Conectarse

Recuperar mi contraseña

Últimos temas
» El Foro cierra pero Skype es eterno.
Miér Oct 23, 2013 12:47 am por Jack Daniels

» Afiliación Strong World [Élite]
Dom Ago 11, 2013 3:24 pm por Invitado

» O.W. {Foro rol anime} normal
Sáb Ago 10, 2013 3:11 am por Invitado

» Jung Sang Art School {Normal}
Jue Ago 01, 2013 5:35 pm por Invitado

» Afiliación a VirtualWorld
Sáb Jul 27, 2013 11:31 am por Invitado

» Petición de experiencia (Activa)
Vie Jul 26, 2013 9:27 am por Aoi Revenge

» Capítulo uno - Primer encuentro.
Vie Jul 26, 2013 6:48 am por Aoi Revenge

» PRIMER CENSO GLOBAL. [18/07/13 - 26/07/13]
Jue Jul 25, 2013 6:36 pm por Adán D. Romalia

» "The Peacemaker"
Jue Jul 25, 2013 1:00 am por Aoi Revenge

» ~~Aburrimiento, Balas, Puños y un pajaro muerto~~
Miér Jul 24, 2013 9:06 pm por Jean Vancroux

One Piece World

Memento Teen Titans New Generation
'Ndrangheta

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 24 el Jue Jul 04, 2013 2:06 pm.

La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Ir abajo

La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Adán D. Romalia el Jue Jun 27, 2013 5:50 pm

Hacía poco que me había alistado en la marina, era un recluta nuevo, inspirado para lograr mis objetivos y ambiciones. Acompañado por mi más leal compañero, no un siervo ni un mayordomo si no un amigo en todos los aspectos me embarqué en un viaje por el mundo con el fin de cumplir mi cometido como marine. Mi primera misión era ir al puesto de la marina cerca de una villa que era bien conocida por ser donde se ha entrenado a fieros espadachines, por mi parte eso era muy ventajoso pues cuando terminase mi turno podría escaparme hacia el dojo y tal vez pedir un consejo o dos. -Estoy emocionado, Alois.- Dije sonriendo ligeramente hacia mi amigo, el cual me respondió con la misma calma de siempre incluyendo en ella un tono de preocupación por mi. -Mi señor... ¿Está seguro de que podrá desempeñarse bien como marine? Ya sabe... Por su ceguera.- Tras esa pregunta sonreí más ampliamente, era cierto que para unirme a la marina tuve que probar mi valía como guerrero y que aunque superaba a algunos marines de rango algo me tomaron por el pito del sereno y me colocaron en un puesto inferior, pero todo eso me daba igual. -La valía de un hombre está en su coraje, no en sus sentidos.- Eran las palabras recitadas letra por letra de mi difunto padre, el cual dejó una gran huella en mi persona para el resto de la vida.

No pasó mucho tiempo hasta que por fin llegamos a la base de la marina en la cual naturalmente, me trataron de inútil por ser ciego, pero de nuevo eso me importaba poco menos que la fotosíntesis de un geranio. Mi tarea en el cuartel era simplemente la de limpiar los cristales de la planta inferior ayudado por Alois, al cual no quería cargar con trabajo de manera que solo le pedía que me dijese donde estaba cada ventana y cuando terminaba de estar limpia. -Si trabajo duro me aceptarán como a uno más, llegaré a lo más alto y recuperaré lo que es mío.- Mi determinación era imbatible por aquel entonces, era mangoneado por aquellos iguales a mi en rango y pisoteado por aquellos superiores, pero la compañía de Alois siempre me animaba en cualquier circunstancia. Finalmente, por fin terminé el turno de ese día y llegó la hora de descansar, eran más o menos las siete de la tarde y tenía tiempo de sobra para visitar el dojo de Shimotsuki. -Alois, una vez más tengo que pedirte tu ayuda, esta vez para llegar al dojo.- Le pedí descalzándome para salir hacia el lugar, por si nadie lo sabe aún, caminar descalzo era mi mejor forma de memorizar y adaptarme al terreno en el que me encontraba y así usarlo a mi favor si llegase el momento del combate.

El camino hacia el dojo no tiene mucho cuento, podía oír mientras caminaba a la gente murmurar acerca de mi chaqueta de marine. Murmullos tales como "Mira a ese, es marine", "Tiene algo raro en los ojos ¿No?". Era cierto que mis ojos destacaban notablemente, pero me gustaba que la gente llegase a la conclusión sola en vez de explicarlo yo. -¿Crees que se darán cuenta de quién soy?- Pregunté tranquilamente a Alois, refiriéndome claramente a mi linaje noble en aquel reino lejano y por supuesto desconocido para la mayoría. -¡Deberían! Su linaje es sagrado mi señor.- Esta afirmación me hizo reir ligeramente, Alois siempre fue muy serio con lo de recuperar lo que es mío... Y no os creais que yo no lo era, pero ya sabía por aquella época que necesitaba aprender mucho para derrotar a mi hermano.
Por fin se culminó la llegada al dojo de Shimotsuki y como propia bienvenida aparecieron rodeándonos lo que creo recordar que eran unos niños aspirantes a espadachines que según Alois empuñaban espadas de madera. -¡Señor! ¡Para pasar debe pagar un peaje!- En aquel momento me rasqué la nuca y, haciéndome el preocupado por la situación exclamé con voz sobreactuada. -¡Oh no! ¡Un peaje! Bueno... No se puede luchar contra los peajes.- Y sin más de mi bolsillo saqué unas monedas las cuales tendí en mi mano hacia delante para que las cogiesen, tardaron un poco en cogerlas lo que yo deduje que era por pura desconfianza, pero una vez las tomaron me cedieron el paso cordialmente. -¡Puede pasar!- Me hizo gracia en aquel momento que los niños fueran así, pero era un comportamiento que les reprocharía cuando fuesen adultos.

Ya en el dojo, me dirigí a la habitación del maestro -Buenas, me gustaría ampliar mis conocimientos sobre el Ittoryu, lamento mi agresividad con esta petición, pero no se me ocurre otra forma de decir lo que busco.- Afirmé mirando al frente, claro que en realidad no veía nada y no sabía si estaba mirando a alguien a los ojos o si hablaba con las paredes... Pensé lo segundo hasta el último segundo, en el cual el maestro desveló su presencia con un suspiro al levantarse. -Bueno bueno, otro joven dispuesto a aprender... Pero me temo que este no es lugar para ciegos.- No fue para nada complicado oír que mientras hablaba, empuñaba una espada de madera y desenvainaba contra mí, algo que inmediatamente paré usando la vaina de mi espada. -No soy ciego, simplemente no puedo ver con los ojos.- Afirmé tranquilamente. -Vaya... Bueno, puedes pasar a meditar, saliendo por donde has entrado gira a la derecha quince pasos y llegarás a un estupendo estanque donde preparar tu mente para el entrenamiento al que te someterás más adelante.- El maestro me había aprobado como discípulo, en el fondo creo que nunca dudó de mi, pero eso es algo que en esta historia no podré contar.


Off: Bueno, mi forma de narrar es curiosa, hablo como si Adán fuese viejo y estuviese contando una historia, pero no te preocupes no hay nada que no se pueda entender, cualquier duda un mp!
avatar
Adán D. Romalia

Mensajes : 22
Fecha de inscripción : 16/12/2012
Edad : 24
Localización : Por ahí~

Hoja de personaje
Tripulación:
Cargo:
Recompensa:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Kenshin D. Himura el Sáb Jun 29, 2013 9:17 am

Me encuentro caminando por Villa Shimotsuki sin ningún motivo aparente, simplemente me gustaba pasear por los lugares sin tener que tener problemas y poder disfrutar de la calma. Mis pasos tranquilos y serenos me guiaban hasta una taberna ya que mi cuerpo estaba falto de energía y me pedía un aporte energético lo más pronto posible de la única forma que sabe hacerlo, mediante la sensación que nosotros llamamos hambre. Caminaba por el pueblo con ese objetivo claro como el agua pues como bien decían los maestros que me enseñaron para que la mente y el alma sigan sanas y puras, debemos cuidar y mantener sano nuestro cuerpo, una de las normas básicas que me impusieron para poder entrenar con ellos el noble arte de la defensa mediante su propio cuerpo, un arte que pocos en mi aldea apreciaban ya que me decían que lo mejor era aprender a usar una espada.

Malditos necios que no saben apreciar las ventajas de luchar sin armas. Un espadachín necesita poseer una espada para poder luchar mientras que yo mientras tenga energías y ninguna herida que me incapacite puedo luchar perfectamente.

Pensé mientras entraba en la taberna y me dirigía a la barra del local para pedir que me pusieran un buen plato de arroz y una botella de sake para beber como acostumbraba hacer en las tabernas que visitaba. Tras acabar de comer y beber me levanté y me marché del lugar tranquilamente pero sin pagar ya que no disponía de un solo berrie con el que pagar lo que había pedido, vamos mi día a día. Caminé por las calles del pueblo nuevamente solo que esta vez caminaba con más alegría pues estaba con el depósito lleno, como diría un buen amigo mío. Mis pasos ahora me llevaban en dirección al único lugar del pueblo en donde podría tener algo de diversión, el dojo del lugar del que se dice que salen muchos buenos espadachines así que decidí ir al lugar a ver si podía enfrentarme a alguno o simplemente si conseguía que me permitieran meditar y relajarme en su dojo.

Nada más llegar al lugar un grupo de niños armados con espadas de madera, llamados bokkens según me dijo un amigo que estaba metido en el arte del kenjutsu o como se llamaba su estilo en concreto, el kendo. No pude evitar esbozar una sonrisa cuando estos niños me dijeron ~ ¡Señor! ¡Para pasar debe pagar un peaje!~ A lo que contesto que no tengo ninguna moneda y que lo único que quiero es meditar un rato en una de sus salas pues en la calle me es imposible. Los niños no contentos con ello me dicen que no puedo pasar al no pagar a lo que sonrío pensando en que estos niños tienen toda la pinta de acabar convirtiéndose en extorsionadores o algún tipo de criminal que se dedica a engañar a los inocentes para que les entreguen su dinero. Pese a su oposición no iba a dejar de entrar en el dojo a ver el dueño para que me dijera si podía meditar en una sala a solas por lo que salté por encima de los niños y entré al dojo mostrando un respeto por el lugar de entrenamiento de los que allí estudiaban pidiendo permiso al abrir la puerta antes de entrar. Al poco tiempo veo sentado a un hombre que parecía ser el dueño y maestro del dojo por lo que me inclino levemente y le pido permiso para poder meditar en su dojo.

Sin más el señor me lanza una espada de madera a la cabeza la cual bloqueo con mi brazo derecho de acero y digo~ Por favor, puede limitarse a decirme sí o no ya que no es agradable que a uno le ataquen sin más.~ Tras estas palabras el hombre se levanta y me indica una puerta diciendo Saliendo por esa puerta camina y entra en la tercera puerta que veas, allí podrás meditar~ Me inclino agradeciendo su generosidad y salgo de la habitación y me dirijo a la sala que me señaló el maestro del dojo.

_________________

Usuario de la Renkinjutsu Renkinjutsu no mi
Luchador-Herrero
avatar
Kenshin D. Himura

Mensajes : 32
Fecha de inscripción : 21/06/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Adán D. Romalia el Miér Jul 03, 2013 9:37 am

Me encontraba ya meditando en aquel momento, me había sentado cerca de lo que parecía ser un estanque en el que posiblemente hubiera peces, pero no tenía intención de molestar a los peces para saber si realmente estaban ahí y tampoco ellos tenían intención de mostrarme que existian, así que simplemente los dejé estar. -Alois, la meditación es lenta y pausada, te doy el día libre para que explores la aldea y te diviertas por tu cuenta.- Afirmé tranquilamente, Alois sabía que mi invitación no tenía lugar para el rechazo así que simplemente me dejó a solas para continuar con la meditación. -Hm...- Claro que, había algo que por aquel entonces no sabía, al haberme criado en una familia adinerada y con toda comodidad no tenía ni idea de que tenía que hacer para completar con éxito una meditación. -Vaya, que perdido estoy.- Afirmé metiendo un dedo en el agua, era refrescante y podía sentir el movimiento en ella, no quería molestar a los peces pero realmente me aburría bastante meditar, no le veía el sentido y me daba cosa preguntarle al señor del dojo, puede que le molestase la pregunta...

En medio de mis pensamientos, alguien más entró al lugar de meditación, mi primera impresión fue que era Alois que había vuelto preocupado. -¿Alois?- Pregunté dirigiendo mi rostro hacia la entrada, los pasos no me resultaban nada familiares así que simplemente no podía tratarse de Alois. -No... No eres Alois y tampoco el maestro del dojo...  Me llamo Adán ¿Cómo te llamas?- Pregunté sin rodeos, tenía curiosidad por saber quien sería mi acompañante en la sala de meditación y la verdad es que no me molestaba. -Tal vez tu puedas ayudarme, no encuentra una buena forma de concentrarme en la meditación, de hecho ni si quiera sé que quiere decir meditar... ¡Oh! ¡Donde están mis modales! No le conozco de nada y ya llamándole de tú, perdóneme.- Me retracté en seguida, estaba tan acostumbrado a hablar con Alois que ya ni si quiera tenía en consideración a las demás personas, seguro que si hubiera seguido así con todo el mundo mis superiores me hubieran pateado el culo más de una vez.

Me levanté tranquilamente, sacudiendo un poco la ropa, no porque tuviera polvo, más bien por pura costumbre y se me ocurrió una brillante idea, si ese hombre estaba en ese dojo era porque tal vez era espadachín y sin más pregunté para no hacer sosa la conversación -Perdone... ¿Es usted espadachín? Como está en este dojo tal vez lo sea y pueda darme uno o dos consejos sobre la espada.- En aquel momento estaba algo ilusionado, en mi imaginación veía a un grandioso espadachín, capaz de enseñarme los secretos del arte de la espada y así lograr superar mis debilidades e incluso volverlas puntos fuertes, cosas que en la marina iba a tardar años en aprender.

De repente, y sin previo aviso, una carpa saltó en el agua, zambulléndose de nuevo centímetros mas lejos de donde saltó, realmente no me lo esperaba, pero no me sobresalté ya que estaba acostumbrado a las sorpresas. -Vaya, finalmente hay vida en el estanque... ¿Qué pez era?- Pregunté desviando un poco el tema, realmente la concentración no era uno de mis puntos fuertes, pero en aquel momento seguía teniendo en mente sueños de un maestro capaz de enseñarme todo y más... Solo había que esperar la respuesta del joven que ahora tenía al lado.

Off: Bueno, perdón por la tardanza, realmente no se me ocurría nada interesante y aún así la mitad del post está algo forzado, pero bueno, con suerte la inspiración tirará sola a partir de aquí.
avatar
Adán D. Romalia

Mensajes : 22
Fecha de inscripción : 16/12/2012
Edad : 24
Localización : Por ahí~

Hoja de personaje
Tripulación:
Cargo:
Recompensa:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Kenshin D. Himura el Jue Jul 04, 2013 1:56 pm

Caminé tranquilo por el pasillo manteniendo oculto mi brazo derecho oculto pues no todos se fiaban de mí por ello. Mis pasos eran tranquilos y pausados ya que mi finalidad era relajarme y meditar para tener un mejor control de mis emociones y así evitar caer en provocaciones tontas e inútiles. Al llegar a la puerta, estiro el brazo para abrir la puerta cuando esta se abre y un chico sale de esta. Le hago una ligera reverencia y entro por la puerta que ha quedado abierta para pasar a la sala de meditación. Hecho un buen vistazo a la sala para ver cómo era y que había allí dentro pudiendo distinguir un estanque, unas cuantas espadas de madera colgadas decorando la sala y junto al estanque había un hombre que parecía estar intentando meditar aunque sin éxito.

Al poco tiempo la voz del hombre me saco de mis pensamientos nombrando a un tal Alois en tono interrogante como si pensara que yo era ese tal Alois. Al poco tiempo el hombre dijo No... No eres Alois y tampoco el maestro del dojo... Me llamo Adán ¿Cómo te llamas? A lo que iba a contestar cuando el hombre de pronto siguió hablando sin dejarme contestar

Tal vez tu puedas ayudarme, no encuentra una buena forma de concentrarme en la meditación, de hecho ni si quiera sé que quiere decir meditar... ¡Oh! ¡Donde están mis modales! No le conozco de nada y ya llamándole de tú, perdóneme

Cuando acabó de pronunciar dicha frase sonreí un poco y dije Mi nombre es Kenshin, Himura D. Kenshin y si lo que quiere es meditar solo debe lograr vaciar su mente y centrarse en un único objetivo. No acostumbraba a hablar como alguien de alta sociedad pero mi costumbre por intentar pasar desapercibido y encajar me hacían hablar de forma que se asemejase a la de sus interlocutores. El hombre se levantó tranquilo y se sacudió la ropa, por costumbre supongo ya que no estaba sucia ni había motivo para ello, y de pronto volvió a lanzar una pregunta Perdone... ¿Es usted espadachín? Como está en este dojo tal vez lo sea y pueda darme uno o dos consejos sobre la espada

Esa pregunta me hizo un poco de gracia, no es habitual pedirle a un completo extraño que te enseñe a manejar la espada, mucho menos sin saber si de hecho es un espadachín experimentado. Mi rostro se mantuvo invariable y dije Pues no, no soy espadachín, defiendo el noble arte de luchar con mis propias manos, sin ayuda de armas para potenciar mis golpes así que no podré ayudarlo.

Esperaba que el hombre no se molestara por mis respuestas ya que no eran precisamente lo que creo esperaba escuchar. De pronto una carpa saltó del agua volviendo a zambullirse en el agua un poco más lejos del lugar del que salió y el hombre dijo algo referente a que de hecho había vida en ese estanque antes de preguntar que qué pez era a lo que contesté que era una carpa.

Off: No te preocupes, a mí me pasa lo mismo.

_________________

Usuario de la Renkinjutsu Renkinjutsu no mi
Luchador-Herrero
avatar
Kenshin D. Himura

Mensajes : 32
Fecha de inscripción : 21/06/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Adán D. Romalia el Sáb Jul 13, 2013 10:07 am

Al parecer, mis continuas preguntas casi no dejaban tiempo de respuesta para el joven que en ese instante me acompañaba, no parecía que le importase mucho, pero era mejor no pasarse por si acaso se molestaba, no es que fuera ideal ganarse una enemistad en esos momentos en los que todavía no dominaba el arte de la espada. -Vaciar la mente, centrarse en un solo objetivo... Tiene sentido, aunque no lo parezca es algo que he hecho algunas veces, pero no sabía que eso era meditar.- Afirmé sonriendo levemente, por fin tenía una respuesta y desde luego eso me ayudaría muchísimo.

Noté en cierto modo que el hombre, llamado Kenshin, no se sentía muy cómodo hablando de usted o al menos que no estaba tan acostumbrado como yo a ello. De todas formas, la siguiente respuesta me depcionó un poco, él no era espadachín, de hecho, él era un luchador sin armas, un hombre que defendía un estilo de combate poderoso que se basaba en la propia fuerza sin armas. -Entiendo, es un noble arte sin duda. Pero...- Llevé mi mano hacia la empuñadura de mi espada y la desenvainé, lanzando un corte seco a un lado mío, donde no había absolutamente nadie. -Yo lo veo de otro modo, la espada es como una extensión de mis sentidos, una forma de vida, un ser caprichoso dificilmente domable.- Esta vez hablaba muy en serio, claro que sin intenciones bélicas. -Cuando un espadachín pelea junto a su espada, no es un arma lo que empuña, si no una fiel compañera que le ayuda cuando la batalla llega. Cuando yo peleo con esta espada, puedo ver más allá de lo que mi ceguera me permite.- Hablaba tan en serio, que casi parecía amenazante, pero luego envainé la espada y riéndome suavemente hablé. -Claro que, esa es mi opinión, aunque suene bonito no tiene por qué ser verdad.- Afirmé tranquilamente, seguro de que Kenshin me comprendería.

Decidí que podíamos pasar a una conversación más relajada y cambiando rápidamente el tema. -Por cierto. Encantando de conocerle Kenshin- Le tendí la mano en señal de amistad y comenté de nuevo. -¿Está bien si relajamos la conversación y volvemos a las informalidades?- Pregunté, queriendo decir que si le podía llamar de "Tú", pero me daba cosa preguntarlo de forma tan directa. Y, finalmente, cuando respondió que el pez era una carpa, asentí despacio, seguro de que esa respuesta era verdadera. -Un hermoso pez, ideal para un estanque...-
avatar
Adán D. Romalia

Mensajes : 22
Fecha de inscripción : 16/12/2012
Edad : 24
Localización : Por ahí~

Hoja de personaje
Tripulación:
Cargo:
Recompensa:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Kenshin D. Himura el Dom Jul 14, 2013 7:38 am

Me encontraba de pie en la sala tras contestar a todas las preguntas del sujeto con el que hablaba, el cual al parecer era ciego. De pronto el joven dijo ~ Entiendo, es un noble arte sin duda. Pero.. dijo llevando la mano la mano a la empuñadura de su espada y desenvainándola lanzando un corte a su lado en donde no había nadie. ~ Yo lo veo de otro modo, la espada es como una extensión de mis sentidos, una forma de vida, un ser caprichoso difícilmente domable. Cuando un espadachín pelea junto a su espada, no es un arma lo que empuña, sino una fiel compañera que le ayuda cuando la batalla llega. Cuando yo peleo con esta espada, puedo ver más allá de lo que mi ceguera me permite. Claro que, esa es mi opinión, aunque suene bonito no tiene por qué ser verdad~ Afirmó tranquilo y es algo que yo comprendía pues cada uno defiende su propia filosofía.

Por cierto. Encantando de conocerle Kenshin~ Le tendí la mano en señal de amistad y me comentó de nuevo. ~¿Está bien si relajamos la conversación y volvemos a las informalidades?~ Dijo con tratando de hacerme saber que quería tratarme de tú y luego dijo que la carpa era un pez precioso e ideal para un estanque.

No te preocupes llámame de tú y si te apetece podríamos tener un combate breve para entrenarnos.

_________________

Usuario de la Renkinjutsu Renkinjutsu no mi
Luchador-Herrero
avatar
Kenshin D. Himura

Mensajes : 32
Fecha de inscripción : 21/06/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Adán D. Romalia el Dom Jul 14, 2013 2:13 pm

En mi cabeza trataba de imaginar lo que era meditar mientras esperaba una respuesta de Kenshin ante todas mis preguntas y afirmaciones. El único objetivo que quería alcanzar incondicionalmente era el de derrotar a mi hermano menor y recuperar mi reino, mi cabeza se llenaba solo con aquella ambición y no era realmente bueno abstenerse a un pensamiento tan limitado y a la vez tan avaricioso, alimentaba mi espíritu de guerra y no mi espíritu de lealtad y esperanza, que son cualidades muy importantes para un rey bueno. Una de las cosas que necesitaba en aquellos momentos y que no sabía que existía era un buen rival, que compartiense mis habilidades con la espada, alguien a quien perseguir y luchar por derrotar, eso sería una gran motivación frente al enemigo real al que debía enfrentarme. Y, aunque no estaba enfrente de dicho rival, siempre venían bien algunas amistades.

Todos aquellos pensamientos me rondaron la cabeza mucho tiempo y desde luego ese día nos lo llegué a resolver, pero hay cosas importantes que hice ese mismo día, muchísimas cosas. -¿Pelea?- Me sorprendí un poco por la enorme brevedad del chico que me acompañaba, él no era espadachín pero tal vez era una prueba que debía superar en aquel momento. -Bueno, no me esperaba esa contestación pero...- Me alejé unos cuantos pasos, palpando con mis pies el terreno, era una grandiosa ocasión para poner en práctica todo lo que había entrenado para sobreponerme a mi ceguera. -Tal vez esta era la prueba que debía superar desde el principio.- Mi semblante se tornó seria y con lentitud desenvainé la espada que llevaba a mi espalda, la primera vez era por orgullo, la actual demandaba guerra. -Voy a por todas, así que no seas cordial simplemente por mi punto débil.- Y sin más me adelanté usando todo mi oído para identificar su posición usé el ancho de mi espada para golpearle las piernas con toda la fuerza y destreza posibles. -Ō no kenryoku - ¡Fuka!- Exclamé como los grandes guerreros lo hacían en los libros en braille que leía, siempre me había entusiasmado eso de ponerles nombres a las técnicas y gritarlas de forma intimidante. Tras ese movimiento, di un ligero salto, tratando de patear a Kenshin y con el mismo impulso echarme hacia atrás, adquiriendo una postura defensiva difícil de romper, tratando de esconder o neutralizar cualquier apertura posible, aunque siendo obviamente imposible no tener aperturas.

-No te he preguntado. ¿A que te dedicas?- Pregunté con curiosidad, hablar en mitad de un combate era poco convencional, pero yo era así.
avatar
Adán D. Romalia

Mensajes : 22
Fecha de inscripción : 16/12/2012
Edad : 24
Localización : Por ahí~

Hoja de personaje
Tripulación:
Cargo:
Recompensa:

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Kenshin D. Himura el Dom Jul 14, 2013 5:37 pm

Al parecer el joven meditaba mientras yo le respondía y mi propuesta de tener una pelea pareció sorprenderle aunque algo me decía que en el fondo Adán tenía un muy buen motivo para querer fortalecerse tanto, un motivo que sería personal y muy importante para que pueda tener una vida plena pero eso era solo una impresión que tenía. Al poco tiempo las palabras de Adán me confirmaron que mi proposición le sorprendió al decirme ~ Bueno, no me esperaba esa contestación pero...~ tras lo cual se alejó unos cuantos pasos mientras hacía algo como palpar el suelo con los pies, algo que supongo que hará para ubicarse al estar privado del sentido de la vista.

Tal vez esta era la prueba que debía superar desde el principio~ Dijo mientras su semblante se volvía serio y desenvainaba lentamente la espada que llevaba en su espalda como declarando sus intenciones bélicas.~ Voy a por todas, así que no seas cordial simplemente por mi punto débil.~ dijo, aunque no era necesario, hacer lo contrario sería faltar a su honor y eso es algo impensable para cualquiera que defienda el honor de su propio estilo. Me puse en guardia para poder reaccionar al ataque que de seguro vendría a continuación, y así era, el espadachín se lanzó hacia mí y trató de golpearme las piernas con su katana por lo que di un salto hacia atrás evitando el golpe de la katana pero como si supiera donde caería el espadachín lanzó una patada al pecho que atajé con mi brazo derecho y veo cómo se aleja y adopta una forma defensiva con muy pocas aperturas. Antes de empezar mi contraataque Adán dice ~ No te he preguntado. ¿A que te dedicas?

Ante estas palabras digo

Primero, no hacía falta el aviso, iba a darlo todo desde el principio, lo contrario sería faltar a tu honor como espadachín. Segundo, no me dedico a nada en particular, simplemente viajo por el mundo libremente mientras lucho por mi propia justicia sin importarme quien vaya en contra de esta.~ Acto seguido uno ambas manos y toco mi brazo derecho haciendo que de él salga una cuchilla con la que pelear. Corro veloz hacia el espadachín y ya cerca suyo doy un salto hacia arriba y en el aire, giro sobre mí mismo para cambiar el rumbo y atacarle con una patada a la cabeza desde atrás.~El tirabuzón

_________________

Usuario de la Renkinjutsu Renkinjutsu no mi
Luchador-Herrero
avatar
Kenshin D. Himura

Mensajes : 32
Fecha de inscripción : 21/06/2013

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: La vida de un espadachín [Kenshin D. Himura]

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.