primero que preguntó fue lo que más curiosidad le causaba. - ¿Dónde están los demás? Hay que irse de aquí, pero ya – Haciendo una pausa para mirar a su alrededor, mientras que encontraban a un joven en el navío al que habían accedido en unos minutos. Claramente, la tercera presencia que había sentido era la de aquel chico. No sabía por qué era capaz de sentirlo, pero podría afirmar al cien por cien que era él. Este se encontraba tirado en el suelo, dudaba que estuviera desmayado. Fue a decir algo, pero Sawa lo sorprendió con un acto que terminó apretando cierta zona de su pantalón. Quitándose la única prenda que vestía, la joven quedó casi desnuda, tapada únicamente por su pelo y unas braguitas bastante apetecibles. Los ojos de Zhown brillaron bajo las gafas, mientras que tragaba un poco de saliva y se relamía los labios, en una expresión un tanto pervertida. – Porque estoy en una silla de ruedas, que sino no te dejaba salir de la cama en toda la semana – Redirigiendo su mirada hacia el chico que había aparecido misteriosamente en el navío en el que se encontraban. Miró a Edmundo, para luego decirle con una voz seria, mientras que su mente mantenía la imagen de la Sawa nudista. - ¿Qué hacemos con él? Por las ropas, no parece un marine. Pero tampoco podemos confiarnos, ya hemos tenido suficientes problemas hoy – Suspirando, poniendo tres espadas sobre su pelvis para ocultar la “alegría” que sentía al ver el cuerpo desnudo de su amiga.

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Re: Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

Mensaje por Edmundo X. Cruxes el Sáb Jul 20, 2013 6:02 pm

Estaba ya cerca del barco enemigo cuando algo extraordinario paso, apenas pensé en poner un pie encima una tremenda explosión se hizo presente, la misma me saco volando un par de metros hasta estrellarme con el casco de un navío cercano, en realidad no me dolió, algo bueno de mi fruta es que muchas cosas me eran irrelevantes, entre ellas golpes de este estilo, claro que eso no quitaba la molestia del sonido y maderos volando por todas partes -¿Pero qué coño?- cubrí mi rostro evitando que algunas astillas llegaran a mis ojos, una vez el espectáculo acabo pude ver una figurilla saliendo despedida por los aires como si un maldito animal en vuelo estuviese presente, ¿acaso un marine más que trataba de sorprender a mis compañeros?, estas molestias no sabían cuando darse por vencidas -¡Espera!- grite con fuerza imaginándome que el enemigo estaba ya entrando en combate, por ende apenas llegar cerca del navío tome impulso y estire mis brazos sujetándome del barandal del barco para subir a este inmediatamente, una vez ahí pude ver a Sawa en ropa interior aparentemente apuntando al adversario, no le preste atención pues de momento existían cosas mucho más importantes, así fue como estando cerca de aquella persona me arrodille, sus ropas no mostraban ninguna insignia, no era de la marina, ¿quizás alguien del gobierno?, eso carecía de lógica, nadie del gobierno tenía porque estar en una isla que hasta el día de hoy se había mantenido totalmente pacifica, pero quien sabe, tantas cosas habían suscitado en momentos ínfimos que ahora era crédulo de todo. Libere un ligero suspiro cuando Zhown me pregunto qué deberíamos hacer con él, ¿matarle?, era lo más propicio, no queríamos más problemas por hoy, pero de otra forma si no era marine, ¿el voló el navío oficial?, que tonto…o que inteligente.

-Supongo que deberíamos matarle- me puse de pie y me cruce de brazos para buscar la mirada de mis dos compañeros, ambos parecían tener cierta idea similar a la mía, pero por otro lado era como si todos coincidiéramos en que este sujeto no tenía pinta de ser un enemigo declarado, lamentablemente aunque quisiésemos tomar una determinación no era posible bajo las circunstancias en las que nos encontrábamos inmersos, aun estábamos preguntando por nuestros compañeros, tanto Daniel como Katsura, se mantenían ausentes y eso ya era un asunto preocupante. Cerré mis ojos buscando en mi interior alguna respuesta y cuando la di simplemente tome a ese nuevo chico del cuello elevándolo sin mayor problema, se notaba desorientado y con algunas quemaduras de poca consideración, para salir volando de un barco a otro tenia demasiada suerte, claro que careciendo de conocimientos médicos quizás estaba más mal de lo que uno podía apreciar a simple vista -Dudo que nos vaya a responder rápido- le comente a Sawa quien aún buscaba una respuesta certera por su parte -En todo caso, para bien o para mal esta disminuido, lo tomaremos prisionero, si es marine podremos usarlo como moneda de cambio en caso de que sea necesario, si no lo es tendremos buenos motivos para saber quién es y que hace en este sitio- lo deje en el suelo y salte al muelle donde encontré unas esposas en el cuerpo de un marine, las tome para regresar a cubierta donde espose al nuevo sujeto y lo cargue al hombro -Lo dejaremos en mi oficina- abrí la puerta y lo tendí en la cama con cuidado, podía necesitar un doctor pero no estaba dispuesto a ir a buscar otro,  a estas alturas los marines ya se estarían movilizando al puerto a causa del sonido tan estrepitoso.

-En unos minutos toda la marina de este sitio estará en el muelle, será mejor que no nos encuentren para ese momento- les dirigí a mis nakamas en un gesto claro de preocupación por los faltantes, aunque bueno, eso se opacó rápidamente cuando vi de mejor manera a Sawa y con un gesto entre serio e incomprensible estire mis mejillas mostrando una cara algo distorsionada -Sawa…cómo es posible que estés desnuda en una situación como esta- movía mis manos como si le reclamara algo, pues aunque la vista era ciertamente única eso no quitaba que esta no era la situación más idónea para cosas como esa -Deberías ser más consiente- negué un tanto y antes de hablar de nuevo un sonido emano por el hombre recostado, como un pequeño quejido, el tipo esposado comenzaba a reaccionar con cierta dificultad, era momento de obtener al menos una respuesta -Oye…oye…- me coloque en cunclillas al lado de la cama ladeando mi rostro a la izquierda -¿Quién demonios eres tú?, ¿eres un marine o trabajas para el gobierno?- tras esas dos simples preguntas me mantuve a la expectativa, aunque más allá en el pueblo sonidos para nada alentadores se notaban con tenuidad, alguien estaba molesto y seguramente era conmigo.

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Re: Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

Mensaje por Black Wolf el Sáb Jul 20, 2013 10:29 pm

El impacto seguro contra el barco, rodaba como una pelota por la cubierta donde estrello hasta llegar por el mástil principal donde se detuvo su cuerpo por los suelos, retorciéndose tratando recuperar los sentidos, la cabeza dolía y sus oídos seguían sordos por la ultima explosión, los ojos entrecerrados que no controlaba lo que hacia aunque era evidente que no se sentía nada bien, de no haberse caído en el barco habría escapado lo suficiente para salir ileso pero ahora ya no podía hacer ni decir nada excepto palabras sin sentido. –Yo…. Pasaba… lo siento damas… ¡alto detengan el mundo!, me mareo…- hablo cuando sintió que se movía y no por voluntad propia, trataba regresar en si y lo hacia poco a poco pero eso seria fatal pues el mareo se agolpo en su cabeza sobre todo cuando lo cargaron que vomito sin mas preámbulo la comida del ultimo bar que estuvo y dejaba sucio la cubierta como parte del camino recorrido, por su postura en el hombro llevado como tapete era adecuada entonces su noble ayudante no daría cuenta del vomito o lo que hacia hasta que era abandonado de manera tan simple en la cama, era un poco incómodo su mochila negra aun la tenia atrás de el con su equipo como la escopeta de mano que sobresaldría su mango pero nadie le parecia molestar que la tuviera mientras las manos estuvieran esposadas y por supuesto las pistolas bajo la chaqueta que pasaban desapercibidas. (Referencias primer post XD).

A cualquier modo por fin recuperaba parte de la conciencia con una jaqueca en su cabeza un poco fuerte, la queja era normal como el tratar levantarse mejor dicho sentarse en la cama mientras limpiaba su mal sabor de boca y llevar la mano encima pero notaba entre su regreso a la vida que habia sido esposado. –Dolor de cabeza, ardor en el cuerpo, sabor a vomito, esposado… debo dejar los bares y no aceptar bebidas de mujeres extrañas…- Sonrio un poco bromeando para si mismo queriendo ubicarse, mirando a su alrededor un sitio extraño pero sobre todo una persona, alguien que se tardo en percatarse cuenta que no estaba solo y por como se situaba, vestia y se comportaba, iba deduciendo poco a poco lo que ocurrió. –Ammm no… no se ni  donde estoy pero descuida encontrare la salida, con permiso.- Tan liberal, tan simple e inesperado Black trato de levantarse de la cama pero aun no tenia completo dominio en su cuerpo que tambaleo cayendo de frente en el suelo, ¡Podia ver la salida! Y un rastro de liquido en el suelo que no podia imaginar que era pero se veía desagradable, aun de cualquier manera tratando arrastrarse como gusanito, empezaba a buscar para salir del cuarto sin mas dilatación aun con las manos esposadas, pero sus esfuerzos fueron en vano, se canso a los 2 intentos y quedo en el suelo sin moverse pero rápidamente regresando para la cama a la que se subió de un modo u otro. – Yo soy Black, ¿Me puedes quitar las esposas? Creo necesitare las manos para poder arrastrarme afuera- Sonriendo con tranquilidad aun a pesar de la situación que se daba, tomando muy a la ligera las cosas, no era tonto sabia la situación pero todo este tiempo tenia un significado, se estaba recuperando.

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Re: Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

Mensaje por Narrador el Lun Jul 22, 2013 3:29 am


Pof...Pof..Pof... Todo aquel sonido retumbaba en toda la ciudad, los pasos de los Marines, andando rápidamente hacia la base, situada en aquella ciudad, era una base pequeña, camuflada en forma de bar, pero útil para aquella banda Marine que acababa de ser prácticamente exterminada, aunque de la misma forma que muere un teniente, aparecía una nueva flor en la Marine una temible y nueva flor con espinas.Click...Click...Click... Las armas chocaban entre si, de los pocos Marines que quedaban con vida, no poseían más que una espada en mano y algunos una de sus escopetas, la misión había resultado un total fracaso, todos habían escapado con vida y los Marines enviados a la batalla, habían sido exterminados, y los pocos supervivientes estaban enfadados, frustrados por el resultado de la misión, solo cabía mirar en sus rostros, la sangre de sus compañeros aun estaba húmeda, y sus puños, no hacían más que apretar, hasta incluso llegar a sangrar.

- ¡Capitán! - Musitó el Marine, mientras debajan ir sus espadas al suelo, estaban a salvo, el lugar más a salvo de todo North Blue con el hombre, más poderoso de tal mar.Aquel ser de parche en ojo se giró, elevó su miraba, estaba conversando con una mujer de largos cabellos, oculta entre la oscuridad, la cara de los Marins era todo un poema, y la sangre la tinta de estos - Hemos... hemos - balbuceo el Marine pero el capitán elevó la mano - Pueden irse, yo me encargaré de todo. Tienen un mes de vacaciones, intenten olvidar - Musitó el ser, su voz era grave, áspera, no era una voz cariñosa y apacible, todo lo contrario, era la voz de alguien que había luchado cara a cara contra la muerte y había ganado. Los Marines desalojaron la sala, cerrando la puerta y dejándola oscura, totalmente oscura.

Se pueden escuchar algunos sonidos, de alguien sentándose, el sonido del corazón concuerda con que hay dos seres en aquel lugar, una luz de una llama aparece delante del capitán y enciende un cigarrillo, siendo este el único punto de luz de la sala. Delante de él una joven de no más de dieciséis años, vestida de blanca y de pelo largo, su barba quedaba iluminada pero esta vez se puede observar también una cicatriz en aquel parche, de frente a mejilla, rajando el costado de su cara.- ¿A donde quieren ir esos niños jugando a ser piratas - Pregunto, pero no hubo respuesta, nadie de esa sala sabía la respuesta - ¿A donde piensan ir? ¿A la grand line... ? He estado ahí, y no es ningún juego, el mar acabará con ellos - - ¿Y si no? - Sonó aquella voz por primera vez en nuestra presencia, era dulce y melódica- Pues entonces, capitana, acabaremos nosotros con ellos -

Un enorme rugido inundó todo el lugar y se propago por toda la isla, la misma banda podía sentirlo. Era un rugido de animal, un rugido lleno de furia, de dolor, un rugido que hizo que más de uno cayera al suelo, del propio terror, un rugido típico de películas de terror... Pero no era ese caso, era real, y estaba muy enfadado.

Importante:


Felicidades chicos, misión completada (?). Ya podéis marchar, pronto tendréis el Wanted.

Off:

?? - Capitán
Nivel ?? { Se conoce que su presencia impone e Yuki, nivel C}
Raza: ??
Profesiones: ??
Akuma: ??
Haki: ??
Datos de interés: ??
Aspecto: ??

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Re: Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

Mensaje por Sawa el Mar Jul 23, 2013 5:56 pm

Antes de que entraran al barco, el espadachín afirmó que las voces en su interior se habían callado, al parecer ya no sería necesario un exorcismo o algo por el estilo para conseguir que volviera a la normalidad. Y, una vez estuvieron dentro, segundos antes de que la joven se deshiciera de su única prenda de vestir y apuntara al intruso con su arma, el moreno mostró preocupación por sus compañeros desaparecidos, era cierto que no sabían nada de ellos desde que habían abandonado la mansión, de hecho la chica no sabía nada de Sakura y Daniel desde antes de eso, a Katsura lo había dejado allí peleando pero a ellas ni las había visto entrar.

La marina ya estaría alertada de todo el altercado, debían moverse con rapidez y salir de aquel lugar cuanto antes pero, obviamente, no iban a dejarlos allí. La nudista prefirió no contestar a la pregunta, más bien no tuvo tiempo, pues se preparó para el ataque segundos después – Porque estoy en una silla de ruedas, que sino no te dejaba salir de la cama en toda la semana – La pelirrosa no pudo evitar sonreír ante aquella afirmación, sabía perfectamente que su compañero era capaz de hacer lo que quisiera, incluso en silla de ruedas y, obviamente, ella aprovecharía eso para divertirse a su manera, pero más adelante, ahora habían asuntos más importantes de los que encargarse, como, por ejemplo, aquel chico que nadie sabía quién era o qué hacía allí.

Continuó preguntando a su capitán que debían hacer con él, si alguien debía decidir aquello sin duda debía ser él capitán de la tripulación. Sin pensarlo demasiado, Edmundo supuso que debían matarlo, acababa de entrar al barco, alargando sus brazos, sujetándose a la barandilla y encogiéndolos de nuevo para poder dirigirse a la cubierta a gran velocidad. Se acercó al chico y lo levanto del cuello, la joven bajó entonces su arma, estaba claro que no iba a necesitarla y, por lo menos, había encontrado una excusa para poder quitarse la ropa, siempre buscaba cualquier excusa para hacerlo, odiaba tener que llevar prendas de vestir, no conocía la razón, simplemente se sentía oprimida con ellas, tal vez tenía algo que ver con el pasado que desconocía, puede que en ese pasado siempre hubiera estado desnuda, ciertamente, en los pocos recuerdos que tenía, no llevaba demasiadas prendas rodeando su cuerpo.

El capitán llevó al rehén a su despacho y lo dejó en la cama con cuidado, aquel hombre estaba malherido, posiblemente necesitara algún medicamento o una revisión médica pero tampoco tenían demasiado tiempo para buscar uno o algo por el estilo, necesitaban abandonar el lugar cuanto antes, solo faltaban sus compañeros. El chico se encontraba ahora en la cama, esposado, y desorientado.

El capitán les advirtió que necesitaban salir del lugar y les dirigió una mirada de clara preocupación por los compañeros que faltaban. Era ya bastante preocupante que no hubieran llegado, podrían haber sido parados por la marina y ahora estarían peleando o algo por el estilo, eso suponiendo que habían conseguido salir de la mansión. Al dirigir su mirada a la joven, el capitán cambió su semblante a uno entre serio y sorprendido, estiró sus mejillas de forma bastante graciosa para replicarle que estuviera desnuda cuando se encontraban en esa situación-Estoy más cómoda~ Llevar ropa es como estar metida en un saco, así es más cómodo- Sonrió a la vez que contestaba con un tono infantil y alargaba la última letra de cada frase.

El desconocido soltó un quejido y el capitán pirata se agachó hasta estar a su altura y le pidió que explicara quien era. El chico contestó que en seguida se iba y, como si se encontrara en su propio barco, bajo de la cama e intentó dirigirse a la puerta, tras un intento fallido, volvió a la cama y, después de presentarse como Black, pidió que le quitaran las esposas o no podría irse. La joven salió del despacho, dejaría todo el asunto de aquel chico a sus compañeros. Recogió su ropa del suelo y, de mala gana, se la volvió a poner, no quería que su capitán se enfadara con ella, aunque claramente estaba más cómoda sin ninguna prenda cubriendo su cuerpo. Se apoyó sobre la barandilla y miró hacia el puerto ¿dónde se encontrarían sus compañeros? Esperaba que no tardaran demasiado en llegar, aquella ciudad ya no era segura.

Recordó que antes de ser obligada a dejar el barco con su compañero lisiado, había recogido un papel del despacho. Lo sacó con curiosidad y lo miró atentamente. Letras, era una carta escrita… Estaba claro que no sería ella quien se encargara de averiguar que ponía, desde que había despertado en aquella playa sin ningún recuerdo de su pasado no había sido capaz de leer o escribir nada, estaba claro que nunca había aprendido a ello y tampoco había dedicado tiempo después para hacerlo, aunque tenía pensado pedirle a alguien de la tripulación que le enseñara aun no lo había hecho.
Intentó entender algo de lo que ponía, pero solo fue capaz de leer los nombres de los miembros de la tripulación y, firmando al final, la firma de Sakura. ¿Querría decirles algo su amiga? Miró la puerta del despacho, tal vez debería volver y pedir que la leyeran, al fin y al cabo la había dejado en el despacho, debía ser leída allí, pero el chico que acababa de llegar no le daba buena espina, quería mantenerse lejos de él, no sabía por qué, simplemente no quería tener mucho que ver con él.

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Re: Un gorrión canta dos veces… [Sawa, Zhown & Black]

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