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Capítulo uno - Primer encuentro.

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Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Shin el Sáb Jul 06, 2013 2:47 pm

Nos encontramos en una isla común y corriente, tal como las demás islas, tranquila, apacible, el lugar perfecto para tomar un descanso de las corrientes de agua que acechan el duro océano, en la punta, en lo más alto y lejano del cielo, podemos observar al astro rey alumbrando como es de costumbre en un día como cualquier otro, ligeras olas se escuchan a lo lejos, mientras que algunos pescadores se encuentran realizando su trabajo diario como es común en la isla, a lo lejos, un poco más allá de los trabajadores, se alcanza a divisar un pequeño ... ¿barco? El cual navega directamente a la isla, surcando las pocas olas que se avecinaban en contra suya. Al poco rato el mismo ya se encontraba en el muelle, aquel común puerto que resguardaba a varios de los barcos de pesca, era un lugar al que no pasaban barcos de la marina o de los piratas, un lugar tan poco importante que muchos ni si quiera se molestaban en acercarse al mismo, simplemente le evitaban o muchas veces ni si quiera se daban cuenta de que existía por lo que, muy a menudo, se le veía solitario de visitantes, cada habitante intentaba sobrevivir a su manera, trabajando en diferentes actividades que los ayudaran a progresar.

Volviendo al tema del barco, que parea serles sincero más que barco era un velero con un par de barriles a bordo, una vela ancha pero un poco chica si al largo nos referimos , para variar la misma era muy blanca y la cual únicamente servía para dirigir el mismo, llevaba un par de cuerdas viejas amarradas al mástil, en pocas palabras, a penas y era considerad un velero, el cual, sobre el podemos notar a cierto joven de apariencia "común" que se encontraba aparentemente dormido sobre una pequeña silla, sí, dormido, incluso podemos ver que sobre su cabeza, la cual llevaba una boina de color verde militar similar al mismo color del cual su demás atuendo era constituido, se encontraba una pequeña gaviota la cual miraba a los demás humanos que se acercaban lo que sucedía, todos al rededor del barco murmuraban cosas, sobre todo, ¿cómo era posible que el chico guardara tanta paciencia estando en el mar? En cualquier momento las cosas podían complicarse y una tormenta le tomaría por sorpresa  hundiéndolo a él y a su barco, era simplemente un torpe por dormirse como si nada. En ese momento, aún todos le observaban una pequeña ventisca de aire frío movió tanto a la pequeña vela del velero así como a las demás de los barcos de pesca, en ese momento, el chico abrió repentinamente los ojos y pudo notar a toda la gente que se encontraba cerca. Se levantó de la silla y saltó del barco, cosa que causó conmoción entre todos los hombres y mujeres que se encontraban cerca de él, le veían extrañados mientras él tan solo caminaba en dirección a la aldea con ambos ojos cerrados y con sus dos manos llevadas a los bolsillos de sus pantalones. - ¿Y bien, qué esperan? Va a llover y no les gustará ... - Comentó con seguridad mientras continuaba con su camino. Los demás isleños solo le veían con una sonrisa contenida en sus labios, ¿acaso se había vuelto loco, el viaje le había mareado? Era imposible que en un día tan bello como aquel lloviera, simplemente era imposible, por lo que todos regresaron a sus actividades comunes.

Al poco rato, grandes olas de viento azotaban las embarcaciones y lar personas corrían para guardar las cosas de sus puestos y cerrar ventanas y puertas de sus hogares, todos corrían a un lugar en común, el centro de la isla, en donde se encontraba lo que parecía ser un viejo vunquer de metal que a pesar por su vieja apariencia parecía que era resistente, para variar era muy grande, lo suficiente como para resguardar a los individuos que vivían en aquel lugar. Por otro lado, el chico de boina verde y cabellos del mismo color, caminaba con tranquilidad por la calles mientras se dirigía al mismo lugar que los demás, aunque por su apariencia obviamente mucho más relajado, tomaba un par de frutas que habían sido tiradas al suelo por la conmoción y la llevaba hasta su boca para comerlas como si nada. Una vez que todos se encontraban en aquel lugar, el chico observaba a lo lejos dicha construcción mientras daba sus lentos pasos hacia la misma. Entró en ella y observó a los demás los cuales le miraban extrañados, ¿qué le pasaba? ¿Acaso no tenía ni idea de lo que sucedía? Pronto una larga y dura tormenta azotaría la isla y a él no parecía si quiera importarle un poco. - Ey chico, ¿cómo supis .. ? - Comentó un sujeto robusto que parecía ser uno de los pesqueros, sin embargo, no termino con su oración puesto que el chico soltó un suspiro y comenzó a hablar repentinamente. - ¿Quién construyó ésto? Se ve resistente. - Preguntó como si nada. - Bueno, hace algunos años hubo una tormenta muy parecida a la que viene, en ese momento estábamos indefensos ante ella, pero un sujeto, se ofreció a construir éste sitio a cambio de una suma de dinero, todos los de aquí juntamos la suma y le pagamos, y él terminó construyendo éste lugar el cual nos ha salvado varias veces. - Respondió mientras volvían a su memoria varios recuerdo de aquella época. - ¿Un sujeto? ¿Cómo se llamaba, aún recuerdan su nombre? - Varios de los que se encontraban en aquel lugar murmuraban varios nombres, hasta que alguien más, un anciano se acercó hasta el chico. - Su nombre era Frank Marlon, se dirigía a cierta construcción de un puente al norte muy cerca de aquí, pero ... - El chico prendió un cigarrillo y dio media vuelta directo a la puerta la cual se encontraba ya asegurada. - No importa, parece que ese sujeto tiene habilidad, lo iré a buscar, me interesa ... ¡Gracias! - Dijo como si nada mientras caminaba a la puerta, la abría y salía de la construcción como si nada. Las hojas de las palmeras y árboles eran movidas con fuerza de un extremo al otro, mientras que varias gotas de lluvia se veían ser arrastradas por el mismo viento. Todos los aldeanos miraron extrañados al chico quien se alejaba, mientras que el viejo le miraba con cara de angustia, sabían que no podían detenerlo, además, ¿qué importaba? Seguro era uno de esos extranjeros extraños que se aparecían de vez en cuando por la isla. El chico caminaba como si nada mientras que su ropa era movida a la par del viento, así como su cabello, sin embargo, el solo llevaba sus manos a los bolsillos y continuaba con su caminata, varias cajas y maderas volaban por los aires, la cuales el chico solo esquivaba o de vez en cuando rompía lanzando una fuerte patada al aire. Una vez en el muelle, se acercó hasta el barco y subió en el mientras observaba al horizonte. Alzó la vela del pequeño bote y comenzó a navegar como si nada, aunque el barco era fuertemente azotado por las olas y se movía con dificultad, aunque eso no parecía importarle del todo al chico que continuaba moviendo el timón de un lado a otro ajustando la trayectoria del barco, el cual se movía a la par de las olas, con dirección directa al norte, al parecer, se dirigía a aquel puente del que había oído.

Tras unos días, tal vez dos o tres, habiendo pasado aquella tormenta, podemos observar al pequeño barco moviéndose como si nada, sano y salvo como si la tormenta no le hubiera echo ni un solo rasguño, el cielo estaba completamente nublado y se podía sentir un aire sumamente helado, incluso, a lo lejos se podía observar como pequeñas cosas caían del cielo, eso era, ¿nieve? Sí, eso explicaba el porque el cambio tan drástico de clima, el chico de cabellos rubios llevaba su ropa habitual, sin emabargo en ese momento su cabeza estaba al descubierto, se podían observar sus verdes cabellos moverse un poco con la ventisca que soplaba de este a oeste. En su mirada se podía notar concentración, fija en el frente, al parecer ya se podía observar una gran construcción, ¿era obvio lo que era, no? El puente del que había oído hablar. Ya una vez debajo del mismo, dejó el pequeño barco amarrado a unas largas escaleras que srvían para llegar a lo más alto del mismo, en donde al parecer se encontraban los trabajadores y guardias, y como si nada ocurriese, no sabía lo que realmente era aquel lugar. Ya una vez sobre el piso el cual se encontraba cubierto de una fina, bella y blanca capa de agua cristalizada la cual al parecer era más y más cubierta debido a que continuaba cayendo del mismo cielo. El peli-verde pudo notar pequeñas peculiaridades, en aquel lugar había soldados, los cuales abusaban de su poder y con látigos golpeaban a alunas personas que se encontraban trabajando en aquel lugar, que más que trabajo era esclavitud disfrazada. Sabía que algo andaba mal en aquel lugar, por lo que se adentró en una de las casa que también se encontraban en aquel sitio para resguardar a los "trabajadores" y tomó un par de vestimentas, haciéndose pasar por uno de ellos. Salió del lugar y se acercó hasta los trabajadores, comenzó a preguntar por el sujeto del cual le habían informado, sin embargo, al parecer nadie le conocía, incluso se podía decir que nunca había estado allí. El chico no sabía que hacer, por lo que se dispuso a salir del lugar, sin embargo, ya cuando se disponía a irse, algo se interpuso en su camino, al parecer en aquel lugar había una especie de toque de queda, los labores habían terminado por aquel día. Era noche, y él tenía sueño como era acostumbrado, por lo que a la azar eligió uno de los edificios y decidió preguntar un poco más sobre el constructor "Frank Marlon" tal vez si tenía suerte, lo encontraría por casualidad, aunque ya sus esperanzas habían disminuido.

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Aoi Revenge el Dom Jul 07, 2013 10:42 pm


Ya había empezado a caer la noche en Tequila Wolf, una gran isla ubicada en un punto clave del East Blue, en la cual se tenía principal interés ya que su ubicación planeaba ser usada de forma estratégica, pudiendo unir el resto de islas mediante una gran construcción, de forma puntual, un puente.

Aquella obra de infraestructura bastante moderna estaba siendo llevada acabo por agentes del gobierno como supervisores, mientras que los trabajadores solían ser esclavos, prisioneros, vagabundos, etc. Aunque una diminuta parte estaba compuesta por personal calificado, aunque de cualquier forma a pesar de ser hombres libres, eran bastante presionados por los superiores, rozando el punto de la explotación también.

Ciertamente hoy, a pesar de las condiciones climatológicas que habían sucedido en horas anteriores, el personal de Tequila Wolf no fue habilitado para detener las obras y refugiarse, sino que algún grupo de obreros debió continuar las construcciones sin reproche. Sin embargo las condiciones adversas no eran gentiles con estos pobres hombres, y las corrientes de viento aumentaban más y más, soplando desde el este, con rumbo al oeste, una brisa fría, congelante, la cual entumecía los músculos de cualquier hombre. Sumado a ello, el llanto helado del cielo hacía temblar hasta el más rudo entre aquellos pobres desdichados.

Entre aquel grupo de infelices, se encontraba uno que resaltaba entre el resto, ya que a pesar del mal trato del tiempo, no parecía afectado. Su cara por el contrario, transmitía felicidad, como si se estuviese riendo, algo que francamente incomodaba a todos sus compañeros. No sólo ello, sino que parecía estar tarareando una canción, y de tanto en tanto haciendo silbar sus labios en tono de melodía. Era verdaramente irritante para aquellos pobres, pero lo más curioso es que, aquel intolerable ser parecía estar consciente de sus acciones, y disfrutarlo aún más, era algo retorcido. Llegó el punto en el que colmó la paciencia de un grupo, cinco sujetos para ser precisos. Los mismos se cansaron de los juegos de aquel individuo de cabellos negros, y se dirigieron hasta este, intentando intimidarlo, por lo que este rió e inmediatamente se percató de que uno de aquellos fanfarrones pretendía golpearlo, por lo que esquivó hábilmente aquel puñetazo, para luego desenfundar una gran pistola, tal vez un calibre 45 teniendo en cuenta las dimensiones de esta. Aquel precioso objeto metálico resplandecía, parecía estar muy bien cuidada, a pesar de aparentar ser un arma bastante obsoleta. Tras ello, la ubicó hacia adelante, con el brazo totalmente extendido, y amartilló el revólver. Los sujetos no entendían nada, ¿cómo un esclavo de Tequila Wolf portaría un arma? O tal vez... Aquel sujeto no era un esclavo más, y fuera alguien de mayor relevancia.

Luego de ver aquel muchacho de unos veinte años tal vez, apuntando hacia ellos con tal desmesura, los sujetos se calmaron y se retiraron, por lo que el joven volvió a llevar el arma hacia la funda, y en cual giro pudimos notar que sobre la corredera de la misma había una inscripción grabada en el metal, la cuál decía "Colt". Claro, aquel muchacho era Aoi Revenge, también apodado Colt gracias a la fama que le trajo el uso de su arma. Pero seguramente os preguntarais, ¿qué hacía Aoi en este sitio? Pues para no dejaros con tal duda, lo recordaremos...

- FLASHBACK -


Era una tarde como cualquier otra, en la cual el joven Aoi, tras pasados unos pocos meses desde que había comenzado su marcha solitaria, se encontraba hoy en una vieja casona, en la cual vendían comida y bebida. Sentado sobre la barra se encontró con una bella camarera, e intentó tener una plática amistosa con la misma, sí así es, amistosa...

Tras distintos diálogos, la mujer preguntó al joven a qué se dedicaba, por lo cual el viajante respondió.
- Pues de momento no tengo empleo, vivo de lo que me queda de una herencia, pero ya estoy por quedarme sin nada... No sé qué hacer. - La camarera se sintió algo afligida y apenada por el pobre muchacho, por lo que recordó que del otro lado del mar, se construía un puente, y en el mismo, trabajaba un conocido suyo, por lo que le comentó al pelinegro. - Conozco de un sitio donde se construye una gran obra, siendo el aprendiz del viejo Frank, no te costaría nada probar suerte. - Le susurraba intentando que el resto del local no oyera sus palabras.

El muchacho interesado preguntó a la dama.
- ¿Y dónde es exactamente aquel sitio? - Por lo que la camarera, manteniendo el mismo tono en su voz, le respondió la pregunta. - El lugar es conocido como Tequila Wolf, en el East Blue. - Así mencionaba. Aún más interesado, Aoi exclamaba. - ¿Tequila dijiste? Se oye a un lugar como para mí, pues marcho entonces. Gracias señorita, con su permiso. - Y así marchó apresurado, olvidando que no había pagado la cuenta... Aunque lo cierto era que ya no contaba con mucho dinero, y lo que le quedaba lo necesitaba para viajar.

De este modo entonces, fue como Colt había terminado en Tequila Wolf, trabajando para ahorrar dinero.

Volviendo al tiempo actual, el muchacho tras espantar a aquellos sujetos que intentaron meterse con él, oyó a un par más murmurar algo, por lo cual interesado, alzó sus oídos y se dispuso a escuchar la conversación que se traían un par de compañeros. "Sí, un tipo extraño, nunca lo había visto por aquí, parecía ser nuevo. Estaba preguntando por Frank Marlon", era lo que se podía oír de uno de aquellos tipejos. Tras oír aquel nombre, inmediatamente el joven se disponía a interrumpir la plática.

Tomaba por el borde de sus camisas al obrero, y lo alzaba hacia arriba, demostrando una fuerza fuera de lo normal para alguien de su tamaño, ¿estaría furioso? Pues parecería que sí, ya que mencionaba luego: - ¿Qué dijiste? ¿Que alguien está preguntando por Frank Marlon? Dime quién, habla. - Insistía, hasta que el sujeto, casi asfixiándose, tras ser liberado y arrojado al suelo, respondió. No supo dar un nombre, pero dejó de forma detallada la apariencia del individuo, por lo que Aoi pretendía comenzar a buscarle, aunque ya era bastante tarde, y no estaba seguro que podría encontrarlo, además, la alarma que anunciaba el fin del período laboral acababa de sonar, lo que indicaba que debía volver a su cabaña a descansar.

Bastante intrigado, volvía a paso lento hacia su hogar en Tequila Wolf, esperando poder encontrar a aquel extraño sujeto a la mañana siquiente, mientras por su mente volaban ideas.

Le costó demasiado poder pegar un ojo aquella noche, se volteaba de un lado a otro en la cama. Se levantó mil y un veces, caminando de aquí para allá dentro de su recinto, mientras que se cuestionaba. - ¿Quién será aquel sujeto? ¿Qué busca? -

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Shin el Mar Jul 23, 2013 9:26 pm

Ya a altas horas de la noche el joven continuaba buscando a aquel constructor en el cual estaba interesado, sin embargo, no había progresar mucho en su búsqueda, nadie le conocía. Nadie sabía quien era. Rendido ante ello decidió buscar un lugar solitario en el cual pudiera reposar con tranquilidad tras aquel día tan agotador. Comenzó a escabullirse entre aquellas débiles y pobres construcciones las cuales a penas y servían para dar refugio a un montón de más que trabajadores, parecían esclavos, no, realmente eran esclavos los cuales a penas y lograban sobrevivir. Le apenaba la situación sin embargo prefería no meterse en ello., por lo que simplemente observó a lo lejos uno de los "edificios", se acercó con cuidado hasta el mismo procurando que no le vieran los guardias. Una vez en la puerta entró en la construcción y entre la oscuridad entró en uno de los cuartos el cual aparentemente estaba vacío. Observó a su al rededor y pudo notar que había solo una cama con a penas una sábana y a su al rededor un montón de cajas de gran tamaño las cuales de alguna forma creaban varios caminos en aquella habitación que más que habitación era una simple bodega en la cual almacenaban un montón de víveres. Al parecer nadie se encontraba viviendo en aquel lugar pero tan solo para asegurarse comenzó a caminar al rededor de aquellas cajas y asegurarse que nadie más que él se encontraba en aquel lugar. Sin embargo, en cuanto pasó al otro lado de la caja una figura pasó saliendo de una pequeña habitación que hacia la función de baño, y se recostó en la cama y se abrigó con la única sábana y cubrió su cuerpo mientras el joven de cabellos verdes salió de la parte trasera pensando que nadie más se encontraba con él, entró al baño como si nada mientras que por otro lado el otro sujeto quien vivía aparentemente ahí y era un trabajador del lugar se levantaba nuevamente observando por fuera de los barrotes de aquella ventana que mostraban el cielo oscuro dejando caer pequeños copos de nieve sobre el gran puente.

Observó por unos instantes el exterior y la nieve caer del cielo mientra tomaba la perilla de la ´puerta y salía de la bodega, al parecer algo lo tenía con inquietud, ¿qué era? Solo el lo sabía. Por otro lado, el joven Shin salió del baño y se dirigió sin pensarlo directo a la cama, soltó un largo bostezo mientras caminaba hasta la misma acompañada de un estiramientos de sus brazos, ya en frente tomó con cuidado la sábana y se metió entre la misma, tratando de que el frío no le afectara tanto como deseaba, él estaba después de todo sumamente acostumbrado a aquellos climas soleados, la isla de la que provenía nunca antes había visto nevar por lo que la temperatura que se vivía en aquel lugar era nueva para él, no pudiendo evitar temblar un poco ante la misma. Cerró ambos ojos ya listo para dormir, mientras que de la puerta se adentraba nuevamente aquel sujeto que vivía, ya una vez tal vez un poco más tranquilo ante la situación que le acongojaba. Al igual que el peli-verde se recostó con cuidado en la cama dando al igual que él, la espalda uno al otro, ambos no se habían percatado de la situación que tenían en frente. Lentamente ambos dieron la vuelta con cuidado quedando uno frente al otro, ambos llevaron sus brazos y se abrazaron tan solo un poco, y aún semi-dormidos, pudieron notar que algo no andaba bien. ¿A quién se encontraban abrazando? Se suponía que no había nadie más en aquella cama, ambos lentamente abrieron los ojos y pudieron notar una figura masculina, el peli-verde observó por un momento y un tanto atónito ante la situación solo pudo pronunciar un par de palabras. - Buenas noches baby. - Comentó con la voz un tanto ronca observando al sujeto desconocido directo a los ojos, la situación era sumamente incómoda y no sabría como el sujeto reaccionaría, por lo que simplemente preparaba sus pies para un posible ataque contrario.

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Aoi Revenge el Mar Jul 23, 2013 10:20 pm

Aquella fría noche en Tequila Wolf era verdaderamente inquietante para el joven Aoi. Los recuerdos de su no tan lejana juventud en compañía de su difunto maestro, el armero Frank Marlon, lo tenían sumido en una nostalgia inmunda. Detestaba aquella situación, se despreciaba a sí mismo por tener que revivir aquellos momentos que le traían pena, de manera inconsciente, ya que él no lo buscaba. Era todo a causa de ese rumor que corría por el puente, de que alguien preguntaba por Marlon.

Aquello le había quitado el sueño al pobre muchacho, y así a pesar de todo, había continuado con sus labores diarias, mientras intentaba sacar información de quién era el susodicho que hacía tantas preguntas sobre su mentor. Lo cierto era que no había llegado a mucho. No consiguió con exactitud un nombre, una identidad. Apenas pudo recoger algunos datos sobre la apariencia física de aquel curioso tipo que hacía preguntas por doquier.

Aunque ya saben, la voz se va corriendo, y la apariencia de aquel hombre iba variando con cada persona que aportaba su punto de vista. En lo único que coincidían todos, era en su cabello, algo bastante atípico, ya que era de color verde. Además de que, parecía ser alguien nuevo, ya que nadie lo había visto por aquí antes. Aún así, eso parecía ser más que suficiente. ¿Cuántas personas con cabello verde andarían por los alrededores? Pocas seguramente, muy pocas.

Volviendo a lo nuestro, en este momento el pelinegro había salido a dar una vuelta por el lugar, ya que no podía conciliar el sueño, mientras su mente divagaba bastante. Pudo oír algún que otro ruido, pero tal vez sería una rata, ¿qué más? No tenía demasiado interés en enterarse de lo que sucedía, ya tenía bastantes problemas como para encontrar más. Luego de un par de minutos, volvía a la cama, pues ya era tarde y necesitaba descansar, ya que mañana debería trabajar, como siempre. Entonces se acostó sobre su odiosa cama, la cual mostraba una incomodidad absoluta, era como dormir sobre una roca. Para peor, apenas si tenía una delgada sábana para cubrirle del intenso frío de la noche, incluso más peor aún, con un gran agujero en medio. En fin, se acostaba del lado izquierdo de la cama, de cara al pasillo que quedaba entre ella y una de las paredes del sitio, vaya que paredes, una pila de cajas de cartón.

Como era de costumbre, en primera instancia no conseguía dar con una posición cómoda, por lo que rotaba el cuerpo hacia la derecha, ligeramente, sin hacer mucho revuelo, y curiosamente encontraba una especie de almohada, o así lo creía en su estado somnoliento. Lo cierto era que estaba acolchonadita, y la cogió entre sus brazos con cuidado, y apretó los ojos un tanto, mientras dejaba salir un suspiro, el cual demostraba confort. Por fin estaba listo para una noche sueño reponedor.

Pero instantes después, recordaba que nada más contaba con una única almohada sobre su cama, y que lo que mantenía entre sus brazos, era otra cosa. Así entonces abrió con rapidez los ojos, de par en par, demostrando asombro, más aún cuando se encontraba con una persona. Tal vez si fuera una chica guapa, lo tendría más conforme, pero no. Era un tipo, para peor feo.

En ese momento daba un salto desde la cama, cuando parecía que el sujeto le decía unas palabras, y posteriormente actuaba de forma similar. La almohada salía volando, y justo antes de caer, Aoi tenía tiempo suficiente como para estudiar a su repentino visitante. Era un chico de unos 18 años tal vez, estaba vestido con ropas de trabajo, aunque nunca lo había visto allí, y lo más destacable, era de cabellos verdes. Parecía que un elefante le había soltado un moco sobre la cabeza. Esperen... ¿cabellos verdes?

Sí, así era, no quedaban más cartas por jugarse, con certeza ese sería el fulano que preguntaba por Frank. Y entonces, cuando la almohada estaba a punto de caer sobre la cama, Aoi estiraba la diestra, y empujaba su mano sobre el interior de la almohada, para luego retirarla velozmente. Su mano no salía sola como había entrado, sino que lo hacía acompañada de una pistola de gran tamaño, un calibre .45.

Aquel trozo de metal lustroso brillaba a la luz de la luna, parecía estar muy bien tratada, y tener suficiente potencia como para volarle la cabeza al peliverde, por lo que, con aquella potente amenaza en sus manos, el tirador se mostraba lo bastante seguro como para tomar las riendas del asunto, por lo que cuestionó de inmediato: - ¿Quién diablos eres tú? ¿Qué hacías aquí... en mi... cama? Y no espera, tengo otra pregunta más importante. ¿Qué rayos quieres con Frank Marlon? Habla, si no quieres que te llene de plomo. - ¡Qué hostilidad! ¿Realmente estaría tan furioso? La situación había sido bastante cómica para nosotros, pero aparentemente no para Aoi, quien mantenía firme el brazo, apuntando sobre la cabeza del muchacho, cuando entonces martillaba el arma, lo cual producía un sonido escalofriante, con ello intentando espantar al extraño. ¿Lo conseguiría?

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Shin el Jue Jul 25, 2013 11:51 am

La situación se había vuelto incómoda, nunca se habría esperado encontrarse en aquella situación, al parecer al sujeto al igual que a él no le había gustado del todo la idea de hallar a un total desconocido en su cama, mucho menos que ambos fueran hombres, aquella situación podría mal interpretarse en todos los sentidos debido a las posiciones en las que se encontraban, las cuales cambiaron inmediatamente, ambos retiraron sus brazos uno del otro mientras que el peli negro con cara de demente y un poco retardado para ser sinceros, apuntó con un arma directo a Shin, quien simplemente observó directo a sus ojos. Escuchó con atención las primeras dos preguntas, sin embargo, la última pregunta fue quien le hizo reaccionar de inmediato.

El conocía a Frank Marlon, la persona por la que se encontraba en un lugar de mala muerte como lo era aquel puente, que, sin dudarlo ni un segundo, dobló su rodilla hasta la altura de su pecho y lanzó una patada directo a la cama, pero no con la intención de destruirla o causar una distracción, si no tan solo para alejarse de él lo más posible, era peligroso estar tan cerca de un arma, por o que esas eran sus intenciones. Inmediatamente tras aquella "patada" hizo que la sábana quien aún le cubría se elevara hasta él sujeto para cubrir sus movimientos lo más rápido posible, mientras tanto, el joven de cabellos verdes se acercaba al otro extremo de la cama, en donde ya una vez en la orilla giró con rapidez y colocó sus pies en el suelo, con los cuales, realizó un fuerte impulso y de un salto cayó un tanto cerca de aquel montón de cajas de la bodega misma tratando de hacer el menos ruido posible, quería evitar despertar a otros y que informaran o algo parecido.

Una vez cerca de las cajas, se ocultó detrás de ellas evitando cualquier disparo que realizara aquel sujeto, pero obviamente el sabía que no dispararía, solo un idiota lo haría, tan solo atraería la atención de los guardias y a ninguno de los dos les convenía causar un alboroto de ese tipo. Simplemente esperaba a que se reincorporara y él comenzaría a hablar. Ya una vez sucedido ésto, y fácilmente pudo continuar con la charla. - ¿Quién soy? Soy un pirata y me encontraba aquí porque pensé que el sitio estaba desocupado, no había nadie así que decidí descansar aquí, no es ningún delito. - comentaba con voz un tanto alta para que le escuchara detrás de su "refugio". - Ahora dime, ¿tu conoces a Frank Marlon? No es que quiera hacerle daño ni nada, no busco problemas con él, de echo no le conozco en persona, solo quería hacerle una amistosa invitación. He oído cosas sobre él y por eso le estoy buscando, vaquero. - Comentó para apaciguar a la fiera quien por su finta parecía alguien de carácter sumamente fuerte, él por otro lado era lo opuesto, no quería problemas o algo parecido, tan solo quería acabar con ello lo más rápido posible.

- Hagamos algo, yo voy a salir de aquí pero no dispares, ¿quieres? - Tras aquellas palabras, con las manos en alto dio un par de pasos fuera, quedando a unos metros de él sujeto, el cual esperaba que no disparara o comenzara con un problema. Soltó un suspiro y esperó a que el sujeto se tranquilizara un poco más mientras esperaba sus respuestas, si de verdad conocía a Frank Marlon le sería de gran ayuda que le informara sobre él, o acaso, ¿aquel chico era Frank Marlon? No, no podía ser posible, él se imaginaba a un hombre de más edad, y si no lo era, ¿por qué aquel sujeto le conocía? Muchas preguntas sin respuestas se le venían a la mente y esperaba averiguar el origen de las mismas.

-Deberías relajarte más, no es grato andar apuntando a diestra y siniestra a tus "visitantes". Esas cosas pueden ser peligrosas, ¿lo sabes? - Él odiaba las armas, nunca antes en su vida había aprendido a manejar una, las primeras veces que intentó aprender algo salía mal, por lo que simplemente se había rendido de aprender eso y enfocarse en sus habilidades físicas, que aunque no lo parecía debido a su complexión física, la cual era muy delgada, parecía que no se alimentaba como era debido, cualquiera pensaría que no tenía fuerza alguna, cosa que era todo lo contrario una vez que le veían en acción.

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Aoi Revenge el Jue Jul 25, 2013 5:30 pm

A pesar de las limitaciones que ofrecía un lugar tan pequeño como el depósito en el que dormía Aoi, en peliverde se movía fluidamente, algo verdaderamente irónico. A pesar de que el tirador, con arma en mano, pudo verlo flexionarse a la hora de patear su cama, no pretendía dispararle, sin antes saber qué quería con su maestro, por lo que no actuó en primera instancia.

Aún así, cuando veía que su precaria cama caía desplomada, comenzaba a enfurecerse en serio. ¿Sería de esperarse lo contrario? Un sujeto que se mete a tu casa, pretende dormir en tu cama, y luego la destroza. Claro que no sería de esperarse amabilidad por parte del tirador. En ese entonces, veía cómo la desgastada sábana que antes los cubría, quedaba suspendida en el aire, haciendo de cortina entre ambos. Aunque, para desgracia del peliverde, la misma contaba con un gran hoyo en el medio, lo cual le impedía usarla como bloqueo visual para el tirador, y Aoi pudo verlo claramente saltar una pila de cajas.

A pesar de ello, pretendía hacerse el tonto, para no alarmar al huesped. - ¿Dónde estás amigo? Creo que me debes unas disculpas, y unas cuantas explicaciones. Ven, no te haré daño. - Decía al tiempo que daba pequeños pasos, dirigiéndose a las cercanías del muchacho, aunque claro, tapado por la pila de cajas, por lo que ninguno se veía directamente. Lo curioso era que a medida que caminaba, casi que arrastrando los pies para no generar sonidos, iba apuntando a través de las cajas.

En ese momento, parecía que el muchacho le hablaba, y aparentemente no contaba con malas intenciones. - ¿Un pirata dices? Con razón tienes tan malos modales. No tengo por qué responderte esa pregunta, aunque es bastante obvia la respuesta. Nada más dime qué quieres con él, y luego veremos qué pasa. - Así le respondía, no pretendía bajar la guardia en ningún momento, menos ahora, sabiendo que era un pirata. Al parecer el peliverde no conocía de la muerte de Marlon, estaba metiéndose en lugares que no conocía.

En ese momento el chico parecía pedirle que no disparara, y se desplazaba hacia un costado. Aunque aún así, Aoi no dejaba de apuntarle con su Colt. - ¿Que no dispare? No prometo nada, no pienso bajar la guardia con un pirata. Te seguiré apuntando hasta que yo lo decida. Pero anda sal, hablemos. - Parecía estar un poco más calma la cosa, pero el pelinegro no pretendía tomarse las cosas a la ligera. ¿Qué nos esperaría de estos dos?

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Shin el Jue Jul 25, 2013 9:36 pm

El peli-verde observaba al contrario, del cual aún no sabía su nombre, parecía que se había calmado un poco pero la situación apuntaba a lo contrario, en cualquier momento el podría disparar y herirlo. Sus miradas se cruzaban entre sí esperando una respuesta uno del otro, se cuestionaban y ninguno parecía querer revelar la situación del porque se había suscitado todo aquel problema. Simplemente Shin sabía que no quedaba otra opción más que ceder ante sus preguntas, si él tenía la respuesta y solución a su problema, debía informarle de una buena vez el porque se encontraba allí.

- Bien. - Soltó un suspiro mientras cerraba ambos ojos, agachó un poco su cabeza y llevó sus manos hasta cada una de las bolsas que llevaban el pantalón robado. - Busco a Frank Marlon por una única razón, he oído que es un gran constructor, que es muy talentoso en lo que hace, y bueno, básicamente estoy interesado que se una a mi tripulación. Se ha creado buena fama en algunas de las islas por las que pasé, así que esa es la verdadera razón, y en dado caso de que al parecer usted le conoce, podría decirme, ¿dónde se encuentra o podría encontrarle? -

Le había dicho todo lo que quería, por lo que de verdad esperaba una respuesta concisa, si no sabía nada de ello, si no le conocía o ni si quiera se encontraba en aquella gran construcción que según los rumores no tenía final, él peli-verde se retiraría del lugar sin dudarlo, aquel constructor era la única razón del porque se encontraba allí, aunque, si no tenía éxito, aquel chico que se encontraba frente a él no parecía mala persona, si llevaba un arma consigo debía ser muy bueno como tirador, tal vez él podría también acompañarlo en sus aventuras. Era lo que quería en el fondo de si, ir por aventuras de todo tipo y él parecía que le daría muchas de esas. Algo le decía en el interior que también debía llevarlo consigo.

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Aoi Revenge el Vie Jul 26, 2013 12:33 am

El muchacho aún portando su arma y apuntando al peliverde se mostraba atento a las palabras de este último, pues realmente le llamaba la atención su forma de actuar tan alocada, metiéndose en líos de forma tan inesperada, era algo que le generaba una adrenalina extraña al propio Aoi, quién hacía ya unos meses se encontraba bastante aburrido, trabajando como un perro en este puente, apenas por un par de monedas con las cuales subsistir. En fin, se disponía a oír su historia, y entender el por qué de su interés por Marlon.

Fue entonces tras oír que pensaba invitar a Frank Marlon a unirse a él como pirata, que soltó una tremenda carcajada. - Jajajaja. - Río descaradamente frente a su huésped. Entonces respondía irónico. - Pues, se nota que no conoces al viejo Frank. Él odia a los piratas, bueno, los odiaba. Bien, si quieres encontrarlo, primero consigue un pico y una pala, y ponte a excavar, ya que está enterrado varios metros bajo el suelo, parece que se quedó dormido, hace ya unos años que no sale de ahí. -

Bueno, parecía que Aoi se había puesto de buen humor, ya que hacía chistes. Aunque lo cierto era que no, no lo estaba. Odiaba hablar de su difunto maestro, ya que vivió su trágica muerte, y desde aquel momento prefirió no hablar de él, ya que le traía varios problemas. Le era mejor hacerse pasar por un simple muchacho, sin tener que cargar el peso de ser el sucesor de Marlon, o algo así, ya que ello le traería la carga de dedicarse a seguir su legado, y tener que convivir con delincuentes y piratas como el que hoy le visitaba.

Por ello continuaba tras haber tomado un receso. - Conozco muy poco de Frank Marlon, quizá lo mismo que tú, aunque yo no fui tan tonto de salir a buscar cadáveres, eso es lo que nos distingue. Bien, y ahora sabiendo que es una pila de huesos, ¿qué piensas hacer? Huir de aquí no es fácil créeme, lo digo por experiencia. - ¿Eso significaba que Aoi había intentado marcharse antes? Pues así lo era, hacía uno o dos meses que había decidido dejar el lugar, momento en el que se dio cuenta que fue engañado, y no por ser el discípulo de Frank le dieron un trato aparte, sino que lo terminaron esclavizando como al resto de sus compañeros de obra.

¿Podría entonces el peliverde salir con tanta facilidad? Sería algo que le dejaría renombre, escapar de un lugar tan custodiado y de tanto interés para el gobierno. - Bueno cuéntame pirata, ¿cómo es tu barco? ¿Es grande? ¿Cuán alta es la recompenasa por tu cabeza? ¿Sabes? De niño había querido aventurarme como pirata, y embarcarme en busca de aventuras, pero aquí me tienes hoy. Y si tienes suerte, también terminarás aquí encerrado trabajando como esclavo al igual que yo, sería algo para el recuerdo. "El pirata que terminó de esclavo en Tequila Wolf". Pagaría por ver esa película. En fin, ¿piensas quedarte más rato? Quiero dormir. - Así concluía su discurso, en el cual se mostraba algo interesado en conocer sobre el pequeño pirata, pues como había dicho, le interesaba conocer de aquel tema, y no era mentira que de niño había querido ser un pirata, a pesar de ser hijo de un marine. Y al final, le cuestionaba sobre su futura decisión, ya que mañana era día laboral, y necesitaba reponer fuerzas. ¿Tendría planes para Aoi? ¿Lograría salir de Tequila Wolf?

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Shin el Vie Jul 26, 2013 1:25 am

Al parecer algo le había causado mucha gracia al desconocido, quien reía con fuerza ante las palabras del joven de cabellos verdes, él no entendía del todo el porque, pero pronto todo cobraría sentido. Una broma dura pero que hacía énfasis en la realidad, al parecer el famoso Frank Marlon había muerto ya hace algunos años, ¿acaso tenía tanto tiempo cómo lo expresaba el chico? - Entiendo ... Parece que llegué un poco tarde. - Comentó con tranquilidad siguiendo la broma, aunque en el fondo sabía que aquello había sido una causa perdida, no había echo nada más que seguir la pista de alguien quien ya no se encontraba en éste mundo, por lo que simplemente soltó un suspiro con algo de depresión, aunque, al parecer aún había alguien a quien podría llevar consigo, aunque lo dijera, parecía que él peli-negro estaba interesado en los piratas.

- Ya veo, tu le conoces lo mismo que yo ... Sin embargo salí en busca de él porque me interesó su trabajo, pero no sabía que ya se encontraba muerto. Si lo hubiera sabido no habría emprendido ésta búsqueda innecesaria. Ahora, es obvio que pretendo huir, pero si dices que no es fácil hacerlo, parece que hablas por experiencia. ¿Acaso haz intentado salir de aquí? Espera, ¿qué digo? Claro que lo haz intentado, y es obvio que ninguno de los dos podrá salir de aquí por su cuenta. ¿Qué te parece si escapamos? - Sabía que algo sacaría de aquel chico, esa parte de peligro que seguramente tenía guardada, después de todo, no era el personaje serio que había mostrado al principio, en unos segundos había mostrado una sonrisa, por lo que algo dentro de él estaba guardado aún, esperando salir.

Mientras escuchaba la historia de niñes del joven, por su mente también se pasaban muchas ideas del como podría escapar, era más que obvio que necesitarían, si es que él escapaba con Shin, una distracción sumamente grande. La verdadera pregunta era, ¿qué sería tan grande como para captar la atención de los guardias? Al menos de los que se encontraban cerca de ellos y cerca de la gran escalera que conectaba con el mar, en uno de los pequeños puertos donde había dejado su barco.

Debía serle sincero o engañarlo. Lo mejor era decirle la verdad de las cosas, después solo lo decepcionaría. - Sabes, para serte sincero, acabo de iniciar mi viaje como pirata, tengo un pequeño barco para dos personas anclado en uno de los extremos del puente, y aún no tengo una recompensa. Pero estoy seguro que pronto conseguiré algo mejor y me comenzarán a reconocer como pirata. La verdad, lo último que pretendo es quedarme aquí el resto de mi vida, no sé tu, pero yo quiero vivir aventuras a lo largo y ancho del mar, ya logré infiltrarme aquí, no debería ser un problema salir. Lo único que necesito es una distracción. Y quien mejor para eso que seguramente tu, tu conoces el lugar, y estoy más que seguro que no te quieres quedar en un lugar como éste por el resto de tu vida, así que, ¿por qué no vienes conmigo y salimos de éste lugar? - Tras sus últimas palabras, se acercó un poco más a él y extendió su mano, si era listo, sabía lo que le convenía. - Será sencillo escapar una vez que lleguemos a mi barco, aunque no lo parezca, soy un gran navegante, así que, ¿qué dices vaquero? ¿Quieres escapar de éste puente sin final o quedarte aquí por el resto de tú vida? - Curiosamente, en su rostro llevaba una sonrisa tranquila mientras le observaba directo a los ojos contrarios con los suyos, los cuales a pesar de todo encontrarse en la oscuridad brillaban sin dificultad debido al tipo de color que poseían.

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Re: Capítulo uno - Primer encuentro.

Mensaje por Aoi Revenge el Vie Jul 26, 2013 6:48 am

Después de todos aquellos comentarios llenos de ironía y sarcasmo, parecía que el chico había comprendido la situación; había estado en la búsqueda de una persona fallecida hace algún tiempo, y se había metido en problemas en vano. La verdad era que ello no le parecía algo astuto de parte del peliverde, aunque él también había sido engañado y terminó de esclavo aquí, así que no podría burlarse más de ello, después de todo, ambos estaban de momento atascados en este jodido puente.

Así, respondía el pelinegro. - Sí, sólo un poco. - Claro que era sarcástico con dicho comentario, y sólo llevaba el hilo de aquella conversación en la que hablaban sobre la muerte de Frank, aún sin mencionarlo directamente. De forma notoria los dos poseían un grado de ironía bastante alto.

Posteriormente, Aoi se encontraba frente a una tentadora oferta quizá, ¿quién no querría irse de Tequila Wolf? Pero claro, el punto era, escapar a las guardias. - La verdad es que me gustaría partir y encontrar algo mejor para mí. Pero mírate, el dejarte llevar por una pista te dejó aquí, ¿a dónde me llevará el destino si te acompaño? Bueno, sólo espero a un lugar mejor que este, lo cual es fácil supongo. - Con ello resaltaba el desprecio que había cogido los últimos meses por esta construcción interminable.

Entonces, ¿lo ayudaría? Ambos compartían la idea de que la forma más acertada de escapar, sería creando algún alboroto que requiriese la atención completa de la guardia, o al menos la suficiente como para poder salir de la zona más custodiada, luego sólo sería encontrar la forma de alejarse del puente. Gracias a sus habilidades en el manejo de la pólvora, Aoi estaba convencido de que podría crear algún tipo de explosivo que generara los disturbios suficientes como para conseguir su primer objetivo, y afortunadamente, su dormitorio era el depósito de los mismos. ¿Sería esto algún tipo de señal?

Para ese entonces, sus expectativas caían al suelo, cuando escuchaba a su visitante seguir enunciando unas palabras. ¿Acababa de iniciar su viaje? ¿No tenía un gran barco ni una recompensa? Era un perdedor... ¿Pensaría captar la atención de Aoi de esta forma? - Jajaja... Oh, decepción, ¿por qué eres tan cruel? Vaya, debo aprender a no ilusionarme. Creí que me iría de aquí con un famoso pirata, con un gran barco y una tripulación completa. Hubiese sido mejor que me hubieras mentido, pero tu sinceridad me ha llegado al corazón... Bueno, olvida esa parte. Tu honestidad me conmueve, y no puedo decir que no a esta oferta. Aunque, primero escapemos, y luego decidiré qué hacer. - Pensando bien la situación, su principal objetivo era huir del sitio, luego ya podría o no unirse al peliverde en sus aventuras. - ¡Ah! Lo siento, se me olvidaba, perdón mi descortesía. Soy Aoi, Aoi Revenge, un gusto. - ¡Claro! Entre tanto alboroto que habían armado, se les había salteado aquella parte no menos importante. Ahora el chico ya sabía el nombre de Aoi, faltaría que el peliverde devolviera las cortesías.

En aquel momento Aoi se reintegraba, y dejaba su arma sobre la mesa, ya había dejado de apuntarle al chico. Tras ello, continuaba a vestirse de manera adecuada. No contaba con muchos atuendos en el momento, sólo su ropa diaria, y una muda nueva sin usar, la cual no quería dejar y por ello la metió en una mochila, en conjunto con sus municiones, y un par de pistolas, dejando todo a la vista del peliverde. - Por cierto, mi especialidad son las armas, y los explosivos. Puedes llamarme Colt. - Tras ese último instante, tomaba su Colt SAA .45 y se la mostraba al peliverde. Curiosamente, aquella arma había sido regalada al tirador por el mismo Frank Marlon, algo que sorprendería al joven de verde, pero Aoi seguía ocultando su relación con el famoso armero. - ¿Así que no tienes recompensa asignada aún? ¿Qué tal si la obtienes ahora? Volemos este puente en pedazos, y escapemos en sentido contrario. Eso debería ser suficiente como para poder escapar. A menos que tengas un plan mejor. - Mencionaba, mientras hacía girar su arma preferida sobre el índice, para luego colocarla sobre la funda que colgaba desde su cinturón.

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