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Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

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Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Finnick Halestorm el Sáb Jun 29, 2013 3:57 pm

Un barco surcaba las olas del South Blue, en dirección a la isla revolucionaria: Saint Reia. Los criminales que se hacían llamar "revolucionarios" tomaron esa isla tiempo atrás, la cuál había pertenecido al Gobierno por cuestiones de liderazgo y demás. Pero nadie le quita algo al Gobierno y sale vivo de ello, no. La hora de hacer una incursión e intentar ganar el poco terreno que les fuera posible había llegado. Según los informes que el GM tenía sobre la isla, no había personalidades importantes del Ejército Revolucionario en aquel lugar, puesto que la mayoría se encontraban en Baltigo, más allá de la Red Line. Por tanto, lo único que quedaba escondido entre aquellos pilares de roca desérticos no eran más que aprendices, incluso tal vez algún comandante de rango bajo.

El barco anteriormente mencionado había sido enviado por el Gobierno, por lo que iba cargado de agentes y algún que otro marine raso que sirviera de apoyo o cebo, depende para quién. Y como no, incluso los recién ascendidos a superhombres y supermujeres estaban en cualquiera de los camarotes de que estaba provisto el transporte. Como no, el científico odiado por la mayoría, y querido por muy pocos, era uno de ellos. Con sus típicos ropajes de chaqueta y aires de mayordomo, se encontraba paseando por la cubierta principal, de brazos cruzados y cara sonriente. No le importaba en lo más mínimo relacionarse con sus compañeros. Él había venido a estallar cabezas revolucionarias contra las bonitas rocas que servían de decorado para lo que luego sería una carnicería de verdad.

Era joven, pero rebelde y entusiasta. Un carácter que combinaba a la perfección con una atracción indómita. A su alrededor, la mayoría de los reclutas y rasos que estaban esparcidos le miraban con cara miedosa. Muchos decían "Es él, el nuevo que promete" o "Dicen que no fue a la reunión del CP1 porque no quiso". Mientras tanto, él pensaba en su interior qué les había hecho para estar en boca de todos, además de lanzarles una furiosa mirada con sus ojos carmesíes como la sangre y hacerles callar, y conseguir que evitasen mantener un contacto visual con el carismático agente.

- ¡Agentes y soldados, a formar!

Se escuchó en toda la periferia del barco. Pronto, las bocinas situadas en las esquinas de los techos comenzaron a repetir las mismas palabras, mandando que todos los integrantes de aquella expedición salieran a la cubierta para algún objetivo en concreto. Andando lentamente, el pelinegro se colocó en la primera fila de la marabunta de veinte o treinta personas que habían llegado corriendo, preocupados. Todavía cruzado de brazos, las personas que se encontraban a su lado se mostraban inquietas, a pesar de que el joven lleno de dulzura no les hiciera ni puñetero caso a ninguno de ellos, solo al que había ordenado que se presentasen.

- ¡Allí delante tenéis la costa de Saint Reia! ¡Haced grupos de dos o tres personas y preparaos para desembarcar!

Gritó otra vez la voz de aquel hombre, que parecía ser el mandamás del barco en el que viajaba. ¿Hacer un grupo con las demás personas? Conociendo a Finnick, lo haría encantado. Pero el problema eran los demás, que no le tenían mucho aprecio. Eso podría asegurarse tanto por su parte, como por la de los demás, que le tenían un miedo explícito. ¿Quién querría hacer un grupo con una persona que tenía una reputación tan mala que incluso parecía sacado de una cárcel de reincidentes? A pesar de que su código de honor fuera mucho más firme que el de la mayoría de las personas que prestaban sus fuerzas al Gobierno, sus métodos eran mucho más violentos que los de la mayoría.

Así que, esperando que nadie quisiera hacer un grupo con él, se sentó en el propio suelo, haciendo que las personas que estaban a su lado se tuvieran que mover un poco para no rozarse con él. Allí sentado, con el ceño fruncido y una mano apoyada en la barbilla para que su cabeza no cayera hacia delante, esperaría a que el barco tocase tierra para desembarcar y dirigirse como un meteoro a por los criminales que habían tomado la isla tiempo atrás. Y eso solo era cuestión de tiempo.

- Esto será divertido - Susurró, mientras que una sonrisa nacía en su angelical rostro, impaciente por comenzar aquella incursión en la que la mayoría de su cuerpo se teñiría de la sangre de sus enemigos.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Drake Stark el Dom Jun 30, 2013 5:19 am

 Rumores, sospechas y un viejo amigo...

El cuerpo del Stark estaba completamente tumbado en aquella mugrienta cama de hostal, cuales sabanas habían cambiado de blanco a un marrón y sus costados presentaban diferentes tipos de manchas, de longitudes, texturas y olores diferentes, causadas seguramente por las bacaladas montadas en aquel lugar. Sus dorados ojos estaban totalmente cerrados, su pelo verde, caía sobre las sabanas, , los dedos de su mano izquierda entrelazados entre su sedoso cabello, su mano derecha en cambio descansaba sobre su pecho, con su característico guante de cuero marrón que dejaba libre sus dedos. Su piel era totalmente blanca, cual vampiro. Su sombrero estaba posado en la esquina derecha inferior de la cama, que presentaba una especie de vara posiblemente con la intención de escalabrar o romper algún hueso de algún despistado somnoliento , su capa impedía que su ropa se manchará en contacto con la mugrienta ropa de cama. Sus dos largas espadas, estaban recostadas en la cama, con la empuñadura hacia abajo para impedir que cayera.

Un haz de luz entró por la ventana, colocada estrategicamente para que el Sol impactará en la cara de quien durmiera, a no ser que decidiera girar, y escalabrarse con aquella vara que quedaría a centímetros de tu rostro, y a merced de Morfeo, no se podía controlar tus movimientos. Los dorados orbes se abrieron de golpe, para observar, somnoliento, la habitación era pequeña, pero al menos no eran compartidas como el resto, siendo esta el camarote conjunto al del capitán y el camarote del sub-capitán del barco, que ahora dormia con los Marines, a orden expresa del Gobierno para evitar los incidentes de la última vez que el peliverde se subió a un barco y que los habitantes de su habitación, salieron con menos partes de los que entraron. El camarote mostraba un armario de madera grande, cerrado con llave y con una sabana medio fuera de este, que Drake ni se tomó la molesta en meter adentró.

El Stark se levantó y se acercó al perchero colocado al lado del armario - evitando aquel postel-vara colocado en la esquina de la cama, y que por más que pensará no tenía más utilidades que romper huesos o colocar sombreros - agarró su camisa blanca - que hacia contraste con las sabanas - y se la coloco, botón a botón para después colocarse la chaqueta negro, su sombrero y sus espadas, que oculto entre su chaqueta permitiendo ver solo las empuñaduras de estas dos.

Su cuerpo se dirigió a la puerta, abriéndola lentamente, y observando como todos habían sido afectados por el truco de las ventanas, mucho de los marines estaban sin vestir, pero aún así, salían a los pasillos a hablar, o a limpiar. Drake paseó, con aire galán y chulesco, sin observar a nadie y escuchando atentamente los cotilleos, que empezaban a contar sobre él. Después de todo, era un Cp que acababa de matar a un pirata temido en el North Blue, que le había quitado el camarote al sub-líder y que había decidido enzarzar esa expedición él mismo, y que el Gobierno no quiso decirle que no podía ir. ¿Los motivos por los que enzarza esta expedición? Quién sabe, pero los mismos marines tienen algunas ideas... - ¿Has visto a ese? Es Drake... Él y otros dos Cp's acabaron con Nemesis... ¡Y sin recibir un rasguño! - murmuraban unos a otros - Cuidado, ese es Drake, ¡y le ha quitado el puesto al sub-capitán del barco! El gobierno no ha tenido narices a prohibirle viajar... - - ¿Pero por que tiene que venir ese mounstruo con nosotros? - Dicen que quiere enfrentarse a los líderes de la revolución él solo - Aunque los rumores no solo parecían ser para Drake en exclusividad, si no también estaba presenté un miembro de los Cp1, que no había ido a la reunión por que no quiso. El Stark sonrió al escuchar tales palabras, pues no se había equivocado de barco.

Su caminar le llevó hasta una cubierta superior en forma de balcón, con una barandilla pequeña de hierro barnizado en negro, donde habían unas vistas perfectas y cercanas a la cubierta, donde empezaban a agruparse los marines, Drake ni se molestó en ir, después de todo él no era un Marine y no tenía por que obedecer de ordenes que no fueran expresas del Gobierno Mundial, y hay el máximo superior era el capitán Marine, nada que ver con los lideres del Stark.

Mientras observaba como las hormigas bailaban, pudo ver a un chaval de rostro familiar, sentado en el suelo y observando los islas, con un brazo apoyando su cabeza para impedir que se cayera, oculto entre la multitud de los marines. ¿Se escondía del Stark? Este sonrío, y se subió encima de la barandilla para poder ver mejor - ¡Ya te encontré! - Musitó, mientras saltaba con suma agilidad, y respandado del geppou, cayendo a centímetros de Finnick. Drake descendió su mirada, para observar al Cp, y sonrío, con su característica sonrisa sádica, que haría retroceder al más valiente guerrero - Cuando vi que no aparecías en la reunión, decidí ir a buscarte, hubiera sido muy aburrida, yo solo con vino, un tío con una guadaña y un inmortal que no aprecia mi humor... - Dijo, carcajeando  -  Pero nos interumpio un maldito pirata y cuando quise encontrarte me dijieron que te habías enzarzado en una expedición a Sant Reia con la intención de conquistarla... - Drake alzó su mirada, observando la cercana isla... Ya se estaban aproximando - Al parecer, me toca matar revolucionarios, por tu culpa... ¿Por que no apareciste en la reunión?  - Fueron sus últimas palabras, para acabar mirando al horizonte, sonriendo y pasando de los Marines, que se habían alejado de los dos Cps disimuladamente.


 

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Narrador el Dom Jun 30, 2013 1:08 pm

-¡A sus posiciones!- gritaba uno de los encargados mientras varios hombres corrían en una dirección y en otra cargando cajas llenas con balas de cañón y metralla, algunos otros más se encargaban de colocar los cañones en pequeñas salientes o inclusive podía observarse como abrían rendijas dentro de la tierra desde donde salían otros cañones más grandes, sin duda la isla no estaba mal protegida, pero por alguna razón -probablemente idiota- el gobierno pensaba que podía conquistarla de nueva cuenta con una incursión numerosa, sea cual sea el motivo hoy habría sangre, se podía oler en el aire y en la misma brisa -¡Señor, llegaran en unos minutos!- mencionaba el ayudante del protector quien con unos binoculares notaba los acorazados acercándose con prontitud, eran varios y por ende se notaba que la invasión estaba bien elaborada, ¿qué les impulso a un acto como este hoy en día?, tiempo hacia que el gobierno no metía las manos al fuego por miedo a quemarse, quizás la muerte de unos cuantos piratas relativamente famosos les hacía pensar que eran invencibles, bueno, una cosa era matar a un pirata solo, otra muy diferente llegar a una isla totalmente defendida con hombres bien organizados intentando tomara.

-¿Ya están preparados los cañones más largos?- pregunto el encargado mientras su ayudante asentía -Bien, entonces todos a sus posiciones, ya los tenemos a tiro- la voz se corrió rápidamente entre las hileras de hombres, mujeres y uno que otro niño o joven quienes tomando pistolas, espadas o incluso armar rudimentarias como simples picos se dirigían a la playa donde previamente se habían cavado trincheras, ahí se posicionaron listos para el combate, quizás el único inconveniente de la defensa era la incapacidad para reconocer el barco comando, ya que todos los del gobierno lucían exactamente igual y eso propiciaba un camuflaje perfecto, ahora más que nada el encargado rezaba porque alguna metralla lo hundiese y eso obligase al resto a tomar la retirada, lo que sería una victoria muy gloriosa, pues, evitaría la muerte de muchas personas, especialmente de su bando, si bien eran revolucionarios no estaban al nivel de los agentes entrenados. Cuando los barcos estuvieron a unos dos minutos de la playa el encargado dio la orden y por toda colina o sitio donde estuviese colocado un cañón de alcance se escuchó -¡Fuego!- las balas volaron por los aires y de un segundo a otro cayeron sobre algunos navíos destrozándolos y hundiéndolos al instante, no obstante otras caían al mar sin impactar en su blanco, aunque seguramente aquello -mucho o poco- desalentaría a los invasores quienes desde un inicio verían que la tarea de tomar una isla no sería tan simple como en papel fungía.

El sonoro retumbar de los cañones no cesaba y cientos de hombres se dedicaban a recargarlos con prontitud propiciando una lluvia de balas que no cesaba ni un segundo, segundo a segundo más navíos eran hundidos y cientos de vidas del gobierno se extinguían con total facilidad. Más abajo en la playa algunos hombres preparaban los cañones con metralla, apenas los agentes del gobierno pusiesen pie en tierra serian asediados con bolas arrancándoles los miembros y con balas de los revolucionarios en las trincheras, la cruenta batalla había comenzado, solo quedaba ver que bando tenia mejores argumentos para subsistir en un combate abierto.
Spoiler:
Este post [y quizás algunos más] serán meramente narrativos conforme a la situación que se ha planteado, por ende tenéis total libertad de actuar y asesinar revolucionarios comunes respetando siempre lo narrado, más adelante llegara el enemigo que solicitasteis.
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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Finnick Halestorm el Lun Jul 01, 2013 1:43 am

Por fin, podía verse desde la cubierta la costa principal de Saint Reia. Haciendo cálculos mentales, Finnick determinó que no quedarían más de cuatro o cinco minutos para desembarcar, por lo que decidió ir preparándose para bajar a tierra. ¡Un momento, ya lo estaba! No tenía armas que portar, él mismo era la destrucción, así que solo tendría que esperar. Exactamente lo que más lo exasperaba, puesto que se podría definir como un impaciente que lo único que quería era diversión a cada instante. Sin embargo, pronto sus oídos pudieron escuchar unas palabras que se dirigían hacia él, a la par que una persona aparecía a su lado. Girando medio cuerpo para entablar un contacto visual con él, sus ojos carmesíes se encontraban en una expresión facial insignificante. ¿Quién era aquel chico? De todos los agentes del Gobierno que habían subido al barco de incursión, dudaba de que conociera a una sola persona. Pero aquel chico le estaba hablando como si fueran amigos íntimos, cosa que le sorprendió, puesto que como científico solitario no estaba muy hecho a hacer lazos de amistad allí a donde fuera. Pero le dejaría hablar, puesto que sería un momento de mala educación cortarle directamente la palabra. Así que se giró completamente, y apoyó sus manos en el suelo, además de una rodilla, para levantarse y erguir su espalda con cuidado.

El que parecía ser otro agente del CP le comentó que en una reunión pasada de la primera división del grupo del Gobierno, tuvieron que reprimir a un pirata que les intentó causar más de un problema. Ante ello, Finnick abrió la boca, pero no fue más que para una mera interpretación teatral. Entonces comprendió que aquel chico tenía tres nombres posibles: Haine Evans, Drake Stark o Lairon Tashantir. Sus nombres habían ganado cierta fama desde lo que hicieron en el North Blue, y hasta habían salido en los informes mensuales de agentes premiados al esfuerzo. Pero como él pasaba la mayor parte del tiempo en su laboratorio, no conocía las caras de ninguno de ellos. La verdadera cuestión vino más tarde, cuando aquel joven prometedor le preguntó por qué motivo no asistió a la reunión que les hizo famosos. Alzando un poco los hombros, y con una sonrisa, el chico de ojos carmesíes respondió. - Me hubiera gustado ir, pero me dediqué a entregar un mensaje de parte del Gobierno a los Tenientes de Shelltown. No sé qué contenía esa carta, pero me dijeron que el envío era urgente. Además, me encontré con un bonito revolucionario, que me dio más de un problema, por lo que mi asistencia a la reunión fue más que imposible – Soltó una mínima carcajada, recordando cómo aquel hombre de cabello rojo le había disparado y luego había huído sin el menor reparo de preguntar cómo estaba. Apretó los puños, sonrió.

Una nueva alerta por parte del capitán del barco llegó por los micrófonos, diciendo que los cañones de los enemigos habían empezado a ponerse en funcionamiento. Ante ello, el pelinegro rechistó, ajustando los guantes blancos a sus manos y dando unos pasos hacia adelante. - Pero no te preocupes, la próxima vez intentaré hacer acto de presencia. Yo también quiero un poco de fama – Volvió a reír, para luego andar hacia la parte delantera del navío. Apoyando sus manos en los bordillos de madera, se fijó en que no quedaban muchos metros para que atracasen de una vez por todas, pero que las expectativas estaban a un nivel que no se esperaban. Ya a esa distancia habían activado sus cañones, lanzando algunas que otras bolas de pólvora mortales hacia ellos. Algunas caían muy cerca del agua que navegaban, otras se pasaban. Y de repente, una estaba a punto de golpear su mascarón de proa, pero el agente se adelantó. - ¡Rankyaku! - Gritó, moviendo su pierna derecha y lanzando un haz cortante de un color azulado, que recorrió el aire a una buena velocidad y se dirigió hacia la bola que amenazaba la seguridad de todos los pasajeros. Cortándola a la mitad como si fuera un trozo de pan, el contacto de la pólvora caliente con el aire hizo una explosión que únicamente afectó a la madera. Pero no destruyó nada, puesto que se había anticipado a los hechos y dicho estallido simplemente rozó al barco.

Pasando una mano por su frente, en acto de despreocupación, se giró para ver a sus compañeros. Se había quedado solo al frente de aquella expedición, así que le hizo señales al chico con el que había estado hablando anteriormente para decirle. - Creo que es mejor que salgamos volando de aquí. No hay mucha distancia hacia la costa, y podríamos ir “alisando” el terreno enemigo. ¿Qué te parece? - Preguntó Finnick. Debido a que la incursión estaba intentando ser neutralizada por las balas de cañón, cuanto antes actuasen mejor. Por tanto, le comentó su plan. - Si usamos el Geppou y viajamos más rápido a la costa, deberíamos encargarnos de destrozar todos, o la gran mayoría, de los cañones de esta isla. Así el barco podría llegar sano y salvo – Mirando de reojo a los tripulantes y el miedo que había en sus ojos. Estos habían comenzado a sacar los rifles y fusiles, armándose para la guerra que estaba por llegar. Ante todo, su objetivo era volver a tomar la isla que los revolucionarios les habían arrebatado tiempo atrás, pero además tenía otros intereses para con sus compañeros: su protección.

Por ello, y antes de que el chico que supuestamente había sido una sorpresa aquel mes, empezó a patear el aire. - Geppou - Susurró, a la vez que se elevaba en el aire y se mantenía "volando" en él con simples patadas. Sonriendo una última vez, el científico empezó a dirigirse hacia las costas de arena beige, crujiendo sus nudillos, y deseando empezar a probar la sangre de los revolucionarios.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Drake Stark el Lun Jul 01, 2013 7:57 am

Los cp's se ponen en marcha: La avanzadilla táctica...

Drake suspiró, mientras hablaba, el olor al agua salada del mar le empezaba a llegar, y a su vez, el extraño sonido de aquellas olas impactando en los acorazados de las fuerzas armadas, con la intención de acabar con los revolucionarios, aunque la batalla sería difícil si que era posible la victoria. Su compañero, no se acordaba del Stark, el cual simplemente sonrío ante sus palabras de indiferencia. Después de todo, habían no solo estudiado en la misma escuela, si no que estaban en el mismo Chiper phol, aunque eso sí, había que tener en cuenta que el chaval de pelo negro apenas se presentaba a las reuniones, a las cuales Drake siempre se presentaba con la única intención de vencer al tal Haine, tanto físicamente en una pelea, como psicólogicamente, llegando antes que él. Aún así, Drake se acordaba perfectamente del rostro de aquel ser, pero decidió no insistir más en aquel tema, de momento claro.

Una vez más, Finnick tenía excusas para no asistir a aquellas reuniones, y esta vez era que debía entregar unas cartas y atrapar a un revolucionario, aunque según había escuchado el Stark, no había llegado a completar su misión pues no había atrapado al revolucionario de nombre Jack, y que empezaba a tener una buena recompensa. Sería cuestión de ir en su búsqueda y acabar con él, antes de que continuará con aquella revolución. Un sonido rompió sus pensamientos, al escuchar el bombardeo de un cañón contra aquellos barcos de la armada, que empezaban el combate. Sinfines de balas de cañón se alzaban en el aire con la intención de acabar con los enemigos, cruzándose lentamente y acabando la mayoría chocando contra el suelo. Uno de estas balas impactó contra el barco revolucionario, indiendole de golpe. Al parecer la armada estaba cogiendo una clara ventaja. Aunque los revolucionarios no se rendían y preparaban ahora un ataque en la playa, escondiéndose en unas trincheras ya preparadas y usando unos cañones de poco alcance con la intención de derribar los barcos antes de que llegarán a tierra. Debían acabar con dichos cañones, y al parecer Finnick tenía el mismo plan.

Poco a poco, los soldados del barco se colocaron en los cañones, todos preparadas y lanzando las balas contra los enemigos. El barco comando seguía oculto entre los acorazados, era una buena estrategia para evitar ser derribados. Drake elevó la mirada, pudiendo observar como una bala se abalanzaba contra el barco, y simplemente llevó sus manos a la empuñadura de sus armas, pero no hizo nada más, nada más que observar como Finnick emprendía el ataque lanzando un rankyaku azulado contra la bala, que exploto en fuego que quemo levemente la madera del barco.

Drake suspiró, viendo como su compañero emprendía la embestida contra la playa, con la intención de despejar el camino del acorazado. El Stark se acercó a un cañón, saltando y colocándose encima de este, y dirigiendo un potente movimiento de pierna, lanzando un rankyaku dorado que se dirigió hacia el barco enemigo, para después lanzar otro rankyaku, y los dos se fusionaron creando un rankyaku en cruz, una potente variante cuyo objetivo era su palo mayor del barco enemigo encarado al acorazado que emprendía la avanzadilla, destrozandolo y haciendo que cayera abriendo aguas en este, y destrozando un barco colocado cerca a este.

Con un movimiento de cuello, crujió los huesos de los hombros, y retrocedió lentamente, para emprender la carrera contra la proa, colocando su mano en la barandilla y impulsándose al aire utilizando el Geppou alzándose a casi 5 metros de altura y con oro Geppou lanzándose contra la orilla. Al llegar a este, dobló sus rodillas para impedir que se rompieran por la gran altura, y llevando su mano al suelo para no perder el equilibrio. Una vez hay, se levantó y erguió su espalda, observando como enfrente los revolucionarios se habían quedado perplejos al ver como un ser saltaba del acorazado y llegaba a aquel lugar. Drake desenfundo lentamente sus espadas, haciendo que el sonido de la hoja al rozar contra la vaina hiciera un característico sonido agudo, que hacia regodear de gusto al cp. El Stark ahora emprendió la ofensiva, lanzándose con su Soru al primer cañón, que intento girar contra el peliverde, inútilmente, pues su cabeza ya rodaba por el suelo. - Que empiece la fiesta - Musitó, rodeado de enemigos, que ahora dirigían los cañones hacia él.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Narrador el Lun Jul 01, 2013 11:10 am

-¡Sigan así!- gritaba el encargado de la defensa en aquella playa mientras un mensajero llegaba con malas noticias, aparentemente el gobierno había enviado un ataque por distintos frentes, el oeste de la playa estaba ya siendo asediado por otros agentes del gobierno y algunos marines, igualmente en la parte este algunos acorazados bombardeaban la playa con el objetivo de mermar las defensas colocadas en los pequeños montes que sobresalían -¡Mierda, lleva un mensaje al comando central, necesitamos refuerzos!- el mensajero simplemente asintió y subiendo sobre un caballo echó a andar al centro de la misma donde el cuartel general seguramente estaba ya enterado de la invasión -¡Apunten a los acorazados, que no lleguen a la playa!- los cañones retumbaban y los barcos enemigos seguían hundiéndose a una tumba submarina, no obstante algunos otros marchaban invictos contra tierra, era cuestión de un minuto o menos para que cientos de tropas se desplegaran sobre la arena lo que representaría una desventaja para los revolucionarios quienes no eran expertos en un combate frontal, mucho menos considerando que algunos agentes del gobierno poseían habilidades que solamente podían ser descritas como inhumanas, inclusive algunos les consideraban como demonios salidos del mismo averno.

Cuando todo marchaba medianamente común algo extraordinario sucedió, dos hombres volando por el aire como si pudiesen andar por el mismo, muchos revolucionarios quedaron boquiabiertos mirándoles pasmados y no falto aquel que gritase -¡Son demonios!- sin embargo no hubo tanta sorpresa por parte de otros más experimentados quienes solamente acomodaron los cañones comenzando a disparar, pero era bastante evidente que sus movimientos rápidos e impredecibles volvían muy difícil apuntar con certeza, por lo mismo ningún ataque fue efectivo y ambos llegaron hasta la playa -¡Fuego!- grito un encargado al mando de una cuadrilla en las trincheras quienes dispararon al unísono pero de alguna forma los enemigos desaparecieron de su vista -¿Qué?- miraron a todas partes y solamente el grito de algunos de sus compañeros les alertaron para quedar de espaldas admirando como uno de ellos -el peliverde- acababa con una cuadrilla encargada de un par de cañones sin ningún esfuerzo, mientras tanto el otro hombre seguía sin ser visible, pero siguiendo un marco lógico seguro estaba realizando lo mismo que su compañero, entonces la cosa era sencilla, estos dos quizás eran más fuertes que el resto y por dicha razón tuvieron el encargo de destruir los cañones, señal que el gobierno tenía algo de temor, al menos por sus navíos.

-¡Señor, están aquí!- grito un hombre cuando los barcos encallaron en la playa y las compuertas se abrieron permitiendo salir a cientos de agentes que corrían por las playas -Démosle el regalo de navidad…preparen- unos cuantos nuevos cañones llegaron al área y fueron apuntados a la sección de la playa -¡Apunten!- fueron recargados con balas especiales diferentes a las comunes -¡Fuego!- los disparos salieron endemoniados de los cañones y al instante sobre el cielo podían observarse pequeñas bolas individuales que al caer destrozaron a los agentes en pedazos, miembros volando, sangre corriendo, la metralla de los revolucionarios comenzaba a mostrarse como una defensa temible -¡Recarguen!- era evidente que mientras los revolucionarios tuviesen aquella defensa la ofensiva del gobierno era completamente inútil, en cuestión de minutos todos los que tocaran tierra serian asesinados a no ser que se detuviese el infierno desatado por esos cañones.

Spoiler:
Los cañones se encuentran sobre una colina.
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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Finnick Halestorm el Mar Jul 02, 2013 6:59 am

Los dos agentes del Gobierno estaban decididos a inmiscuirse en la primera fila de batalla, intentando salvar a sus compañeros de las brutales balas de cañón que les acosaban a cada instante de su travesía. Por tanto, los dos personajes se dignaron a salir del barco empleando una técnica del Rokushiki, pateando el aire y moviéndose por él como si estuvieran volando. Atravesaron la poca distancia que separaba el navío de la playa revolucionaria, queriendo aterrizar en la arena.  Ese fue el primer momento en el que decidieron separarse, siendo el chico de pelo verde y espadas el que bajó a tierra y empezó con su aventura primordial, mientras que el chico de ojos carmesíes simplemente miraba y analizaba el terreno, que estaba compuesto por playas, costas y colinas. También observó a un hombre que salía montado en caballo, cabalgando a toda velocidad para entregar un mensaje a los refuerzos, seguramente. No le hizo mucho caso, y bajó tranquilamente para ir por la zona menos transitada. Si atacaba por las espaldas de los revolucionarios, el daño sería mayor de lo previsto y podrían tener una ventaja que no les vendría para nada mal. Y un hándicap sería un buen incentivo para ganar la guerra. Así, el agente desapareció, buscando una zona alta en la que pudiera divisar todo lo que acontecía en la playa, además de revisar cómo le iba a su compañero extraviado.

Subió por una de las grandes colinas, empleando el sigilo y noqueando a todo guardia que veía con rapidez. Simples golpes con el reverso de su mano en el cuello servían para atontarlos lo suficiente y atravesarlos con sus técnicas del Rokushiki. No tardó demasiado en subir a la parte más alta de aquel lugar, donde se quedó sentado tranquilamente mientras divisaba lejanamente a su amigo el peliverde, que se encontraba peleando en el fragor de la batalla. Destrozó un cañón con facilidad, además de que podía notarse en él la felicidad propia de una sonrisa. Los ojos carmesíes de Finnick le analizaban con atención, mientras que susurraba por lo bajo. – Pelo verde, estilo de combate con espadas y Rokushiki, cierto sadismo y disfrute de violencia… Solo puede ser Drake Stark – Comentó el agente, adivinando por fin la verdadera identidad del chico con el que había estado hablando anteriormente. Parecía que era capaz de cuidarse por sí mismo, por lo que el pelinegro no se preocupó demasiado por su salud. Si había conseguido entrar a formar parte del Cipher Pol, de seguro era una persona con dotes suficientes para sobrevivir en aquella guerra a la que habían sido enviados. Así que Finnick desvió su mirada, hacia un lugar en el que se requiriera más su presencia, en pos de permitir a los barcos del Gobierno que pudieran desembarcar en las playas de Saint Reia.

Su mirada se quedó clavada en una de las murallas cuando esta se abrió, sacando al exterior un grupo de cañones que soltaría más adelante unas balas especiales. Estando alerta, usó su Geppou para subir al cielo y matenerse alejado de la trayectoria de estas, mientras que observaba bajo sus pies los malditos efectos que estaban teniendo con sus compatriotas. Pequeñas bolas se desmarcaban de sus posiciones en la bala y caían amputando miembros a diestro y siniestro. La cara de Finnick mostraba estupefacción, y pronto sus labios se separaron para decir. – Perfecto, ya tengo trabajo. Espero que llegue a tiempo – Decía el joven, preocupado por sus compañeros. Los barcos del Gobierno habían conseguido alcanzar las costas, aunque estaban muy malheridos, tanto los navíos como sus integrantes. Las balas estaban haciendo verdaderas carnicerías, y la madera se agrietaba con cada nuevo golpe producido por los disparos. Encallando en la playa, las personas comenzaban a bajar armadas con rifles y espadas, a grito de pleno pulmón para señalar que los peones de la guerra acababan de llegar a Saint Reia.

Así, y sin esperar ni un segundo más, por las posibles consecuencias que su vagueza  pudiera tener en sus amigos, empleó el Soru para salir disparado de aquella colina. ¿El objetivo? La meseta donde estaban los nuevos cañones. Atravesó la distancia en unos diez segundos, viajando a la máxima velocidad que le permitían sus piernas. Una vez que estuvo allí, rápidamente apoyó sus dos manos en el suelo y lanzó sus piernas hacia adelante, como si estuviera haciendo el pino. Moviendo los pies en el aire, lanzó varios Rankyakus que se juntaron en uno solo, siendo este con la forma de una cruz, mientras que el pelinegro decía en voz alta. – ¡Rankyaku Hakurai! – Dijo, lanzando aquel haz cortante peligroso hacia el grupo de cañones nuevos. Debido a que había aparecido con el Soru en uno de los costados, buscando mantener sus objetivos en una línea recta, podría ser viable que los destruyera todos de un solo golpe. Si no los movían, irían cayendo uno detrás de otro, pero él no podía saber lo que pasaría. Solo deseaba que el peligro que atenazaba a los soldados del Gobierno desapareciera. Y si era posible, ganarse una medalla al honor por aquel acto.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Drake Stark el Mar Jul 02, 2013 7:51 am


Los cp's se ponen en marcha: El fragor de la batalla...


La cabeza del marine observo el rostro de Drake, un rostro que no hacía más que mostrar una sonrisa sádica, una lengua que jugueteaba con la sangre de los enemigos, y unos dorados ojos, hincados en los ojos del Marine sin miedo ninguno. Poco a poco, su cabeza se deslizó por el cuello del ser, dejando ver como la sangre brotaba de su cuello y el hueso destrozado, para finalizar cayendo al suelo, dejando ir un último chorro de sangre y mesclandose con la arena del suelo, mientras giraba por la inercia, aunque el cuerpo ya estaba sin vida, el cual cayó hacia atrás. El Stark sonreía, mientras su espada seguía acabando con las vidas, más y más vidas, una arma que empezaba a estar repleta en sangre, sangre que no corría por su hoja si no que se quedaba como pegada. La espada gritaba que quería sangre, y Drake no quería hacerle un feo. El peliverde observó el montículo, ya estaba limpio, así que decidió dirigirse al que estaba en el lado, haciendo carrerilla para caer en el centro de tal montículo y agarrando sus sus espadas, para dirigirlas a los cuellos de los revolucionarios. Otro montículo sin cañones, ya estaba prácticamente el lado izquierdo limpio, cuando las playas estuvieran limpias de cañones, los marines tendrían vía libre para atacar y en una batalla directa, aquella guerrilla no tenía nada que hacer contra la armada, armada de gran armamento y entrenamiento. Mientras, los acorazados de la marina seguían peleando en el mar, mientras intentaban acercarse a las playas.

Su cuerpo se quedo quieto, observando su alrededor, no podía continuar sin pensar debía meditar su siguiente movimiento. Así pudo observar como un jinete en un caballo marrón se dirigía al centro de la isla, seguramente a informar al cuartel general. Estaba bastante alejados y sería difícil alcanzarle, seguramente incluso con el propio Soru, aunque ya daba igual, cuando aquellos soldados llegaran sería demasiado tarde, la Marina habría tomado la playa y aquellos cañones, y una vez sucediera eso, sería muy difícil expulsarla. Drake sabía que poseían un numero notablemente superior, tanto personal como armamentisticamente, lo que daría su victoria en el combate directo.

Drake observó como un acorazado llegó a la playa, los soldados salieron corriendo gritando con furia y directos a acabar con los enemigos, pero una enorme bola de cañón salio disparada contra aquellos seres y explotó en una nube de balas que acabo por descuartizar a todos aquellos seres. Sus dorados orbes se abrieron de golpe, esa era una arma muy potente, y debía acabar de inmediato con ella. Salto encima de un cañón para poder ver mejor. Su vista se siguió la trayectoria de la bala para ver a su compañero dirigirse a aquel lugar, no podía permitir que él lo alcanzará antes. Bajo del cañón y utilizando el Soru se impulso con fuerza, cayendo al montículo de delante, y  dirigiendo velozmente sus espadas a aquellos revolucionarios acabando con ellos, aunque no se detuvo, si no que continuo utilizando el geppou para alzarse y colocarse a la misma altura que aquellos enormes cañones. Y sonrío, al ver a su compañeró lanzando aquel rankyaku.

Drake dió un fuerte corte con su espada, lanzando un poderoso rankyaku, y seguidamente otro, lanzando la misma habilidad que Finnick había lanzando, pues el Stark había aprendido anteriormente esa variación, creando aquel rankyaku en forma de cruz esmeralda, que se dirigió al montículo impactando en este en el lado contrario que lo hizó Finnick, destrozándolo al completo y alzando una enorme nube de polvo, mientras el ser sonreía - Juas, este esta acabado, Finnick. Tomamos ventaja - Dijo, mientras se posaba sutilmente en el suelo, alzando su vista hacia su compañero. Mientras dejaba la punta de sus armas hacia el suelo, dejando caer al suelo la sangre, que había recolectado de sus victimas.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Narrador el Mar Jul 02, 2013 12:45 pm

-¡Continúen!- vociferaba con ímpetu el encargado de aquella ofensiva mientras las balas de cañón seguían destrozando a los invasores, en caso de seguir a este ritmo pronto no les quedaría más esperanza a los agresores para seguir con su invasión, no obstante uno de los revolucionarios señalo una figura que hacia acto de presencia con repentina prontitud, todos voltearon a verle y al mismo tiempo casi una nueva figura se presentó en un lado opuesto, eran esos dos agentes -¡Cúbranse!- grito a todo pulmón el encargado quien se lanzaba colina abajo apenas justo para evitar el ataque de aquellos monstruos quienes con una técnica extraña -para los revolucionarios- destrozaron el sitio y debido a unas bolas de cañón ubicadas en cajas la zona tuvo una explosión que fue visible en la playa más abajo. Una nube de humo y polvo se elevó prominentemente como si una pausa se formulara, al menos en aquel sitio, pero en la playa era una historia completamente diferente, ya sin la amenaza de la metralla los agentes y marines avanzaban sin más obstáculos que los defensores aún vivos quienes disparaban en fila asesinando a docenas de invasores, mas eso era insuficiente para cortar su avance.

La matanza comenzó por parte del bando contrario quienes en combate directo rápidamente tomaron la ventaja asesinando a los más inexpertos que se encontraban en las trincheras, sin embargo las defensas no estaban totalmente caídas, cuando la avanzada atravesaba un pequeño corredor que los conduciría a un camino para ascender las colinas fueron emboscados por revolucionarios que estaban ahí plantados y estos les acribillaron, aunque ya sin tener más refuerzos disparando los cañones el combate rápidamente se emparejo, era a todas luces visible que no podían ganar la batalla, solamente retrasar y asesinar el mayor número de agentes que les fuese posible. El paso poco a poco fue despejado hasta que el único en pie era el encargado -precisamente aquel que evitara el ataque de los dos agentes sobre la colina- quien disparando a diestra y siniestra asesinaba a los que buscaban avanzar -¡No pasaran!- apenas decir esto se dio cuenta que se había quedado sin más recargas, por lo que tomando su espada salió de manera valiente asesinando a un marine que atrevidamente buscaba tomar su posición, lamentablemente el acto resulto en una muerte pues al instante varios disparos atravesaron su pecho y su cuerpo inerte cayó al suelo.

La playa era de los invasores quienes celebraron al momento que en el horizonte se veían mas navíos acercarse como parte de la segunda oleada -la última- todo iba viento en popa, ¿o no?...pues no, mientras las sonrisas sobraban en la playa algo extraño sucedió, los navíos, uno a uno comenzaron a ser destrozados, como si un rey marino los estuviese partiendo en dos por la base, pero, ¿cómo?, los acorazados estaban protegidos con aquel mineral del mar, deberían ser invisibles a los ojos de aquellas bestias, por no mencionar que en un mar como este su existencia era prácticamente inconcebible, ¿entonces que estaba sucediendo?. Pasaron apenas segundos para que toda la flota quedase reducida a nada, cientos de vidas extinguidas en un instante, pero eso no acabo ahí, los navíos encallados en zonas no tan cercanas a la playa comenzaron a caer de igual manera hasta que repentinamente una ola de tamaños considerables -fuera de lo común- se elevó y cayó sobre toda la playa arrastrando a varios agentes y marines quienes fueron azotados con fuerza contra rocas y demás objetos muriendo en el acto, pero, para aquellos que habían sobrevivido o seguían en pie, una figura fue apreciable.

-¿Que hace aquí el gobierno y la marina?...parece que los niños no saben cuál es su campo de juego…- una voz burlona emergió con fuerza -Parece que han hecho un gran estrago en este lugar, bueno eso no importa, de todas maneras su suerte se ha acabado, es muy fácil acabar con personas comunes, pero… ¿a ver que hacen conmigo?- comenzó a reírse, se trataba de aquel revolucionario medianamente conocido que respondía al nombre de “Anguila Verde”, un Gyojin de alto nivel y con prominente fuerza. Con una increíble rapidez -debido a que toda la playa había quedado sumergida en una ligera “laguna” creada por el agua arrastrada desde el mar muy cercano- el enemigo destrozo, descuartizo y extermino todo rastro de agentes, los únicos que pudieron salvarse fueron aquellos que pavoridos corrieron colina arriba rumbo a los dos agentes más fuertes, estos no pasaron desapercibidos por el enemigo quien con una sonrisa burlesca les señalo y les incito al combate -¿Miedo?- esperándoles ahí, en su zona, en el agua...no tenía prisa, si se adentraban en la isla morirían pues las defensas más poderosas -por no decir los mejores hombres- ya estaban alistados, por otro lado solo podían escapar por agua y su barco estaba pasándole…el gobierno tenía mucho valor, pero muy poca cabeza, eso o subestimaron mucho la capacidad de los revolucionarios, fuere lo que fuere, esto acabaría pronto.

Spoiler:
Condiciones: El terreno de la playa está sumergido bajo el agua -en términos de altura, el agua llega hasta más arriba de las rodillas-. Vosotros -aparte de un pequeño grupo que se ha salvado y aquellos que manejan los navíos- son los únicos con vida.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Finnick Halestorm el Miér Jul 03, 2013 7:39 am

Tras moverse a la colina donde estaban disparando aquellas balas especiales de los cañones, el agente se encontró con que su compañero Drake también se había propuesto tomar parte de aquella iniciativa, de forma que establecieron ambos los cañones como sus objetivos primordiales. Cada uno de ellos lanzó la misma variación del Rankyaku hacia sus “dianas”, por lo que Finnick enarcó una ceja por encima de la otra, en signo de grata sorpresa. Esperaba que los agentes del Gobierno pudieran mejorar por sí mismos y aprender sus propias técnicas, pero el dichoso destino había querido que él y Drake compartieran el mismo conocimiento sobre una de ellas. En cierto modo, le resultó gracioso, por lo que sonrió mientras que los cañones explotaban levantando una nube descomunal de polvo. El peliverde le alertó de que el trabajo estaba hecho, por lo que el científico le respondió con una voz agradable. – Buen trabajo en equipo, señor Stark. Tal vez nos ganemos un ascenso si conseguimos lo que nos hemos propuesto – Dijo el pelinegro con aquella sonrisa característica en sus labios, mientras que se llevaba un brazo a la nariz para no respirar aquel polvo que se había alzado tiempo atrás. La verdad es que destrozar aquellos cañones no había sido una misión poco corriente, sino que había sido más fácil de lo que hubiera pensado. Y en el mundo en el que vivía, las cosas no eran regaladas nunca, por lo que un mal pálpito sacudió la mente del pelinegro. No se fiaba ni de su propia sombra, puesto que los revolucionarios podrían tener algún as bajo la manga que estuvieran guardando para el momento crucial.

Instantes más tarde, el mar pareció entrar en cólera, por lo que el científico del Gobierno se dio la vuelta para observar qué era lo que estaba ocurriendo en aquella isla. Aprovechando que no había enemigos por los alrededores, se encontró a gusto para disfrutar de una escena que no le gustó para nada: los navíos del Gobierno Mundial se resquebrajaban como si una bestia mitológica los rompiera desde las profundidades del mar. Por tanto, el semblante de Finnick se transformó en uno más serio, debido a la preocupación que estaba inundando su corazón en aquellos instantes. – ¿Qué tipo de broma es esta? – Preguntó, lanzando dicha frase al vacío, esperando que alguien la respondiera. Aun así, no necesitó mucho tiempo para que la respuesta estuviera dentro de su rango de visión. Una gran ola derribó todos los navíos hacia la playa, destruyéndolos de una vez por todas y dejando como únicos supervivientes a los agentes que habían conseguido desembarcar tiempo atrás en la costa de Saint Reia. El agua subió incluso a las colinas, inundando cierta altura de estas. El agua llegaba hasta las rodillas de Finnick, por lo que aquel gesto no podía haber sido una catástrofe de los Dioses. Algo tenía que haberlo provocado. Segundos después, un “pez” con forma humana había salido del agua, mostrándose un poco arrogante con los agentes. Eso se notaba en su propia expresión facial, puesto que estaba lo suficientemente lejos para no poder escuchar qué era lo que decían sus cuerdas vocales. Tenía que haber sido claramente él el causante de todo aquello, por lo que la mano derecha del agente del CP se cerró en un fuerte y duro puño que deseaba encontrarse con la escamosa cara del enemigo.

Mirando a su compañero peliverde, el pelinegro no se lo pensó dos veces antes de decirle. – Drake, el pez gordo ha salido del agua. Deberíamos encargarnos de él antes de que asesine a los soldados de nuestra división, fíjate los pocos que seguimos estando vivos – Devolviendo su mirada hacia el frente y dándose cuenta de la cantidad de cadáveres que estaban adornando la playa como si se tratasen de virutas de chocolate sobre una tarta gigantesca. El agente comenzó a dar pasos hacia adelante, bien como podía debido a la disminución de aceleración que provocaba la altura del agua de mar que había llegado a inundar la isla. Por tanto, y sin esconderse para nada, puesto que había marcado a aquel enemigo como su objetivo primordial, avanzó frontalmente hasta quedar a unos cinco o seis metros de él. El semblante de Finnick se mostraba enfadado, y su boca no mostraba aquella sonrisa alegre y característica que siempre portaba consigo. La muerte de todas aquellas personas que estaban a su cuidado le había cabreado de sobremanera, aunque viendo el poder de aquel monstruo marino, no debería confiarse para nada. Optimista, pero con prudencia ante todo. No quería ser el próximo en pisar la tumba que les podía tener preparado aquel ente. – Mucho estaba tardando en aparecer el “héroe” de la revolución, y ahora pagarás por los agentes que han muerto por tu culpa – Dijo el científico, ajustándose con presteza los guantes a sus manos y poniéndose en posición de ataque. Suspiró, se concentró lentamente y controló los latidos de su corazón. Él era el único dueño y señor de sus sentimientos, y sabía de antemano que estos no ayudaban para nada en una batalla. Cuanta más sangre fría pudiera tener, mejor que mejor.

Dicho enemigo era una mezcla entre lagarto y hombre, en vez de pez. Tenía afiladas garras en sus manos y pies, una cola que conjuntaba con el color verde de su piel. Una cara totalmente “reptiliana” con colmillos en vez de dientes, y fosas nasales propias de algo no humano. Desde luego, no sabía cómo habían permitido que dicho monstruo formase parte de la revolución, puesto que la imagen de esta se veía extrañamente dañada por la fealdad de dicho integrante. Sin más dilación, el pelinegro usó el Soru para desplazarse rápidamente por la zona, buscando la espalda del enemigo. Con el dedo índice de la mano derecha levantado, y los demás apretados contra la palma, intentó apuñalar la zona trasera del corazón, como si de una bala se tratase. En dicho momento, gritó. – ¡Shigan! – Para luego lanzar el dedo hacia adelante, con una rapidez propia de los agentes del Gobierno. Aquella técnica del Rokushiki podía atravesar rocas y paredes anchas de hormigón, por lo que atravesar la coraza escamosa de aquel enemigo no debería ser tan difícil. Sin embargo, se mantuvo precavido y atento a la cola, pies y manos del enemigo, no fuera a ser que intentase contraatacarle. La batalla daba inicio, y era la mano de Finnick la que había movido la primera ficha del tablero.

AVISO:
El jueves 4 de Julio me será imposible postear (tengo dos exámenes en mañana y tarde), por lo que me gustaría dejar constancia de ello (no vaya a ser que me salten y me coma un ataque extra).

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Drake Stark el Jue Jul 04, 2013 7:31 am


Destrucción, ascensos y una playa sin arena...


 
Drake sonrió ante la potente ofensiva de los dos cp's que lanzarón la misma variación con el único objetivo de acabar con aquellos peligrosos cañones, aunque esto causo que la munición de estos creara una fuerte explosión que empujo al Stark hacia atrás, aunque este utilizó el propio Geppou, para impulsarse ates de hacer y quedarse suspendido en el aire - No ha sido tan difícil... - Musitó el peliverde, mientras observó con sus ojos abiertos los destrozos del lugar, el polvo entró ligeramente en sus ojos peor no llegó a ser molestoso, sus doradas pupilas no sufrían ante tal estupidez. Su vista ahora se giró, observando a su compañero tapándose sus "delicados" ojos y pronunciando algunas palabras. - ¿un ascenso? - Dijo, y dio vela a una carcajada, Drake no quería precisamente, pues su camino se dirigía hacia otro lado muy diferente, aunque eso sí, si se le ofrecía no lo iba a rechazar. Cuanto más poderoso sea, más posibilidades tendría de conseguir sus objetivos. Sus puños se cerraron agarrando sus espadas, totalmente útiles tanto cuerpo a cuerpo como a distancia utilizando el Rankyaku,y cualquiera de sus terribles variaciones.

Debía proseguir su trabajo, aun quedaban algún que otro cañón en pie.  Pero la marina al fin conseguía alcanzar la playa, arrasando a todo ser que se encontrara por el camino, la batalla ya estaba ganada.La potente avanzadilla de monstruos de la Marina había conseguido acabar a todas las defensas revolucionarias permitiendo la llegada de aquella armada, muy preparada en batalla. Pero de repente, en la lejanía un acorazado cayó sucumbiendo en el mar, desapareciendo, como si un rey del mar se lo hubiera comido, pero eso era imposible, por aquellos metales que los repelía... ¿Entonces? ¿Un ser marino? Y como piezas del domino, todos los barcos sucumbieron ante aquel monstruo, hasta llegar a la orilla creando una enorme ola que arrasó con todo, incluyendo revolucionarios y marines, aunque estos últimos en gran cantidad, siendo atraídos por las olas ahogándose en el mar o golpeándose con las rocas. Ese ser no podía ser humano. Su compañero se había percatado de eso, y soltó un "¿¡Qué broma es esta?!", aunque el peliverde no hizo eso, si no que elevó su vista al cielo.

Un pájaro blanco como la nieve volaba el lugar, dando círculos a Drake, con un aleteo muy singular de forma muy galante y con una corbata roja que adornaba el cuello de la paloma. Esta descendió para colocarse sutilmente en el hombro izquierdo del Cp, el cual se giró y murmuro algunas palabras que hicieron alzar al ave, dirigiéndose al mar, seguramente al acorazado comando, siempre colocado en la lejanía como conector del frente de batalla con el gobierno mundial. Aunque aquella ave no sabía hablar, si que poseía una gran inteligencia, que podía sobrepasar a la de algunos humanos - aunque eso no era difícil - y conseguiría entenderse con facilidad. Por algo se había ganado la medalla del mejor amigo de Drake, apodado como Hazama, siempre pendiente del peliverde.

Su mirada dejo de estar presente en aquella criatura para descender, pudiendo ver la playa y aquellos muertos, flotando en el agua junto con una criatura, de forma lagarto y de un color verde. Con largos dientes y garras, y una cola muy larga utilizada seguramente como arma. No llevaba ninguna arma lo que significaba que era un guerrero y por su aspecto, debía ser un hombre pez, y por aquella forma de destruir acorazados a puñetazos debía ser un extremadamente poderoso... Mucho más fuerte que aquel pirata deforme de nombre Nemesis al cual se enfrento Drake. La batalla iba a ser muy complicada y los revolucionarios habían dado todas sus esperanzas en aquel ser, pues no aparecía ningún revolucionario más.

Su concentración, fue interrumpida por aquel compañero de batalla, que daba claras ordenes de lo que había que hacer. Acabar con aquel ser, antes de permitir que acabará con los Marines que dábamos. La forma de escapar estaba claro, solo quedaría esperar a que Hazama volviera con el barco, aunque aquello podía tardar horas enteras, pues no es que una paloma vuele muy rápido.Finnick se enzarzó a la ofensiva, utilizando el Soru para colocarse detrás de aquella criatura y seguramente lanzar algún fuerte golpe de luchador, en cambio Drake no era tan estúpido, no se iba a meter en el agua con aquella criatura, su velocidad debía ser envidiable en aquel terreno, así que sería mejor utilizar sus ataques a distancia y agotar a aquella criatura, mientras utilizaba a aquel joven cp como saco de boxeo.

Drake dio algunos pasos hacia atrás, para correr con rapidez, y saltar utilizando aquel Soru conjuntamente al Geppo para alzarse en el aire con rapidez y desde hay, dar dos fuertes cortes con la espada, que crearon dos Rankyakus en forma de cruz, directo al pecho de la criatura que según sus cálculos, debería girarse para demostrar su fuerza y bloquear el ataque del joven finnick, momento en que sufriría aquel fuerte corte en su espalda, que al haber sido lanzado con sus espadas poseía más fuerza y velocidad que si lo hubiera lanzado con la pierna.


Solo faltaba esperar el resultado.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Narrador el Vie Jul 05, 2013 2:30 pm

La bestia no dejaba de reírse cuando ambos agentes del gobierno se presentaron en la zona y apenas uno de ellos desapareció cerro sus ojos “Que predecibles son estos títeres” conocía bien esas técnicas, había luchado anteriormente con ellos y su experiencia le indicaba que su enemigo buscaría sorprenderle desde un costado o un punto ciego, eso implicaba que la zona más certera seria su espalda, bueno, le dejaría hacerlo, ¿por qué no?. Apenas el hombre logro llegar a la posición indicaba entrando en contacto con el agua abrió sus ojos -¡Evidente!- ni siquiera tuvo que moverse, era más fácil de lo que había creído, su cola, a una increíble velocidad desvió la mano del agente provocando un fallo rotundo en su ataque, pero no fue todo, se enrollo en la misma -¡Muere!- en un movimiento conjunto usando su cola -que tenía atrapado con tremenda fuerza el brazo del agente- lo movió en su dirección -¡Hyaku Mai Gawara Sei Ken!- un potente puñetazo se tornó en todo el estómago del oponente al momento que la cola del Gyojin le liberaba para notarse como aquel hombre salía despedido con una fuerza desmedida en contra del agua a varios metros de distancia.

Si los cálculos del fenómeno eran correctos y aquel hombre no era “nada especial” estaría ya muerto, en el peor de los casos cuando menos estaría con varios huesos fracturados lo que le hacía ya una amenaza casi inexistente -¿Uhm?- escucho un sonido a sus espaldas y miro arriba, el otro agente le estaba atacando desde los aires, una táctica aparentemente sensata, claro que para el verdoso era nada más evitar lo obvio -¡Tonto!- en un rápido movimiento el Gyojin se sumergió en el agua y desapareció de la vista mientras aquella onda cortante causaba una “explosión” sobre el agua que broto por todas partes. Apenas segundos después emergió en un gran salto interponiéndose en el camino de aquel peliverde que aún estaba en pleno vuelo -¡Vamos!- y torciendo su cuerpo con gran agilidad dirigió una tremenda patada al torso de aquel agente -¡ Kachiage Haisoku!- aquel golpe fue tan contundente que el agente salió disparado en contra del agua cayendo en la misma como una bala, seguramente de no ser por la pequeña protección que brindaba la misma habría destrozado su cuerpo contra el suelo y en consecuencia habría perecido, pero no era así, considerando la potencia solo estaría herido.

-¿Esto es lo mejor que envía el gobierno?- la risa burlona de aquel ser mientras caía al agua se notaba en toda la zona que cada vez se hundía mas debido a las corrientes marinas que ganaban terreno -¡Que patético!- su risa estrepitosa se elevó a tal punto que los sobrevivientes tanto marines como de los propios gubernamentales temblaban y retrocedían buscando escapar en el único navío que aún estaba en buenas condiciones para trasladarse. A lo lejos se escuchaba el retumbar de más cañones y se podían observar algunos navíos alejándose en la lejanía, el gobierno estaba retrocediendo de manera inmediata -Creo que me excedí, estos dos renacuajos están muertos…- la sonrisa tétrica no desaparecía de sus labios mientras notaba como el agua ya llegaba hasta su pecho, lo que le brindaba una fuerza más atroz.

OFF:
Se ha provocado un daño en vuestros pj [ninguno es mortal, pero dificultara severamente la movilidad o continuación del combate] siguiendo las especificaciones que se pidieron al comienzo de la narración. Cualquier cosa enviar MP a mi cuenta principal.

Por otro lado el agua ha subido lo suficiente, el Gyojin gana un nivel extra, pasando de C a B.


Técnicas:
Hyaku Mai Gawara Sei Ken (Auténtico Puñetazo de las Cien Tejas)
El puñetazo tipico del "Gyojin Karate". Se asegura que con el puede romper 100 tejas de un golpe. Nivel E

Kachiage Haisoku (Patada Ascendente)
Después de lanzar a su oponente por los aires el tritón se interpone en su trayectoria y le golpea con el pie hacia abajo con mucha fuerza. Nivel E
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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Finnick Halestorm el Sáb Jul 06, 2013 7:22 am

El pelinegro avanzó con rapidez, empleando aquella técnica del Rokushiki para moverse como una bala, terminando a la espalda del hombre gyojin que les había causado tantos problemas en tan poco tiempo. Preparando su dedo índice, lanzó un Shigan hacia la espalda de dicho ente, por la zona trasera del corazón, de forma que fuera una iniciativa poderosa y efectiva. Pero el enemigo ya había probado en sus carnes anteriormente las tácticas del Gobierno, por lo que movió con rapidez su cola y desvió el ataque, además de agarrar su brazo. Antes de que pudiera maldecirlo, Finnick recibió un fortísimo golpe en el estómago, a la par que salía volando tras haber aflojado el agarre de la cola en su brazo. Sobrevoló rápidamente Saint Reia, hasta caer a unos treinta o cuarenta metros de distancia, hundiéndose en el agua que había inundado cierta parte de la isla. ¿Qué potencial tenía aquel monstruo? No era para nada normal, por lo que los ojos de Finnick se clavaron en él fijamente. Tal vez se hubieran adentrado en la boca del lobo, y siempre se dice que eso no es una idea demasiado cuerda. Por tanto, el agente del Cipher Pol movió sus brazos y piernas como buenamente pudo, puesto que el último ataque del revolucionario le había dejado hecho polvo, metafóricamente hablando.  Sacó la cabeza al aire, para luego echar un poco de agua que había entrado por su boca como si de una fuente improvisada se tratase, dirigiendo su vista hacia el lugar de combate, donde supuestamente Drake tendría que estar plantando cara al monstruo. Sin embargo, como buen vago que era, estaba empleando el Geppou para mantenerse en el aire, lejos del peligro. Finnick sonrió, pero dicha línea alegre se borró de su boca en cuanto el enemigo volvió a actuar.

Saltando con muchísima rapidez, Drake se encontró cara a cara con la persona que ambos deberían estar combatiendo juntos, el cuál le propinó una fuerte patada que lo mandó de vuelta al suelo. Las capacidades de ese monstruo resultaban bestiales, y con cada segundo que pasaba viendo cómo actuaba dicho personaje, las posibilidades mentales de supervivencia que el agente del CP comprobaba y calculaba en su cabeza, eran cada vez más bajas. – Puede que no estemos preparados para enfrentar a un contrincante de este nivel. A lo mejor nos hemos precipitado en la iniciativa, y si los revolucionarios ganaron antaño, por algo sería – Razonaba, aunque dudaba de que su peliverde compañero pudiera escucharle, puesto que se encontraba a muchísima distancia de él. Sin embargo, y en lo que sí había podido fijarse tiempo atrás, era que Drake había enviado una paloma mensajera, seguramente para recibir un barco de escape. Un plan de salida bien premeditado, por si las moscas. ¿Cómo no se le había ocurrido? Así que él mismo empezó a patear poco a poco el agua, y en pocos segundos el aire, alzándose al cielo con cada patada que daba al vacío. Usando el Geppou, el pelinegro ascendió una buena altura para salir del rango de ataque del hombre-pez, al cual no quitaba el ojo de encima por si intentaba atacarles una segunda vez. Apoyando su mano derecha en el estómago, el cual estaba seriamente dañado, puso una cara de dolor para que luego mirase al mar en busca de un navío que pudiera recorrer las aguas y salvarles de cualquier catástrofe que pudiera avecinarse. Simplemente esperaba salir vivo de aquel infierno acuático, aunque sus superiores pudieran darle más problemas de los que le podría dar un revolucionario verde.

Estaba decidido: huiría de la escena. Y para su grata sorpresa, un barco con la bandera del Gobierno Mundial apareció en la lejanía, por lo que el malherido científico mostró una cara de satisfacción y agradecimiento. Habían escuchado sus plegarias y habían mandado lo que Drake había solicitado con tanta premura. ¿Cómo habían podido enviar un barco tan rápidamente, teniendo en cuenta que el viaje de su isla natal hasta Saint Reia transcurría en varios días? Seguramente se tratara de un barco de emergencia, de los que solían mandar encubiertos detrás de las tropas oficiales, para recoger a los heridos y llevarlos de vuelta al origen del que partieron. Este avanzó hasta quedar a una buena distancia de la costa, que no se diferenciaba muy bien debido a que estaba todo inundado. Una vez al llegar a dicha posición, el barco echó el ancla y esperó a que los dos agentes salieran de allí por su propio medio. Claramente, estaban intentando evitar entrar en contacto directo con los revolucionarios, no fuera a pasar que destruyeran ese barco al igual que los anteriores que habían querido desembarcar en las orillas arenosas de la isla. Pero con el Geppou sería muy fácil llegar a donde les estaban esperando sus rescatadores, así que no tendría que preocuparse por nada. Sin embargo, viendo la altura que estaba alcanzando el agua, un miedo interior sí que le corroía. No fuera a ser que el hombre-pez pudiera autocatapultarse hacia ellos, aprovechando la altitud del nivel de agua de mar. Pero por suerte, ninguno de los dos agentes del Gobierno había consumido frutas del Diablo (como solían hacer muchos para obtener más fuerza), por lo que entrar en contacto con dicho líquido no les suponía demasiado pavor. Eso sí, un combate acuático con el revolucionario sería una muerte asegurada, por lo que habría que evitarlo a toda costa.

Así, como última acción a realizar, distraería al enemigo para que Drake pudiera unirse a él en el aire, y escapar juntos. Debido a que el peliverde había caído en una zona no tan alejada como Finnick, corría más peligro. Levantando su pierna derecha, Finnick lanzó varios Rankyakus de un color azulado, que giraron sobre sí mismos y adquirieron una aceleración giratoria más allá de lo normal. Debido a dicho efecto, tomaron la forma de shurikens, que se movieron en un grupo de cinco para chocar contra el revolucionario. – Rankyaku Shuriken – Dijo en voz alta, habiendo lanzando otra de sus variaciones de la técnica del Rokushiki que tanto le gustaba emplear con sus estilizadas y fuertes piernas. No sabía si darían o no en el blanco, puesto que su distracción ya estaba realizada. Simplemente, se dio la vuelta y empezó a patear el aire a una velocidad un poco más apremiante, moviéndose como si de un superhéroe se tratase muy por encima del nivel del mar. Tardó treinta segundos en alcanzar la cubierta del barco, donde bajó y, haciendo caso omiso de las preocupaciones de los tripulantes sobre él y sus compañeros, giró para ver por dónde venía Drake. – Vamos, hemos venido juntos, y nos iremos los dos. No hagas que te tenga que ir a buscar otra vez – Masculló mientras apretaba los bordes del barco con sus manos, nervioso y a punto de estallar. Sus ojos carmesíes estaban fijos, buscando que aquella figura de traje de corbata, espadas y pelo verde saliera volando como lo había hecho él antes. Además, como seguramente les reñirían por no haber cumplido su objetivo, sería mejor pasar el mal trago entre amigos. Así, Finnick esperó impacientemente, atento a todo lo que pudiera ocurrir, mientras que los médicos instaban en realizar los primeros auxilios a su estómago herido. La hora de abandonar la iniciativa de recuperación de Saint Reia podía darse por terminada, siendo el segundo fallo que acumulaba el agente de pelo negro en su expediente de trabajo. Tendría que mejorar de cara al futuro, o si no terminarían privándole de su puesto, cosa que odiaría. ¿Qué iba a hacer si no le permitían entrar en su laboratorio y practicar su combate cuerpo a cuerpo? Decidido, se volvería mucho más fuerte, y un día podría devolverle una somanta de palos bien fuertes a aquel monstruo que les había instado a retirarse. Lo juraba. Y todo lo que él prometía, se cumpliría tarde o temprano.

Técnica:
Rankyaku "Shuriken"- utilizado por Kaku. Kaku lanza varios Rankyakus que toman la forma de un shuriken. Nivel D.

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

Mensaje por Drake Stark el Dom Jul 07, 2013 5:06 am


Retirada Táctica...


Una pícara sonrisa asomó entre los labios del Cp, al comprobar como los dos miembros del gobierno mundial, conjuntaban tales movimientos con la intención de derrotar al enemigo, y parecía que estaba saliendo a la perfección, pues el hombre pez se giró con la intención de agredir a su compañero, se giró sin ver venir tales cortes de viento por su espalda en forma de cruz, que a la velocidad que iban sería muy difícil de evitar. Dejando de lado tal ataque, dirigió su cola contra la mano de Finnick, bloqueando su golpe, para agarrarla y lanzandolo contra la orilla conjuntamente a un potente puñetazo en el pecho, que acabaría con varias de sus costillas cual mantequilla. Aunque ya era demasiado tarde para evitar el Rankyaku, o eso creía el Stark, pues el pez se giró y se sumergió, desapareciendo en el agua y haciendo que tal habilidad chocará inútilmente contra la superficie del agua, creando algunas olas sin importancia.

Tal acto obligo al peliverde a utilizar otro Geppou para mantenerse más tiempo en el aire, y poder observar el agua, mientras agitaba sus espadas preparando la defensa y esperaba ver aparecer a la criatura marítima, el cual se hizo de rogar. El agua estaba tan agitada , sucia y teñida de carmesí que era imposible ver a través de ella, por lo cual, era posible que aquel ser tampoco pudiera ver y saltará por la espalda del Stark. Y de repente, la superficie del agua se rompió, apareciendo tal lagartija verde para intentar dar un puñetazo directo contra él, aunque con suerte Drake interpuso sus espadas en cruz, inútil para resistir la potencia del golpe, pero suficientes para evitar que le rompiera algunos huesos. Su cuerpo, salio disparado hacia atrás, chocando contra el agua y sumergiéndose en la arena. Su mirada dorada se giró, su compañero estaba a varios metros, en la misma situación pero murmurando algo. - Maldita sea... ¿¡Otra vez?! - Dijo, mientras apretaba con fuerza el agua, le habían tumbado otra vez... ¿Cómo podía ser tan inútil para caer una vez más contra un enemigo? No era de utilidad para el Cp... La furia se apoderaba de él, mientras veía como una vez más, no servía de utilidad para la operación,pero su compañero estaba pensando lo mismo.

A lo lejos, un acorazado se acercaba un poco a la orilla, el barco comando que había traído Hazama, al menos había servido de algo el peliverde. Aun así, no llegó a acercarse mucho a la orilla, temeroso de enfrentarse a los enemigos. Finnick también se dio cuenta de eso, y decidió emprender la huida, pero Drake... debía pasar por encima del revolucionario, cosa bastante difícil. De repente, varios Rankyakus en forma de surikens fueron lanzados contra el ser de verde, Drake no tardó en reaccionar y darse cuenta de lo que ocurrió, su compañero lo intentaba cubrir la retirada. Las manos del Stark, apretabas contra su espada y el agua, se cruzaron con las espadas, para lanzar otro rankyaku en forma de cruz, este iba lanzado debajo del agua, lo que consiguió levantarla y a la vez distraer al hombre pez, otro seguido hacia delante para romper el agua. De esta forma, el enemigo sufriría 2 tipos de rankyakus desde dos ángulos, y el agua se había levantado, creando una barrera de visión perfecta, para no detectar la huida del peliverde; que se levantó con rapidez, dejando los llantos para después y utilizando aquel Soru para acercarse a la playa donde salto , para volver una vez más a saltar utilizando esta vez el Geppou mientras se giraba y lanzaba una vez más, otro Rankyaku – esta vez el básico- con la intención de evitar que los siguiera.

Sus pies se colocaron en aquella barandilla de la proa, mientras observaba el campo de batalla, no estaba orgulloso del todo, pero al menos habían conseguido huir. Cuando se dispuso a girar se topo con las manos y la cabeza de su compañero, lo que hizo que perdiera el equilibrio, cayendo de cara contra el barco y dejando sus pies en los hombros de su compañero. Con un movimiento de cuerpo, quito los pies de hay y se levantó. -Pero, ¿¡Qué haces ahí!? - Musitó, ahora ya más contento mientras se giraba dirección al camarote, y pensaba... en la bronca que les iba a caer.

- Parte Uno de la Trama: Finalizada -

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Re: Sangre y arena. Incursión del Gobierno [Privado - Drake Stark]

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